Cosas que han cambiado desde que llegué a Japón I
Este es un post que he pensado desde hace mucho, de hecho me planteo ir completándolo poco a poco según me acuerde de más cosas. No se trata si no de una lista en la que ire poniendo cosas que ahora hago y me parecen de lo más normal y antes no hubiera hecho de una forma normal al menos. También al contrario cosas que ahora no hago y antes hacia, puede que las eche de menos o que me encanté no hacerlas ya. Las dividiré en secciones, por mantener algo de orden.
Comida:
Esta es una de las cosas que sin lugar a dudas más han cambiado, ya que la comida es muy distinta entre España y Japón. Como curiosidad desde que vivo aquí mi consumo de Almax se ha visto disminuido drásticamente, algo corroborado también por Javi y Pablo cuando vinieron, dos consumidores natos de Almax también :)
Brotes de soja (もやし): Antes quizá de pascuas a ramos comía alguno en una ensalada. Ahora practicamente los como todos los días, me encantan. Son super baratos y están buenísimos, además de ser hiper sanos. Ayer sin ir más lejos compré una bolsa de un kilo, creo que eso es más de todos los brotes de soja que había comido antes de venir a vivir a Japón.
Nabo(だし): Aquí hay unos nabos gigantes (si… soy consciente de lo mal que ha sonado) , el sabor no es especialmente bueno, pero queda muy bien en sopa y casi siempre suele haber un trozo de esta enorme verdura ocupando nuestra nevera. En España creo que nunca jamás probé el nabo y si lo he hecho creo que siempre fue con repugnancia :P
Col: No es que en España no comiera col, es que lo hacía muy de vez en cuando y no siempre contento de ello. Ahora siempre hay una en nuestra nevera a la que vamos deshojando poco a poco. La comemos en sopas, con carne y cebolla para acompañamiento del arroz e incluso cruda y con algo de salsa en forma de ensalada. Cuando vine a Japón hace 7 años ya, la col que te dan con el tonkatsu la dejaba siempre apartada, ahora suelo repetir de ella :)
Lechuga: Antes comía lechuga no todos los días, pero casi que día si y día no. Ahora es rara la semana que la como y cuando lo hago es en bajas cantidades. Aquí se come mucha menos lechuga, es más cara y las ensaladas que preparan aquí cuando la tienen es casi de forma anecdótica, lo que más llevan es col.
Costumbres cotidianas
Mi móvil esta el 90% del tiempo en silencio. Aquí son un montón los sitios donde esta mal visto que te suene el teléfono, por lo que casi todo el mundo lo lleva sin sonido prácticamente todo el tiempo. Son pocas las veces que escuchas el teléfono de alguien sonar, solo lo escuchas vibrar. Esto hace que me haya desentendido casi por completo del tema de tonos de móvil. Como podréis imaginar el tema de los tonos de móvil este país no es un gran negocio ;)
Despreocuparme de mis pertenencias: No al 100% pero si mucho, me quedó dormido en el tren sin ponerme la mochila enganchada en la pierna, dejo mi mochila en la silla de la cafetería y me bajo al mostrador a pedir y cosas de este tipo. Esto es algo que cuando me pase dentro de mes y medio por España echaré muchísimo de menos y espero que esta costumbre adquirida no me juegue ninguna mala pasada…
Y hasta aquí por hoy, ya iré actualizando esto en futuras entregas

Cocinar es algo que me gusta hacer y siempre que tengo tiempo me gusta hacer un descanso en mis estudios o lo que este haciendo y hacer algún plato sencillo con el que desconectar un rato. Estoy deseando tener una cocina más grande y un presupuesto mayor para comprar alimentos y dar mayor rienda suelta a esta afición. Pero de momento con las limitaciones de espacio y dinero que tengo intento hacer lo que buenamente puedo :P
Cortamos en juliana (en tiras) la cebolla.
También tiras cortamos la zanahoria
Lo mismo haremos con los champiñones en caso de tenerlos.
Por estas latitudes se come mucho el daikon, que es este nabo gigantesco que de por si no tiene un excesivo sabor y que coge mucho sabor de donde este cocinado. Echamos un poco por probar y porque teníamos mucho en casa, le iba bien, pero no es imprescindible ni mucho menos, de hecho es un agregado. Por tanto no os rompáis mucho la cabeza con este ingrediente.
En caso de echárselo va en láminas también.
En ajo… adivinad… si en laminitas también :)
Un poco de aceite en la sarten (yo siempre de oliva, porque tengo millones de litros en casa, gracias a buenos samaritanos que me lo traen de las Españas). Y cuando este calentito el aceite echamos el ajo y lo movemos.
Una vez que empiece a dorarse le echamos toda la cebolla, a choloon! oh si! a estas alturas debe de oler de maravilla. Y el fuego lo tendremos a fuego medio. Una vez leí/vi que lo mejor era echar la sal en este punto que ayudaba a que la cebolla quedase mejor, no se si es cierto, pero yo siempre lo hago así :P La moveremos de vez en cuando y la separaremos para que quede en tiritas.
Cuando empiece a poner transparente uno a uno iremos añadiendo el resto de ingredientes.
Este es el mirin, del que os hablaba en los ingredientes. Sustituible por vino blanco y si tampoco tenéis pues no echais nada y tampoco es sacrilegio ;)
La cosa irá tomando este cariz.
Y mientrás cortamos el pollo como queramos, en cubos, tiras, trozos no muy grandes que se puedan llevar luego a la boca con algo de verduras a la vez. Si le echas la sal y la pimienta (ok no lo puse en los ingredientes, pero tenéis no??) antes de echarlo a la sartén y lo juntas a todo “amasandolo” el pollo cogerá mejor el sabor de la sal y la pimienta (truco Hirokil!). Luego ya lo echamos en la sarten y dejamos un a medio fuego un rato que el pollo se ponga blanquito, las verduras y el pollo se chupen todo el mirin o el vinito y que nos vaya entrando hambre de lo bien que huele.
Y ahora viene el quiz de la cuestión, la leche de coco. En España se puede encontrar en tiendas de exportación /importanción, suele costar sobre un euro. Se que se puede comprar en Madrid en el mercado de la Plaza de España, buscaos un poco la vida. No es algo muy raro y a nada que viváis en una ciudad un poco grande deberíais ser capaces de poder encontrarlo.
Echáis la leche esta en la sartén y lo removéis todo bien. A estas alturas el olor dulzón unido al de la cebolla, las verduras y la carne pochándose hará que probablemente hayamos enloquecido. Si aún estais cuerdos aguantad un poco más que ya casi tenemos el plato.
Toca el segundo ingrediente fundamental y especial. El curry thailandés, donde podais encontrar el leche de coco tendrán también esto. La versión no picante pica un poco, los picantes son realmente infernales, si no estáis muy acostumbrados tirad por el curry amarillo, que es el que menos pica, si sois aventureros coged el rojo o el verde ;) Bajo vuestra responsabilidad eh! :P
Tiene una pinta que se asemeja a algo un poco asqueroso, no? Echaremos en la sarten poco a poco e iremos probando, que no tenga un sabor excesivo y no pique en exceso. Para nuestro gusto nos va como con un par de cucharadas soperas grandotas, pero eso id viéndolo vosotros. Trás echarlo por su puesto hay que remover bien que no se queden grumos de esta pasta que encontrarse uno podría ser ver las estrellas por picor y sabor fuerte.
La pinta que debe haber tomado es algo parecido a esto (el tono cambia si elegisteis curry verde o rojo claro…)






































