Recordando a los padres

Sin lugar a dudas hay muchas personas importantes a lo largo de nuestras vidas, personas que poco a poco van cambiándote y te convierten en un tipo de persona o en otra. Según mi forma de pensar cada persona a la que conocemos nos aporta algo o nos quita algo y eso va creando la escultura de nuestra persona. Hay personas que nos aportan granitos, otros que nos regalan auténticas barbaridades, también quien nos araña y se lleva un poquito de nosotros y quien se lleva partes importantes de nosotros mismos.

Pero todo esto se hace sobre una base, un material sobre el que se comienza a esculpir, este material nos lo aportan nuestros padres y son ellos los primeros que comienzan a aportarnos nuevas cosas a paladas prácticamente ya que es poco el tiempo y mucho lo que nos quieren dar. También van moldeando y quitando cosas que no quieren en nosotros.

Con esto quiero decir que si somos lo que somos en gran medida, nos guste o no, es gracias o por culpa de nuestros padres. En mi caso es gracias y tengo mucho que agradecer a mi familia a la que tengo mucho que agradecer y muy poco que reprochar. Con nuestros padres hemos vivido mucho tiempo de nuestras vidas y además en una etapa muy importante por eso es que es de las primeras personas que echamos de menos al tener lejos, aunque paradójicamente son también las que muchas veces echamos de más al tener cerca.

Todos tenemos situaciones, palabras, canciones, olores o sensaciones que nos recuerdan a nuestros padres y por supuesto también objetos. En su gran mayoría son objetos que has visto toda la vida y que has asociado siempre y automáticamente a esa persona. Somos seres sencillos en realidad, animales, más avanzados pero animales. Cuando somos cachorros (pequeños) nuestros padres equivalían a protección y ellos eran sinónimo de ello y su mera presencia te tranquilizaba. Objetos que asocias a estas personas ejercen el mismo efecto sobre ti. Todos conocemos historias de niñas que duermen en campamentos abrazadas a un jersey que huele a su madre e historias así.

Yo también tengo esos objetos, no de los que duermo abrazados a ellos, pero si de los que cuando veo me recuerdan a mis padres y siempre me crean una situación de nostalgia y calidez por dentro. Son los siguientes:

Este León es el único superviviente de todo un zoo que tenía cuando era pequeño. Eso es lo que me han contado mis padres porque yo la verdad es que no lo recuerdo. Cuando era pequeño en mi casa había mucha ilusión por crear una buena familia pero el dinero no sobraba. No estéis pensando en que vivía en la inmundicia y que solo comiamos cada cinco días, nunca falto de nada pero sobre todo al principio cuando las cosas arrancaban no había grandes lujos. Y es que es lo que tiene empezar una vida en familia, tener hijos, independencia, etc, etc. Que hoy en día la gente se va con ya todo más enfilado y con una pantalla de 50 pulgadas y dos coches… pero bueno eso es otra historia que me pierdo. La cuestión es que mi padre que siempre ha sido habilidoso e ingenioso aunque nunca se lo vaya a reconocer cara a cara no vaya a ser que se le suba a la cabeza ;) me hizo todo este zoo para que jugase con los animalicos.

Ahora mismo cuando me lo cuentan alucino con el curro que debió ser y me sorprende ver que solo tengo uno, a donde fue a parar el resto os preguntaréis? Pues vaya… digamos que se… “cayeron” por la ventana… digamos que yo les ayude a que así fuera ;) Al igual que a veces ayudaba a que cayese orina por la terraza… pero bueno eso es otra historia :P La cuestión es que el león este ahora vive en Japón, esta en mi mesa y cada vez que le veo pienso en las manos siempre calidas de mi padre, que huelen a tabaco haciéndo un ejercito de animales en medio de un tremendo y molesto estruendo, dejando a su paso un mar de serrín, pinceles manchados que luego le tocaría recoger a mi madre entre quejas. Es por tanto que no puedo evitar dibujar una sonrisa en mi cara cada vez que lo veo.

Toca el turno a mi madre. Que es lo que tengo que me recuerda a ella, pues es una cosa que puede parecer muy tonta, pero es lo siguiente:

Si! unas tijeras. Desde que recuerdo estas tijeras siempre han estado rondando por mi casa. Eran las tijeras de mi madre, tenía esas y quiza otro par más. Eran unas tijeras que cortaban bien y que tenían punta. Nosotros no podíamos usarlas por dos motivos tienen una punta infernal y cortan muy bien, lo cual no es bueno porque o bien nos cortaríamos o las destrozaríamos. Y es que si, los niños tienen esa habilidad para destruirlo todo, yo especialmente, que de pequeño tenía la habilidad de romper/desarmar todo. Si, como el telecopio de mi padre (dos veces, hasta el último tornillo) o la litera de mi habitación, aún no se como lo hacía ya que herramientas no tenía por supuesto, si ni podía usar esas tijeras!!!

No es que mi madre me cediera las tijeras como herencia familiar antes de yo venirme hasta el lejano oriente. No, lo que sucedió es que cuando vinieron hasta aquí mi madre viajo con una de sus preciadas tijeras. Al volver para Madrid ya en el aeropuerto y con el equipaje facturado se percató de que llevaba las tijeras en el bolsillo, estaba claro que acabarían en una caja junto con mecheros, pinzas, cortauñas y otras armas de destrucción masiva. Así que me las dio para que me las quedase. Yo le dije de broma que las iba a tirar a la basura… típica broma absurda que tengo la manía de soltar con tal de no decir mis sentimientos auténticos ni por una vez en mi vida no vaya a ser que me derrita o algo… A los pocos minutos mis padres junto con mi hermana y su novio cruzaban el arco de seguridad y giraban para bajar las escaleras mecánicas a la zona de embarque. En ese momento vi a mi madre de cara con lágrimas en los ojos. He visto a mi madre llorar, llorar de verdad 3 veces es por tanto que todas y cada una de ellas me han marcado, me han aportado o me han quitado un trozo a la escultura que soy ahora mismo. Es por eso que mi cara sonreía despreocupada como si no importase, pero mi mano apretaba fuerte las tijeras doradas, es por eso que cada vez que corto algo me acuerdo de mi madre. Lo que no sabe es que creo que se me va a olvidar llevarás de vuelta estas navidades a España, tendrá que volver a por ellas si quiere recuperar uno de sus tesoros :)

En fin… y a vosotros que objetos o que cosas os recuerdan a vuestros padres?


November 27, 2010 · 11 min · Rodrigo Fernandez

Un tío con suerte

Debo ser un tio con suerte, mucha gente me lo dice. Me lo decían allá por los 18 años cuando comencé a echarme la mochila al hombro y escaparme con vuelos de bajo coste a recorrer Europa, cuando poca gente de mi edad se animaba a hacerlo. Cambie las vacaciones en el pueblo por un inter-rail por Europa o una ruta con easy-jet por el Reino Unido. Después viví en Italia, Irlanda y ahora en Japón. Durante este tiempo cuando le cuentas esto a la gente muchas veces la reacción suele ser, que cabrón, que suerte tienes. En éste mismo blog mucha gente me lo dice en repetidas ocasiones.

Y yo así lo creía, soy un tipo con suerte, wow! Hasta que viaje a Argentina (vaya suerte no?!), un mes de viaje de ensueño que se convirtió en mi mejor viaje hasta la fecha, no solo por el sitio, si no por las circunstancias y sobre todo la compañía. En ese viaje nos perdimos por las profundidades de Argentina, esos lugares donde los turistas habituales, esos que van para un viaje de 1-2 semanas y que se limitan a Buenos Aires y el Perito Moreno no ven. En esos momento perdidos conocíamos a muchos mochileros auténticos, de los que se dedicaban a recorrer mundo como hizo Ignacio Izquierdo. Y uno de estos fue un tipo, vasco si mal no recuerdo, que me recordaba a mi amigo de la infancia Jaime, tanto en la cara como en los gestos, como en la forma de hablar. Fue compañero de viaje nuestro durante unos cuantos kilometros de subida hacia uno de los glaciares perdidos en la montaña. En una de las paradas nos contó que era un comercial exitoso en España hasta que se dio cuentaquee tal espiral de exito y dinero no le llevaba a ningún sitio. Necesitaba parar un poco, recapacitar y reconducir su vida. De esta forma se fue con su mochila y cuatro cosas al hombro a recorrer el mundo en un viaje de 6 meses. Un viaje de 6 meses de los que ya llevaba vividos 9. Si la cosa se estaba alargando bastante y solo llevaba el continente de América, su siguiente salto sería a África.

Ante esto y nosotros embriagados por el aroma y la libertad del viaje no podíamos si no sentir una profunda envidia y por tanto decirle, jue que suerte tienes tio, nosotros solo viajaremos para un mes ya nos gustaría continuar la aventura. Cambio algo su alegre semblante para contarnos algo, una lección de la vida que siempre recordaré. Nos dijo: “No tengo suerte, no me ha tocado la lotería ni nada por el estilo, esto simplemente ha sido una decisión en mi vida. Si crees que tengo suerte y que es mejor que lo que tu tienes, haz lo mismo.” Tras un par de minutos más el se cansó de descansar y emprendió la subida, nosotros nos quedamos con sus palabras retumbando entre nuestras cabezas y la inmensidad de las montañas.

Las palabras siguen retumbando ahora igual que entonces, ahora entre rascacielos de Shinjuku, marabuntas de asiáticos o templos entre bosques milenarios. Esas palabras me repiten una y otra vez que no es suerte lo que tengo, simplemente en cierto momento de mi vida decidí vivirla así. Ignacio Izquierdo llego hace nada a Madrid, su ciudad tras 533 de viaje de “Vuelta al mundo”. Aquí os recomiento encarecidamente que antes de seguir leyendo lo que yo pongo os leáis todos su post en el que cuenta su vuelta tras 533 días: Ignacio Izquierdo, de vuelta

Bien, un genial post no? Pero me quedo con una de palabras suyas:

Ahora los recuerdos se apelotonan, como si hubiera estado muchas veces de viaje, sin darme cuenta de que ha sido uno solo. Hace un año y medio que me fui de aquí, sacrificando muchas cosas. Muchos momentos importantes en mi vida cercana en los que no he podido estar, que no he podido compartir con la gente que me importa.

No se puede tener todo y por lo tanto no me arrepiento. Fue una decisión consciente. Sé que soy un privilegiado simplemente por haber tenido si quiera la posibilidad de plantearme hacer algo así. Para mucha gente no es solo impensable, es también imposible. Cada situación tiene sus ventajas y sus inconvenientes, ninguna situación es completamente ideal. Al igual que en un día a día rutinario pasar tanto tiempo de viaje tiene sus días fantásticos y emocionantes, pero también sus días aburridos, horribles y en los que nada te sale bien.

No se puede tener todo, se elige y has de estar contento con tus decisiones, sabiendo que al decidir una cosa desecharas todas las otras y dejarás muchas cosas atrás. Yo hoy por hoy soy feliz en Japón estoy donde quería estar. Sacrifico la comodidad que tenía en España, el no tener problemas con el idioma, la cultura, el trabajo, etc. sobre todo sacrifico los momentos cercanos como los llama Ignacio, el poder estar con mi familia, con mis amigos. Pero hoy por hoy he decidido esto. Los sacrificios no empezaron aquí, comenzaron cuando decidí venirme a Japón, hace ya 5 años. Sacrifiqué el poder tener todas las cosas que podría tener, mis amigos se compraban enormes televisiones de plasma y vivían en buenas casas. Mientras yo lo hacía en una casa de menos de 30 metros cuadrados y con la pantalla de mi ordenador. Y aún con todo más feliz que una perdiz porque tenía un objetivo.

Ahora cuando la gente me dice que que suerte tengo de estar aquí me suena un poco a insulto. Recuerdo los 4 años de ahorro, el año y pico de estar lejos de mi familia y amigos, los esfuerzos para aprender idioma y cultura… He pagado un alto precio por estar aquí, un precio que cualquier que quiera venir de verdad puede hacerlo, pero claro quizá a tan alto precio no queramos pagarlo. Entonces quizá no fuera la suerte lo que me trajo hasta aquí, si no la ilusión y las ganas.

Eso si, reconozco que si tengo suerte, en realidad mucha. De haber nacido en el primer mundo, de haber nacido en ésta epoca y no hace 50 o 60 años y demás cosas. Acepto de buen grado que mi abuela me diga que que suerte tengo, que me lo diga uno de los indígenas que conocí por el Norte de Argentina que se moría de envidia porque visitaríamos el sur de su país que el nunca podría permitírselo… Pero no acepto que me lo diga un compañero de universidad o un vecino de mi edificio ;)


November 6, 2010 · 34 min · Rodrigo Fernandez

Aquí y ahora, es lo que importa

Es increible lo que hace la mente humana, como empiezas a leer algo que te recuerda a una cosa, de ahí saltas a otra y a otra y cuando te das cuenta estas pensando en algo que no tiene nada que ver. En realidad creo que hay que prestar atención a estos pensamientos porque muchos aunque parezcan nimios llevan hasta a algún punto importante. Voy a contaros de forma muy resumida un pensamiento/reflexión que acabo de tener. No solo porque crea que pueda ser interesante para vosotros, que quizá no lo es, si no porque seguro que es importante para mi yo futuro que tiende a olvidar esta reflexión, por mucho que acabé llegando muchas veces a esta misma conclusión, la misma a la que llegaré una vez tras otra.

Pongamonos en contexto caigo en un post que me ha gustado mucho: 1998 el año en que todos fuimos indies. Por la cabeza miles de recuerdos y pensamientos. Primero: que como te gusta la música que no podrías vivir con ella, que te sientes identificado con el tipo del post, que se introdujo en la música indie por aquellas mismas fechas. La suerte que tienes de estar rodeado de gente tan músical como Javi, Sebas o el erudito pero taliban musicalmente hablando de Ferchu, que hacen que tu cultura musical crezca aun siendo tu un poco inutil en lo que a ritmo y compás se refiere.

Luego te atrapa una reflexión banal (a priori), como puede cambiar la gente tanto. Como puede Dover empezar con esto:

Y acabar con esto otro:

Y es que esto hace que hasta el [Let me out](

) suene a música de verdad… bueno no… tanto no ;) Luego pensé que claro era jodido sostener un grupo cuya principal baza es que la cantante tiene una voz medio rota, así como algo afónica que mola. El problema es que la voz medio rota se rompía del todo cada dos por tres y no es lo mismo escuchar a una cantante con la voz medio rota que con la garganta destrozada y sin voz. Seguro que un logopeda curo sus problemas de habla y con eso toda su capacidad de sorprendernos. Unido, por supuesto, a que dar saltos por los escenarios con tacones de 10 centímetros rojos seguro que era más complicado.

Y la reflexión final

Y ahora se encamina más mi reflexión. Seguí leyendo el artículo, pensando en aquellos tiempos, en como cambiamos todos (sin excepción, yo el primero) ya sea para bien o para mal, nunca podemos saberlo (bueno en el caso de Dover si que podemos :P), solo cambiamos. Y empiezas a pensar en aquellos tiempos, en recuerdos, en lo genial que era todo y lo bien que te lo pasabas y demás. El siguiente pensamiento es obvio y todos llegamos a el. Por seguir con el tono musical del post digamos que como dijo [Karina](

) “buscando en el baúl de los recuerdos, cualquier tiempo pasado nos parece mejor”.

Luego traté de hacer un ejercicio de empatía hacia mi mismo, hacia mi yo del pasado. Mi yo del futuro le visita y le cuenta como soy, una persona lejos de ser perfecta, pero cumpliendo sueños, sueños que por esas fechas que no tenía y otros que ya rondaba mis cabezas, creo que sin dudas me alegraría de muchas cosas y me aliviaría saber que mis problemas de entonces se han desvanecido en su futuro, nuestro presente. Esos problemas de cuando tenía 15 años eran un mundo para mi: quiero esas zapatillas que todo el mundo tiene, porque estoy en clase si quiero hacer otras cosas, porque esa chica que me gusta no se fija en mi, mañana tengo que entregar un trabajo que no he empezado y que me avisaron con 2 semanas de antelación o como me lo montó cuando tenga que llevar los 4 suspensos a casa… Todas esas preocupaciones me parecen lejanas y no tan importantes pero no lo eran en su momento y eso es lo importante, si para ti algo es importante no importa que para los demás no lo sea, es que es lo es. No se si me seguís o ya comienzo a divagar.

De repente tuve una visita de alguien… Era yo mismo, mi yo del futuro que vino a hacer lo mismo que acababa de hacer con mi yo del pasado. Me visitó y me contó que fue de mi vida y vaya, no todo fue un camino de rosas pero las cosas habían ido bien no se de que me preocupaba tanto. Tan solo me preocupaba una cosa de mi yo futuro y es que le veía un tanto melancólico, algo que mi yo del pasado con 15 años y en plena edad del pavo no pudo notarme a mi mismo. Le pregunté que que es lo que le pasaba y el me dijo que echaba de menos esta época, cuando todo era tan genial mientras se desvanecia volviendo al futuro. Yo pensaba que era curioso pues era lo mismo que yo pensaba de mi yo pasado.

Mientras me encontraba abstraído en estos pensamientos escribiendo este post, mi ordenador me advirtió de que llegaba un correo. Era de mi yo del futuro al que había despedido hacía un rato. Me decía que el acababa de tener una visita de su yo futuro también y que le había dicho exactamente lo mismo que el a mi, que todo iba bien y que echaba de menos esa época de su vida. No podemos evitar añorar el pasado, así como también es inevitable esperar con excitación el futuro, no es malo ni mucho menos. Solamente no nos olvidemos de vivir con intensidad el presente, que de todos los tiempos siempre es el mejor. Porque el pasado ya lo has vivido y el futuro ya lo vivirás.


November 1, 2010 · 9 min · Rodrigo Fernandez

Cumpliendo un año en Japón

Es increíble la de aniversarios que cumplo por estas fechas, será porque Septiembre es el comienzo del curso escolar. Sea como fuere hace unos días hizo 6 años que pise por primera vez Japón, ayer mi blog cumplió 7 años, hace 8 que empece la universidad (si y todavía no la he terminado :S), pero lo más importante de todo hoy se cumple un año desde que llegué a Japón. En este tiempo tan solo un periodo de 15 días pasados en España el resto en Japón entre unas casas y otras. Un muy (de verdad) escueto resumen sobre el año:

En este año me he pasado un año de esforzarme mucho en temas de estudios, la universidad ha dado sus buenos frutos y me he esforzado con el japonés, aunque sigo notando una barrera que me impide hablar, necesito soltar la lengua. Aquí he vivido en 3 casas distintas, en Shinjuku, en Tabata y en Shinookubo y me he pulido una cantidad incontable (o mejor dicho que prefiero no contar) de euros. En un año he visto como el euro caía en picado más de lo que pensaba que pudiera caer ni en mis peores pesadillas. En un año he pasado momentos geniales, pero también he tenido bajones y momentos dificiles. Diría que el peor momento era cuando vivía en Tabata, me sentía bastante frustrado y agobiado. La clave del cambio han sido varios, cambio de clima, hechos nuevos e increibles amigos y cambio de piso a algo mucho más decente.

En un año me ha dado tiempo a echar muuuucho de menos mi país y a mi gente, pero ya se que ya nunca me podría ir de aquí sin sentir muchísimo de menos lo que tengo aquí. Por suerte he tenido la visita de mis padres durante 2 semanas que supieron a poco, he tenido visitas esporádicas de amigos y dentro de una semana vienen 4 amigos a los que espero como agua de Mayo.

Desde hace 5 años tenía un objetivo venir a estudiar japonés un año a Japón, para ello idee un plan con pasos meticulosamente pensados que cumplí en el calendario casi a rajatabla. Ahora ya esta cumplido ese objetivo, mi siguiente es labrarme una vida en este país, si bien los siguientes pasos no los tengo claro y se me hace raro caminar sin tener los siguientes 10 pasos claros tal y como tenía hasta ahora, pero el objetivo me gusta tanto que camino con dedicación y alegría. El camino seguirá siendo divertido como hasta ahora y espero que vosotros sigais aquí de espectadores de todo y algunos como comentaristas incluso que me hace aún más ilusión :)

Muchísimas gracias por estar ahí y por leerme :)


September 22, 2010 · 8 min · Rodrigo Fernandez

Diferencias culturales II: En la ducha SOLO sale agua!!

Continuo con la saga de las diferencias culturales que comencé hace un tiempo con ¿Te ayudo?. En esta ocasión quiero hablar de una diferencia cultural motivada por una diferencia lingüistica. Sobre esta diferencia cultural me puso Miguel sobre la pista con este comentario. Comencé a fijarme sobre ello y me di cuenta de lo gracioso del asunto. Os paso a contar.

Pongámonos en situación una frase ficticia que no se si ha dicho mi novia pero que puede haber dicho perfectamente: “Uff hoy como hacía mucho calor me he duchado solo con agua”. A lo que puedes pensar y normalmente con que te duchas? Alguno de los botones del baño servía para añadir algo al agua? Esto que un día te da por preguntar y llegas al meollo de la cuestión, que es muy sencillo y lógico, pero no por ello ni mucho menos sorprendente.

Resulta que en Japón utilizan la palabra “Mizu” (agua) para indicar el agua fresca, cuando hablan de agua caliente se refieren a ella con otra palabra, más concretamente como “oyu”. Así pues al hablar en castellano suelen conservar este concepto en su forma de pensar así que cuando dicen que solo sale agua del grifo quieren decir que no hay agua caliente. Así pues la frase que mi chica quería decir, nosotros la hubieramos dicho así: “Uff hoy como hacía mucho calor me he duchado sólo con agua fría”. Fin del misterio, ya sabéis como reaccionar si alguna vez un nipón os suelta una de estas. Atentos a nuevas diferencias culturales venideras ;)

Imagen | Steve de Polo


September 16, 2010 · 4 min · Rodrigo Fernandez

Conociendo una ciudad

Cuando visitas una ciudad conoces sitios el 90% turísticos y si te mueves un poquito más, te esfuerzas o tienes un poco de suerte a veces descubres ese 10% de su identidad no turística. En ocasiones la identidad turística y la real están más cerca y en otras no tienen nada que ver; la turística no es más que una fachada para que venga la gente de fuera a gastarse el dinero y a hacer fotos. A mi siempre me ha gustado tratar de conocer la identidad de una ciudad, tratar de calar más hondo, ir más allá de lo propuesto por las guías. Para esto puedes guiarte por consejos de blogs, de gente que vive en la ciudad y que va compartiendo con cuenta gotas auténticas perlas, retazos de vida auténtica en la ciudad. Y aún con todo no conocerás la auténtica ciudad, ésta solo la conocerás cuando vivas en ella. Es necesario sumirte en su rutina, en sus costumbres, verte “obligado” a seguir sus horarios de trabajo y de comidas, de parranda y de irse a dormir, incluso sufrir las inclemencias de su tiempo o aguantar las impertinencias o bondades de sus ciudadanos. Todas estas cosas y muchísimas más conforman el cómo es una ciudad por sus adentros.

No os voy a venir aquí a lo Willy Fogs contanto las muchas ciudades en las que he vivido, porque se que hay gente que lo ha hecho en muchos más sitios que yo. Si bien, si creo que en unos pocos sitios he estado y son bastante diferentes el uno del otro como para resultar bastante pintorescos. Quiero resumir en un párrafo cada uno de estos sitios y luego hacer una de las reflexiones que a mi tanto me gusta hacer en alto por aquí.

Edimburgo (Escocia): En realidad aquí no “viví” ya que solo estuve 1 mes en verano. Pero fue algo de tal intensidad y cambió tanto mi vida que no puedo dejar de nombrarlo. Amo la ciudad de Edimburgo, especialmente en Agosto. Me encanta su arquitectura, su especial tono de luz, los viajes por el norte del país y el fuerte acento del inglés de su gente que hace imposible entenderles a veces. Pero de este sitio lo que más quiero resaltar es el cambio. El cambio que supuso para mi el pasar todos los veranos en el pueblo a, desde entonces, mirar más allá y descubrir un mundo fuera de España y desde ese momento no pude parar. Quiero agradecer a mis padres que fueron los que me dieron el empujón para llevar a cabo esta aventura, seguro que ahora se arrepienten un poquito ya que mira hasta donde me han traido las circunstancias… Pero no nos adelantemos ;)

Milán (Italia): Tras un tiempo de viajar todo lo que pude y un poquito más conseguí que me dieran una beca a un lugar inesperado, a Milán. Sin pensarlo demasiado me planté ahí sin tener ni idea del idioma pero con muchas ganas de vivir la aventura. Allí me encontré una ciudad que no me recibió con los brazos abiertos y a la que me costó amoldarme, para qué engañarnos. A mi favor tenía al resto de compañeros de Erasmus que estábamos más o menos en la misma situación y en seguida hicimos piña. De ese año de universidad aún no se bien ni que me llevé, por rollos de convalidaciones, pero si se que aprendí un idioma, hice amigos y de nuevo me cambió un poquito más la vida, aportó su granito de arena (o su puñado más bien) a cómo soy ahora. La ciudad es la más fea en la que he vivido con diferencia, a veces es desesperante y la gente puede llegar a ser extremadamente seca y altiva, algo que choca aún más siendo italianos, pero es que no tiene nada que ver Roma con Milán por ejemplo. Aún y con todo entre esa maraña de gente siempre acabas conociendo a buena gente y encontrando rincones que te gustan y te llenan de nostalgia cuando piensas en ellos. Seguro que si tuviera la oportunidad de hacer un vuelo via Milán me las apañaría para hacer un día de transfer y volver a revivir alguno de los momentos :)

Dublín (Irlanda): Mi primer viaje para vivir en otra ciudad en el cual era 100% independiente. Todo dio un giro totalmente inesperado cuando mi amigo Javi me decía, dos días antes de viajar allí, que se quedaba una habitación libre en su casa. Hoy puedo decir que aceptar ese sitio ha sido una de las mejores decisiones de mi vida, así como el ir a vivir a Dublín. Dublín es una de las ciudades donde he vivido donde más a gusto se está. Nos gusta mucho quejarnos, pero no se está tan mal. Los transportes públicos son bastante mierdosos, pero si te lo montas bien entre caminar, la bici y los taxis, que no son caros, consigues minimizar bastante su uso. La comida sin ser dieta mediterránea no tiene nada que ver con la inglesa, le da mil vueltas. Para mi el clima es el mejor de todas las ciudades donde viví. Muchos días grises y es que no me gusta el sol, pero en Dublín cuando se deja ver te alegra mucho. Llueve muchos días, pero intermitentemente y lluvia bastante finita en general. Acabas haciéndote a ella. Y lo mejor de todo es que los veranos no son calurosos, sigues durmiendo tapadito. La ciudad es muy bonita, pequeña y con encanto, tiene genial vida nocturna y en general un ambiente muy sano, sin malos rollos. Precisamente tiene que ver con esto el último punto que quiero resaltar: la gente. La gente en Dublín es encantadora, de verdad. Aquí, en Tokyo, todo el mundo es muy correcto y respetuoso, pero no siempre tienen la sonrisa de los dublineses para regalarte cuando te dejan pasar o cuando te piden perdón al tropezar en la calle. Tienen cosas malas, no os creáis que no, pero ahora estoy en modo melancólico así que sólo veo los buenos recuerdos ;)

Tokyo (Japón): Esto si que fue un giro de 180 grados. Me metí de cabeza en Asia, en una de sus principales ciudades y todo cambió, ¡vaya si cambió!. Si recordáis, entre Edimburgo y Milán comenté que había estado viajando. Uno de esos viajes fue tres semanas por el país del Sol naciente, dos semanas de ese viaje fueron dedicadas a impregnarme de Tokyo. Y lo conseguí, pero en su justa medida. Hoy, tras un año (a falta de una semana) de vida en la ciudad, puedo decir que comienzo a comprender el ritmo de la ciudad y puedo tomarle el pulso poco a poco. Tokyo tiene un ritmo frenético, un ritmo que nunca viví en ninguna otra ciudad, ni siquiera en Madrid, mi ciudad natal. Aquí todo es una vorágine, en un principio te puedes ver arrastrado por ella y encontrarte viviendo a 250 kilometros por hora. Creo que el secreto está en saber aprovechar la locura tokyota y saber sumergirte en ella cuando quieres y huir de ella y vivir al margen cuando quieres relajarte, aunque veas el mundo fluir a toda velocidad a tu alrededor, te da igual, tu sigues tu ritmo.

De aquí me gusta cada detalle, sobre todo porque son nuevos, me encanta descubrir cosas nuevas. Me hace sentirme como cuando era pequeño y me sentía sorprendido de ver un pájaro comiendo en el suelo o un helicóptero sobre mi cabeza. Aquí me encuentro cuervos gigantes revolviendo la basura y graznando como locos o un teledirigible enorme sobre mi cabeza con la publicidad del nuevo anime de la televisión. Me sorprendo como cuando era pequeño y, aunque ya no grito y chillo de emoción, la sensación es la misma, la de descubrir un mundo nuevo. Así pues, si tengo que resumir, Tokyo es un mundo de detalles y contrastes.

Madrid (España): No podía dejar de mentar la ciudad donde nací y crecí. La ciudad de la que no me moví, salvo para escapadas puntuales al pueblo, durante mis 18 primeros años de vida. La ciudad que desde que cumplí los 23 ya sólo viví en ella durante menos de dos años juntando todos los periodos (ahora tengo 28). Y no es porque no me guste, amo Madrid y hoy menos que ayer, pero estoy deseando volver aunque no todo sea fácil, como el tema de encontrar un piso en Madrid. A fecha de hoy llevo 9 meses sin pisarla y os contaré qué echo de menos de mi ciudad natal.

Necesito caminar por sus calles llenas de gente bulliciosa, su suciedad y a veces el miedo por no saber si el que llevas detrás es trigo limpio. Necesito sentarme a pedir una caña en un bar y que me pongan unas aceitunas con patatas. Necesito sentarme a la mesa con mi familia y que mi abuela diga castaña para poder comenzar el festín. Necesito pasar una noche de verano en el Retiro con música de bongos de fondo y mientrás Guille, Ferchu, Sebas y yo tomándonos dos bolsas gigantes de pipas y una horchata bien fresca de los chinos mientras tratamos de solucionar el mundo o al menos de aclarar nuestras vidas. Necesito ir a ver la nueva casa de mi hermana, donde vive independizada desde hace unos meses. Necesito poder comerme un trozo de jamón o de tomate o un simple melocotón sin pensar que son bienes de lujo. Y necesito, pero vamos lo necesito como agua de Mayo, beberme un litro de gazpacho, bien fresquito, acompañado de tortilla de patata recién hecha. Necesito también poder estar en una ciudad donde pueda comunicarme sin problemas, donde no sea todo un desafío. No lo necesito, pero echo de menos, dormir en una cama, me encanta mi futón, pero también me hacía gracia dormir en una cama. Echo de menos pasear por el centro y también poder hacer compras grandes a buenos precios en supermercados gigantescos. Pero sobre todo, sobre todo, de Madrid lo que más echo de menos es a la gente y es que es ahí donde estn mi familia y mis amigos y os aseguro que cuando cambiéis de ciudad no habrá nada que echéis tanto de menos.

Concluyendo

Bueno, lo cierto es que no quería divagar tanto, pero es que para mi postear en el blog es como pensar por los dedos, así que me vais a perdonar. A cambio acorto la reflexión. Os recomiendo a todos y a cada uno cambiar aunque sea sólo una vez de ciudad, cambiar de aires por completo, cuanto más podáis mejor. No tengais miedo, ni pereza, todo irá bien. La experiencia os enriquecerá, os cambiará desde bien dentro. Solo hay un problema y en realidad es un problema grande, una vez que lo hagas es posible que ya no puedas parar de hacerlo. Pero es que quizá de eso se trate.


September 14, 2010 · 14 min · Rodrigo Fernandez

Allá donde fueres haz lo que vieres: "las propinas"

Antes de contaros mi rollo creo que sería bueno que leyerais este buen artículo de alguien que se expresa mucho mejor que yo: “Turistas: ojo al timo de las propinas”. Si estáis muy vagos y no queréis leerlo os lo resumo resaltando los puntos que me interesan. Los españoles no estamos acostumbrados a dejar propinas, en los países anglosajones es obligatorio dejar el 15% y luego una crítica al sistema de como hace que el servicio empeoré, los temas fiscales y demás…

Pero a mi me interesa hablar y desarrollar un poco los dos primeros puntos. Estos son, los españoles no dejamos propina. Esto me gustaría puntualizarlo con el hecho de que si que se deja pero como recompensa por un buen trato o se dejan las vueltas, es decir si pagas unas cuenta de 48 euros, no cogerás las vueltas y estas cosas. Pero esto no tiene nada que ver con los países anglosajones donde esto no tiene nada que ver ya que la propina es obligatoria y con una cantidad ya cerrada, hasta donde yo se del 15% normalmente. En realidad esto no es tan distinto de lo que en España se hace por servir cafe en la mesa y no en la barra o en la terraza en lugar de dentro, estas pagando un servicio. Sin entrar en detalles de si nos gusta o no, esto es así. Yo creo que tenemos que ver esto como que el servicio no esta incluido en el precio e igual que no nos iríamos sin pagar el extra por servirnos en una terraza o no dejaríamos de pagar los postres debemos pagar este servicio.

Cierta persona me decía que no recoge las bandejas de los restaurantes de comida rápida, porque cree que es algo que deben hacer por el, porque paga por eso. Pero la cuestión es que no lo hace, al entrar en este establecimiento sabes que no tienes servicio incluido en el precio y por eso es barato. El servicio contempla solo tener la mesa limpia, que te atiendan en el mostrador y unos baños limpios (esto no siempre se cumple, pero es otro tema). Ahora bien, si te parece caro ese menú sin incluir esos servicios no vayas. Es como si dejas de pagar un 20% de tu compra del super mercado porque te pareció cara.

En Estados Unidos las propinas estan todavía más instauradas que en el Reino Unido o Irlanda y ahí si que digamos que son verdaderamente obligatorias. Y viniendo de este país otra cierta persona me decía que había pasado de pagar las propinas y no volvían a los mismos restaurantes por esta razón. A mi modo de ver esto se llama robar y es que estas marchándote sin pagar una parte del precio. Para más inri esta persona visitaba locales donde la cena salía por 100 dolares pero no era capaz de pagar la propina! Vamos a ver! cuenta con este precio, tenlo en cuenta y ve a sitios donde puedas pagar todo, el servicio también.

Con esto os quiero decir, si vais a uno de estos países no seais cutres, pagad vuestras propinas que son el servicio y en realidad el sueldo del camarero. No nos engañemos a nosotros mismos diciendo que vamos de luchadores enmascarados de una cruzada contra las propinas obligatorias contra los malvados empresarios. En realidad no dejas la propina por tacañería y si dejas de pagarlo al menos reconoce las razones por las que lo haces!

(Ale, ya me quedé agusto :) ) Disclaimer: Como siempre hablo de algunos casos en concreto, pero que nadie se de por aludido es una crítica generalizada, no personalizada.

La fotografía pertenece a Daquella Manera y se encuentra bajo licencia Creative Commons


August 11, 2010 · 17 min · Rodrigo Fernandez

La vida como carrera de fondo, no como sprint

Con las reflexiones que me marco a veces por aquí habrá quien se piense que me creo el más listo del mundo, ni mucho menos, son solo reflexiones que me salen mejor si las escrito que si solo las medito. Además tiene la ventaja añadida de que puedo comentarlas con vosotros y así enriquecer mi punto de vista. Pero es importante no olvidarse de que son opiniones y puntos de vista, cosas que me ha enseñado la vida o que yo he creído entender que me enseñaba la vida. Y si algo me ha enseñado la vida es que SIEMPRE se puede estar equivocado y no reconocerlo es de necios.

En este caso lo que me carcome la cabeza desde hace un tiempo son los objetivos a largo plazo, el vivir la vida para un inmediato futuro. Cuando era más joven vivía la vida en un poco un inmediato “carpe diem” con espectativas de futuro, pero sin pensar que el futuro era tan largo (siempre que todo vaya bien claro ;) ) Cuando coges un trabajo lo ves en vistas a cuanto ganarás ese año y que podrás hacer y demás. Este tipo de pensamientos son importantes, claro. Pero creo que igual de importante es pensar como afectarán tus decisiones a largo plazo, es decir dentro de 10 años y cosas así. Esta claro que es impredecible y que vete a saber, pero al menos creo importante el ejercicio de reflexión.

Últimamente me estoy sometiendo a una prueba que esta resultando especialmente dura para mi. El continuar mi vida como estudiante. La vida de estudiante es muy buena, tienes tiempo libre depende de cuando, si estudias lo que te gusta es una gozada y estas rodeado de gente con esa misma pasión que tu. El problema principal es que eres pobre como una rata y eso hace que no puedas desarrollar otros aspectos de tu vida que te gustaría hacer. Yo cuando pensé en venir a vivir aquí conté con una cantidad de dinero con la que poder vivir holgadamente durante mi vida de estudiante, no quería tener sorpresas durante mi etapa de estudiante, quería poder dedicarme al japonés en exclusiva. No obstante hubo una sorpresa, y vaya sorpresa! El yen pegó un subidón increible y el euro un bajón de tres pares de tamagos. Vi como desde que empecé a echar las cuentas para venirme a ahora todo se volvió un 50% más caro. Con el cambio actual un piso de antes 600 euros al mes ahora cuesta 900 y un curso anual de 6000 cuesta 9000. Lo mismo con todo, la comida, los libros, el transporte…

Esto hace que tengas que apretarte el cinturón, en general creo que soy una persona que vive austeramente, cuando salgo no soy derrochador y salvo mis gastos puntuales en tecnología y algún viaje que es lo que más me gusta no tengo grandes gastos. Esta vez sin embargo tocó apretarse un poco más el cinturón que de costumbre, no es que me falte de nada, no paso hambre madre y padre non sus preocupéis ;) Pero se acabaron muchas cosas que ya eran normales. Adios al salir a tomar cervecitas, adios al cine, adios a los viajes, en general todo ocio que implique gastar dinero ha sido suprimido. Solo queda salidas de fin de semana con mis amigos y alguna escapadita con mi novia, sin estas cosas creo que a veces Tokyo podría convertirse en demasiado agobiante.

Con todo esto quiero llegar a que en esta situación lo que se te pasa por la cabeza es que ya basta de vivir así que soy un tio con experiencia en el mundo de la informática y que no debería de tener problemas para encontrar un trabajo que me permita llegar a final de mes, pagar mi casa, mis salidas, mis cenitas, mi cine y algún viaje. La tentación esta ahí y es fuerte, sobre todo cuando te dicen que tus amigos que se ha quedado un puesto que encaja con tu perfil libre que porque no aplicas y cuando te dicen el sueldo se te ponen los ojos con los símbolos del dolar, como al Tio Gilito. Tras mucho pensarlo mi lugar ahora mismo es ser estudiante, es no tener un duro y es darle caña al japonés. Vine aquí con la idea de hacerme un hueco en este país y para ello mi primera paso era aprender el idioma, estudiarlo durante un año y 3 meses al menos, quería continuar pero eso ya lo veo más complicado por las circunstancias. Pero hasta Diciembre será lo que haga, eso si en Enero seré un ser con un único objetivo, currar!

Igual que con esto pasa con muchas otras cosas, creo que muchas veces solo pensamos las cosas a corto plazo o solo en función del dinero o del bienestar inmediato, creo que es importante preparar el camino de nuestra vida y bien merece pasarse un añito allanándolo si luego nos vamos a pasar 50 recorriendolo y ya me callo :)


August 3, 2010 · 12 min · Rodrigo Fernandez

Ahorrando en Japón: la arrocera

Siempre he sido bastante aficionado al ahorro, primero por cuestiones de necesidad y segundo porque me parece que practicar el consumo inteligente es lo mejor y de esta forma podemos disfrutar más de nuestro dinero y en lugar de gastárnoslo en cosas “obligatorias” podemos emplear ese dinero en viajes o comprar cositas o simplemente ahorrarlo. Además después de haber estado escribiendo durante unos meses para Ahorro Diario supongo que habré creado algo de deformación profesional. En particular me gusta pensar en los gastos que a medio/largo plazo pueden producirte un ahorro.

El detonante de este artículo fue un pensamiento que a su vez fue generado por una conversación con un amigo. El comentaba que no tenía arrocera en casa porque le salía demasiado caro. Lo primero es explicar que es una arrocera para los que estéis más perdidos, se trata de un aparatito que sirve exclusivamente para hacer arroz, ni más ni menos. El funcionamiento es sencillo metes la cantidad de arroz que se indica, el agua, cierras la tapa, le das al botón y en unos 25 minutos tendrás tu arroz de estilo japonés listo para degustar. En un país como Japón que todo plato va acompañado de un poco de arroz es bastante poco probable encontrar una casa sin arrocera por estas latitudes al igual que una casa en España no es casa sin micro-ondas.

Si no consumes arroz es normal que no tengas arroz pero si te has adaptado a la comida local es más que habitual que comas al menos dos boles al día uno para comer y otro para cenar. La alternativa a esto son unos paquetes de arroz precocinado que viene en unos paquetes que tras calentarlo 5 minutos en el micro-ondas esta listo. Esto es un producto que viene de maravilla para un día que vas con prisa o así, pero para el consumo diario no es un ahorro ni mucho menos es un gasto, si vas a estar viviendo en Japón consumiendo arroz durante bastante tiempo. Vamos a echar números para vez cuanto tiempo deberíamos estar comiendo arroz para que nos rente la compra de una de estas maquinitas. Los números estan echados para un consumo creo que habitual de arroz, cambiandolos un poco podríais adaptarlo a vuestro uso en concreto.

Para ello vamos a ver cuanto cuesta cada cosa. Las arroceras las hay de todos los colores y precios, pensemos en una baratita pero decente. Aprovechando una visita al Don Quijote (una tienda de aquí) miré la arrocera de oferta. No es la más barata, no he investigado nada pero para hacernos una idea nos vale encontré una con buena pinta por 8000 yenes (unos 75 euros). El arroz depende también de la calidad y de donde lo compres, yo el que compro es uno decente y a un precio decente, salen 5 kilos por 1800 yenes. En cuanto a los paquetitos de arroz instantaneo sale por 270 yenes 3 paquetes.

Aquí llega un punto de imprecisión en los calculos, que los haremos un poco a ojo de buen cubero. Los paquetes de arroz esto estan cocinados por lo que pesan más que el arroz “crudo” yo he calculado a ojimetro que el arroz crudo serían 40 gramos por porción. Por lo que cada paquete de 5 kilos equivaldrían a 125 porciones. Por lo que cada porción de arroz sin cocinar sale a (1800/125) unos 15 yenes. Y en el caso del arroz cocinado nos sale la porción a 90 yenes cada una. De esta forma esta claro que es mucho más caro, pero claro hay que introducir en la ecuación la arrocera de 8000 yenes, si solo la usaramos para los 5 kilos nos saldría por (1800+800/125) a algo menos de 80 yenes!!! Es decir tan solo consumiendo un paquete de 5 kilos ya habríamos amortizado la arrocera.

Y cuanto tiempo se tarda en consumir una bolsa de 5 kilos? Pues si vas al mismo ritmo que con los paquetes precocinados tendríamos como decíamos 125 raciones. Si consumimos dos raciones al día en 62 días ya lo habríamos consumido, es decir en 2 meses. Si en lugar de una persona eres dos lo consumirías en la mitad de tiempo claro. Por tanto si vas a vivir más de dos meses en Japón te merece la pena comprar una arrocera. Además de que podríamos ajustar mucho más esto comprando de segunda mano la arrocera o al volver a nuestro país vendiendo la nuestra o incluso las dos.

Por eso y como con todo esto del ahorro no pienses que comprar un aparato solo para cocinar arroz que cuesta 8mil yenes es un gasto grande, si no que es un ahorro a medio plazo. Lo mismo es aplicable a muchas otras cosas. Esta claro que habrá quien diga que consume la mitad de arroz o lo que sea, pues entonces haced vuestros propios calculos, pero hacedlos! no déis por sentado que una opción es más o menos barata sin echar números. Al margen de todo esto el arroz cocinado esta mucho más rico y estoy seguro de que es también mucho más sano.

Fotografía | Bajo CreativeCommons de GeishaBot


July 31, 2010 · 7 min · Rodrigo Fernandez

Diferencias culturales I: ¿Te ayudo?

Que Japón y España tienen culturas muy distintas no creo que sea algo que pille de sorpresa a nadie. Es por ello que sabía que hace ya más de 5 años cuando comencé a salir con mi chica, japonesa como ya sabéis, sabía que tendría que lidiar con estas diferencias culturales. Todo esto se vio incrementado en el momento que me vine a vivir a Japón, ya dentro de poco hace un año. Por todo esto me enfrento diariamente a las diferencias culturales, unas veces de una forma más directa y otras veces pequeñas sutilezas. Son estas pequeñas cosas, las menos obvias, las que más quebraderos de cabeza dan pues como no te das cuenta en seguida de ellas no puedes comprender en el momento que algo va mal. Mi intención es ir hablando aquí de varias diferencias culturales con las que me he ido encontrando.

Hoy iremos con una de esas sutilezas, quizá es algo que mucha gente que tenga relación con Japón se haya dado cuenta en el momento, quizá otros ni se lo plantearon aún, a mi me resulta extremadamente curioso. Primero aclaremos mi forma de entender un termino que yo creo que todos los españoles entendemos igual. Si alguien esta haciendo algo y tu le dices que le ayudas se sobre entiende que ese algo vais a hacerlo juntos. Por ejemplo si alguien esta poniendo la mesa y le dices que si le ayudas, los dos lo haréis. Solamente veo una excepción a esto que es cuando la tarea solo puede ser realizada por una persona al mismo tiempo o es mejor así. Por ejemplo alguien esta abriendo un bote y le dices ¿te ayudo? Lo abrirás tu sólo normalmente, o si alguien lleva una caja pesada y le dices trae que te ayudo. Bueno, no me enrrollo más creo que esta clara la cosa. Resumiendo las frases “¿Te ayudo?” o “¿Lo hacemos juntos?” son en la mayoría de los casos sinónimas, al menos en cuanto a que lo que sucederá después será lo mismo.

Ahora bien en Japón esto no es así. Si alguien dice te ayudo, quiere decir que esa persona lo hará. Si quiere decir que lo hagáis entre los dos, te dirá vamos a hacerlo juntos. Esto que parece una tontería a veces acarrea algún que otro inconveniente. Mi novia que es la dulzura en persona tiene un genio bastante terrible de vez en cuando especialmente cuando no colaboro en las tareas domésticas (miedito…) Así cuando esta haciendo algo, tipo barrer, hacer la cama, fregar o algo así yo solía decir: ¿Te ayudo? y ella me miraba con una mirada de odio que cojonaría al mismisimo Chuck Norris y me decía: Lo hacemos juntos ¿no?. Yo me quedaba así un poco agilipollao y decía, si claro, claro… A la tercera vez ya empezaba a decir ¿Lo hacemos juntos? aun sin comprender yo diferencia entre las dos cosas. Hasta hace no mucho que comentando el tema nos dimos cuenta de la tontería y nos reimos bastante.

Dentro de no mucho más diferencias culturales que vienen muy bien saber si tenéis relación de algún tipo con este mundo nipón, ya sea por trabajo, familia o simplemente porque venis de turismo por aquí.


July 19, 2010 · 7 min · Rodrigo Fernandez