Esta receta vuelve a ser una de esas saludables ya que prescinde de azúcares, harinas refinadas y grasas. El resultado es un dulce bastante decente y sabroso pero, aunque es esponjoso, la textura es un poco «chiclosa» para mi gusto y un poco húmeda como sucede con recetas que llevan otras verduras (calabacín, zanahoria, etc.). En conclusión, para mí es un dulce que viene bien para poder consumir con menos remordimientos y de forma más saludable pero no son los muffins que haría para una ocasión especial ni cuando quiera deleitarme o deleitar a otros especialmente.
Ingredientes
150 g de avena molida
250 g de puré de calabaza
150 g de yogur natural
1 cucharada de miel
6 dátiles (previamente hidratados)
2 huevos
1,5 cucharaditas de levadura química
1 cucharadita de canela
1 pizca de sal
2 cucharadas de leche
100 g de chocolate 70% cortado en trocitos
Elaboración
Pelamos y partimos la calabaza en trozos y la ponemos a cocer hasta que esté blanda. La escurrimos y la machacamos con un tenedor para hacer un puré.
Precalentamos el horno a 180C.
Trituramos los dátiles hidratados con un robot de cocina para hacer una pasta. Añadimos el puré de calabaza y lo trituramos para que quede una mezcla suave
Mezclamos en un bol los ingredientes húmedos (huevos, miel, la leche y el puré de calabaza con dátiles).
Por otro lado, mezclamos los ingredientes secos (avena, sal, levadura) y los añadimos a la mezcla húmeda.
Integramos bien y añadimos los trozos de chocolate.
Repartimos en las cápsulas de magdalenas y horneamos 25 minutos.
Consejos PiC
Podéis espolvorear unos copos de avena o más chocolate por encima antes de hornearlos.
Si utilizáis moldes de silicona o metal no olvidéis engrasarlos previamente. En los de papel quedan un poco pegados (así que no son los muffins más bonitos que haréis en vuestra vida).
Lo ideal para endulzar con dátiles es usar dátiles Medjoul que son más carnosos pero si no tenéis podéis usar los normales.
Pull-apart bread de canela
Un día me levanté, vi esta hermosura de pan dulce tipo brioche en el Instagram de Claudia&Julia y supe que tenía que hacerlo. En mi caso hice dos panes, uno mediano y otro pequeño para regalar. Me gustó mucho la textura aunque creo que tendría que haber sido más paciente con el primer levado de la masa para que creciera más y fuera más esponjoso. A mis catadores les gustó, yo tendré que repetirlo para degustarlo bien cuando mi cerebro decida volver a percibir el aroma y sabor de la canela tras haber superado totalmente las secuelas de la maldita COVID-19.
Ingredientes
330 g de harina de fuerza
4 g de levadura seca de panadería
125 ml de leche
2 huevos
75 g de azúcar
1/2 cucharadita de sal
60 g de mantequilla (a temperatura ambiente)
1 cucharadita de canela en polvo
Elaboración
Mezclamos la harina de fuerza y la levadura seca de panadería en un bol. Hacemos un hueco en el centro en el que añadimos los huevos, ligeramente batidos, la leche templada, 30 g de azúcar (reservamos el resto) y la sal.
Batimos los ingredientes líquidos con un tenedor al tiempo que incorporamos, poco a poco, la mezcla de harina y levadura. Removemos hasta que la masa nos lo permita, entonces la pasamos a una superficie de trabajo limpia y amasamos durante 10 minutos. Tenemos que conseguir una masa lisa.
A continuación añadimos la mantequilla, cortada en pequeños dados, y continuamos amasando hasta que quede bien incorporada.
Engrasamos un recipiente hondo y amplio con una pizca de aceite y dejamos reposar la masa en su interior, cubierta con un trapo limpio y seco hasta que doble su volumen (dependerá de la temperatura ambiente pero podrán ser dos horas fácilmente).
Pasado el tiempo del primer levado, desgasificamos presionando con los dedos varias veces. Extendemos la masa con un rodillo hasta obtener un altura de un centímetro de grosor aproximadamente.
Espolvoreamos con el resto del azúcar y la canela molida y aplastamos con las manos o con el rodillo para que se incruste bien.
Cortamos la masa en cuadrados un poco más estrechos que el molde en el que vayamos a hornearlo. No importa si son un poco irregulares.
Colocamos los cuadrados de masa en el interior del molde previamente engrasado, en vertical. El azúcar y canela que te quede en la encimera porque se haya caído de la masa al colocarla, puedes echarla por encima del pan.
Tapamos el molde con un trapo limpio y seco y dejamos levar nuevamente durante, aproximadamente, 60 minutos o hasta que casi alcance el borde del molde.
Introducimos el molde en el horno, precalentado a 180ºC con calor arriba y abajo, y cocemos durante 45-50 minutos. Si vemos que se dora demasiado cubrimos con papel de aluminio.
Retiramos del horno y dejamos enfriar antes de desmoldar y servir.
Consejos PiC
Ten paciencia con los tiempos de levado, dependerá de la temperatura ambiente así que en invierno te llevará más tiempo pero no esperar lo suficiente puede arruinarte la receta por completo.
Si no te gusta la canela, omítela o sustitúyela. Ya no será un pull-apart bread de canela pero estará igual de rico.
Bizcocho de plátano, cacao y mantequilla de cacahuete
Un bizcocho saludable, de textura húmeda y con sabor intenso a mantequilla de cacahuete. Desde luego, no apto para todos los gustos pero a mí me chifla. Estos sabores me generan adicción y no puedo contenerme mucho. Lo bueno es que sus ingredientes son saludables y, aunque no lo podamos considerar dietético – sobre todo por la mantequilla de cacahuete-, sabemos que es un capricho muy moderado.
La receta la saqué del perfil de @petit_fit en Instagram pero la modifiqué un poquito. Aquí tenéis mi versión. Espero que os guste.
Ingredientes
3 plátanos maduros
50 g de miel
40 g de AOVE
50 ml de leche
1 huevo
4 cucharadas de mantequilla de cacahuete
175 g de avena molida o harina de avena
50 g de cacao puro desgrasado en polvo
5 g de levadura química (tipo Royal)
Una pizca de sal
Un par de onzas de chocolate negro y copos de avena (para decorar)
Elaboración
Precalentamos el horno a 180°C.
Machacamos los plátanos en un bol con ayuda de un tenedor y añadimos los ingredientes húmedos (miel, leche, aceite y el huevo ligeramente batido).
Removemos hasta integrar.
Añadimos los ingredientes secos (avena, cacao, sal y levadura) e integramos bien.
Cogemos un molde tipo plumcake y embadurnamos con un poco de aceite.
Echamos la mitad de la mezcla en el molde y ponemos dos cucharadas de mantequilla de cacahuete encima. A continuación, con un cuchillo mezclamos la mantequilla con la masa del bizcocho para que quede un poco marmolado.
Añadimos la otra mitad de la masa reservada y otras dos cucharadas de mantequilla de cacahuete. Repetimos el proceso de marmolado.
Por último, cortamos el chocolate en trozos y los echamos por encima junto con unos cuantos copos de avena.
Horneamos durante unos 45-50 minutos y listo para disfrutar (técnicamente habría que esperar a que se enfriase… yo no soy capaz nunca).
Consejos PiC
La mantequilla de cacahuete intenta que sea 100% cacahuete, sin azúcar ni sal ni cosas raras porque no lo necesita. Ahora es bastante fácil encontrarla así en Mercadona, Ahorramás o tiendas de suplementos alimenticios o deportivos.
Lo mismo con el cacao. Es muy fácil encontrarlo puro, 100% cacao (yo suelo usar el de la marca blanca de Mercadona). No os dejéis engañar por publicidades de cacaos intensos porque suelen llevar azúcares, edulcorantes o incluso algún tipo de harina como espesante.
Si no tienes harina de avena pero sí copos de avena los puedes triturar con un robot de cocina o Thermomix. Puedes elegir lo fina que quieres que quede. En mi caso, lo hice con avena poco triturada.
Como siempre, la miel la puedes sustituir por otro edulcorante a tu gusto o por dátiles previamente hidratados y triturados hasta conseguir una pasta. Ten en cuenta también que los plátanos cuanto más maduros estén, más dulzor le aportarán.
Tarta de chocolate y caramelo con plátano y crujiente de cereales
En esta ocasión quería hacer una tarta de chocolate que no tuviera un sabor muy intenso a chocolate puro ya que algunos de los catadores no son muy fan de esos niveles de intensidad. El relleno de plátano me convenció como matiz para compensar tanto dulzor y la capa crujiente le da un poco de alegría a los postres cremosos.
La receta es de Ettore Cioccia aunque introduje varios cambios en el relleno y en la decoración porque quería aprovechar ingredientes que tenía en casa y experimentar cosas nuevas. Así que aquí os dejo mi versión de esta deliciosa tarta que espero que os guste. No es una tarta complicada pero sí tiene varias elaboraciones y requiere paciencia y planificación para hacerla con tiempo suficiente teniendo en cuenta los tiempos de enfriado/congelado necesarios.
Ingredientes
Crujiente de cereales
60 g mantequilla de almendra
35 g chocolate
20 g avellanas crudas troceadas
15 g de arroz inflado
15 g de quinoa inflada
Banana caramelizada
30 g azúcar
15 g mantequilla
3 plátanos (210 g)
Zumo de limón
2 g de gelatina (1 hoja)
Bizcocho de chocolate sin harina
60 g chocolate negro 65%
20 g mantequilla sin sal
2 claras de huevo a temperatura ambiente
2 yemas de huevo
20 g azúcar
Mousse de chocolate y caramelo
200 g chocolate 65%
6 g gelatina (3 hojas)
60 g azúcar
100 ml nata para montar
4 yemas de huevo batidas
400 g nata montada en picos suaves
Cobertura tipo Ferrero
215 g chocolate 65%
40 g aceite de girasol
45 g almendra granillo
Glaseado espejo de caramelo
300 g azúcar
300 g glucosa calentada ligeramente en el microondas
375 ml agua
200 g leche condensada
300 g chocolate blanco de cobertura picado finamente
18 g gelatina hidratada previamente y disuelta después en 108 ml de agua caliente
Elaboración
Empezamos preparando el crujiente de cereales. Para ello, derretimos el chocolate en el microondas en intervalos de pocos segundos para evitar que se nos queme. A continuación, añadimos la mantequilla de almendra y mezclamos bien. Por último, incorporamos los cereales y las avellanas y volvemos a mezclar hasta que se integre.
En un aro o molde desmoldable de 17 cm colocamos film transparente en la parte inferior y una tira de acetato en el borde. Vertemos nuestra mezcla de chocolate y alisamos la superficie con una cuchara. Llevamos al congelador.
Para el plátano caramelizado, hidratamos la gelatina en un bol con agua fría.
Cortamos los plátanos en dados pequeños y les añadimos un chorrito de zumo de limón para que no se oxide.
Ponemos el azúcar en un cazo y dejamos que se derrita hasta formar un caramelo de color ámbar. Incorporamos la mantequilla y cuando esté integrada, añadimos el plátano. Cocinamos unos pocos minutos a fuego lento removiendo frecuentemente (es probable que la mezcla se vuelva más líquida con el jugo que suelte la fruta).
Escurrimos bien la gelatina y la incorporamos al cazo ya con el fuego apagado. Removemos bien para que se disuelva por completo.
Sacamos el crujiente del congelador y echamos el plátano caramelizado encima formando otra capa uniforme. Guardamos de nuevo en el congelador.
Para preparar el bizcocho de chocolate, precalentamos el horno a 180ºC.
Derretimos el chocolate y la mantequilla a intervalos cortos en el microondas.
En otro bol montamos las claras a punto de nieve con una pizca de sal y el azúcar y cuando estén bien firmes añadimos las yemas batidas con movimientos envolventes.
A continuación añadimos el chocolate derretido también con movimientos suaves y envolventes para que no se baje hasta obtener una masa homogénea.
Extendemos sobre una bandeja con papel de horno (no es mucha cantidad ni es una masa muy líquida) hasta obtener un grosor de 1 cm aproximadamente. Lo importante es que luego podamos obtener un círculo de bizcocho de 17 cm.
Horneamos 8 minutos.
Para preparar la mousse de chocolate y caramelo, hidratamos las hojas de gelatina en agua muy fría.
Derretimos el chocolate en el microondas en intervalos cortos y reservamos.
En un cazo ponemos el azúcar y dejamos cocinar hasta obtener un caramelo claro. Le añadimos 100 ml de nata (templada en el microondas para que no haya mucha diferencia de temperatura). Hay que echarla poco a poco y removiendo constantemente para evitar que se formen cristales y con mucho cuidado para que no nos salpique.
Vertemos la preparación sobre las yemas de huevo batidas sin dejar de remover y ponemos de nuevo al fuego hasta que llegue a los 82-84º C.
Retiramos del fuego y añadimos la gelatina bien escurrida, removemos hasta que se disuelva.
A continuación, batimos con la batidora eléctrica hasta obtener una textura homogénea y añadimos esta crema caliente sobre el chocolate derretido. Mezclamos bien y dejamos enfriar hasta los 40-45º C.
Por último, incorporamos un tercio de la nata montada en picos suaves, y mezclamos. Añadimos el resto y mezclamos de nuevo delicadamente.
Para el montaje, cogemos un molde desmoldable (o aro) de 20 cm y colocamos una tira de acetato en el borde y film en la base.
Vamos a insertar todas las preparaciones anteriores. Primero ponemos una generosa capa de mousse de chocolate y caramelo en el fondo y con una espátula lo extendemos por las paredes también. Luego desmoldamos el plátano y el crujiente de avellana y lo colocamos sobre la mousse con el crujiente hacia arriba. Rellenamos con más mousse, y por último colocamos el disco de bizcocho al chocolate. Guardamos la tarta en el congelador mínimo unas 3-4 horas (yo la dejo toda la noche y al día siguiente termino la decoración).
Ahora vamos a preparar los glaseados. Para la cobertura tipo Ferrero derretimos el chocolate en el microondas y añadimos luego el aceite. Cuando esté bien integrado añadimos la almendra en granillo. Reservamos hasta que esté a 35º C.
Para hacer el glaseado espejo de caramelo hidratamos la gelatina en un bol con agua fría. Calentamos el agua, escurrimos la gelatina y la deshacemos en esta agua caliente. Reservamos.
En un cazo hacemos un caramelo solo con el azúcar en seco, sin añadirle agua, cuando tome un color rubio oscuro, apagamos el fuego y apartamos el cazo. Inmediatamente con cuidado y poco a poco vamos añadiendo los 375 ml de agua, mientras vamos removiendo con unas varillas. (Mucho cuidado porque esto salta y quema mucho).
Luego agregamos la glucosa , removemos bien hasta que se disuelva y, a continuación, incorporamos la leche condensada y el chocolate blanco, removiendo con las varillas hasta que el chocolate se disuelva y se integre completamente.
Por último añadimos la gelatina disuelta y mezclamos hasta incorporar. Dejamos reposar hasta que la temperatura del caramelo descienda hasta los 25-30ºC.
Ya solo nos queda el montaje final. Sacamos la tarta congelada del congelador y retiramos el molde y la lámina de acetato y el film. Colocamos la tarta sobre otro molde más pequeño o cuenco para que quede con altura y la podamos glasear bien. Es recomendable que debajo pongas un plato o bandeja para recuperar los restos de glaseado que caiga y lo puedas volver a usar.
Primero vamos a glasear las paredes con la cobertura Ferrero. Para ello lo mejor es poner la cobertura en una jarra e ir echándolo sobre las paredes. Como la tarta está congelada, el chocolate se solidificará casi al instante. Si te quedan huecos sin cobertura puedes ir «parcheando» con ayuda de una cuchara.
Por último, añadimos el glaseado espejo en la parte superior de la tarta. Hay que echar la cantidad exacta para que solo cubra la parte superior y no gotee por las paredes. Puedes terminar de decorarla con avellanas partidas y chocolate.
Con cuidado la pasamos a un plato llano y la guardamos en la nevera. Antes de disfrutarla tendrán que pasar 2 o 3 horas para que se descongele tranquilamente.
Consejos PiC
Las cantidades que pongo para el glaseado espejo dan para cubrir toda la tarta con glaseado espejo (parte superior y paredes). En este caso, no te haría falta la cobertura tipo Ferrero y quedaría preciosa también. El glaseado que te sobre (y que no esté sucio de otras elaboraciones de la tarta) lo puedes guardar en la nevera unos días o en el congelador más tiempo y volver a calentarlo cuando quieras glasear otro postre. De hecho, es lo que yo hice. Este glaseado había estado congelado y era lo que me sobró de otra tarta previa. También puedes optar por reducir las cantidades a la mitad.
Yo utilicé mantequilla de almendras pero puedes usar de cualquier otro fruto seco o incluso praliné como hace Ettore en su receta original.
Pseudo quiche de batata
Esta es una forma diferente de hacer una pseudo quiche o una tarta salada que además supone una gran alternativa para aquellos que no pueden o no quieren tomar gluten. Respecto a una quiche tradicional le falta el crujiente de la masa quebrada pero como ventaja es que se trata de algo menos calórico y aporta un punto dulce bastante agradable.
Ingredientes
1 batata grande
4 huevos
350 ml de leche
85 g de espinacas frescas
100 g de tomates secos
110 g de queso de cabra
Un puñado de nueces troceadas
2 cucharadas de queso crema (yo usé Skyr)
Sal, pimienta y AOVE
Elaboración
Precalentamos el horno a 190ºC.
Lavamos la batata, le hacemos unas incisiones en la piel y metemos al microondas durante un par de minutos (os podéis saltar este paso pero así la ablandamos un poco y resulta más fácil cortarla).
Sacamos la batata con cuidado de no quemarnos, la pelamos y la cortamos en rodajas muy finas (de unos 3 mm).
En un bol mezclamos las láminas de batata con sal, pimienta y aceite de oliva y las colocamos solapadas sobre un molde redondo apto para horno cubriendo el fondo y las paredes.
Horneamos durante 20 minutos aproximadamente.
Mientras tanto, batimos los huevos en un bol, salpimentamos, añadimos el queso crema, la leche y los tomates secos y mezclamos bien.
Cuando haya pasado el tiempo de horneado y la batata esté blandita, sacamos el molde, colocamos las espinacas crudas ligeramente troceadas sobre la base de batata y añadimos la mezcla de leche y huevos.
Por último, repartimos por toda la superficie el queso de cabra cortado en trozos y las nueces.
Horneamos unos 30 minutos y ya lo tenemos listo para disfrutar.
Consejos PiC
El queso crema no es necesario, lo eché por aprovecharlo ya que llevaba rondando en nuestra nevera unos días. Si en vez de leche quieres usar nata como las quiches tradicionales puedes hacerlo sin ningún problema, quedará algo más sabroso y cremoso.
Cuando hablo de tomates secos son aquellos que están deshidratados pero ya han sido rehidratados y suelen estar en aceite aliñados. Si tienes tomates deshidratados sin más pero los quieres «revivir» y aliñar tú mismo para usar en cualquier receta es muy fácil. Pon a hervir 700 ml de agua y cuando empiece a hervir, apaga el fuego, añade 50 ml de vinagre blanco y los tomates deshidratados. Deja reposar media hora. Pasado el tiempo, saca los tomates y sécalos bien con papel de cocina. Luego pásalos a un bote con aceite de oliva, ajo y hierbas aromáticas a tu gusto y en un par de días todo habrá cogido un sabor delicioso.
Roll Cakes de chocolate y mango-pasión
Esta receta es de Ettore Cioccia al que yo llamo «mi maestro» porque he seguido varias recetas de su blog Bavette y todas salen genial. Además tuve la suerte de asistir a un curso de pastelería que impartió en Madrid y no pude disfrutarlo más. Así que si tienes ganas de crear un postre delicioso y de pasarte un buen rato en la cocina preparando distintas elaboraciones, puedes elegir cualquiera de las recetas de Ettore y tendrás éxito aseguro. Hoy yo os muestro mi versión de sus rollitos de chocolate y mango-pasión. En este caso lo único que hice diferente de su receta fue la masa de piononos ya que utilicé la de otro grande de la pastelería: Osvaldo Gross.
Ingredientes
Para la ganache de chocolate negro
100 g nata para montar (con 30-35% de materia grasa)
100 g chocolate (66% de cacao)
210 g nata para montar fría
Para el bizcocho tipo pionono
5 huevos
50 g de azúcar
50 g de harina
Una pizca de sal
Una cucharada de miel (aprox. 25 g)
Para la mermelada exótica
265 g puré de mango
85 g puré de fruta de la pasión (maracuyá)
70 g azúcar granulado
13 g pectina
Para el glaseado Ferrero Rocher
250 g chocolate (60% de cacao)
50 g aceite de girasol
70 g almendra granulada
Elaboración
Ganache de chocolate negro
En un pequeño cazo, llevamos a ebullición 100 g de nata. Vertemos la nata hirviendo, sobre el chocolate derretido previamente en el microondas, en dos o tres veces, mezclando bien en cada adición.
Después, añadimos la nata fría y mezclamos también hasta que esté bien homogéneo. Cubrimos con papel film en contacto y reservamos en la nevera, mínimo 4 horas.
Para el bizcocho tipo pionono
Precalentamos el horno a 190 ºC – 200 ºC.
Ponemos los huevos junto con el azúcar, la sal y la miel en el vaso de nuestro robot de cocina y batimos con las varillas hasta obtener el llamado punto letra (esto es cuando al coger una cucharada de masa y verterla sobre el resto podemos dibujar unas líneas en la superficie sin que desaparezcan enseguida). Como es bastante tiempo, es preferible utilizar un robot de cocina.
Tamizamos la harina y con el robot de cocina a velocidad mínima la incorporamos. Subimos unos segundos la velocidad al máximo.
Con ayuda de una lengua integramos todo con movimientos envolventes.
Preparamos la bandeja del horno con un papel que engrasamos con mantequilla o margarina.
Volcamos la preparación sobre la bandeja preparada y extendemos para que quede nivelada la superficie (el bizcocho que queremos es delgado de unos 4-5 mm de grosor).
Horneamos entre 8 y 10 minutos hasta que esté dorada la superficie y también la base que podemos comprobar levantando con ayuda del papel (con cuidado de no quemarnos).
Para la mermelada exótica
Mezclamos el azúcar con la pectina.
Calentamos ligeramente los dos purés de fruta juntos a 40ºC aproximadamente y les añadimos la mezcla de azúcar y pectina. Llevamos a ebullición durante unos segundos.
Retiramos del fuego y pasamos el puré a un bol limpio.
Dejamos enfriar hasta los 36ºC removiendo frecuentemente.
Por último, extendemos una fina capa de la mermelada encima de la plancha de bizcocho de manera uniforme. Reservamos en la nevera hasta que la mermelada solidifique un poco.
Para el glaseado Ferrero Rocher
Derretimos el chocolate a unos 50º C en el microondas.
Incorporamos el aceite de girasol y mezclamos muy bien.
Añadimos la almendra granulada y mezclamos de nuevo para que se repartan bien las almendras.
Dejamos enfriar la cobertura hasta los 35ºC.
Montaje del postre
Batimos con varillas eléctricas un poco más de la mitad de la ganache de chocolate y reservamos el resto en la nevera. A velocidad media, batimos un poco hasta obtener una textura cremosa.
Extendemos una capa fina y uniforme de ganache encima de la mermelada que habíamos puesto en el bizcocho. Dejamos que endurezca en la nevera.
Cortamos en tiras el bizcocho con las capas de mermelada y ganache. Yo las hice en 5 cm de ancho.
Enrollamos cada tira con el relleno hacia dentro y con cuidado de que no se nos rompa el bizcocho.
Congelamos los rollitos unos 10-15 minutos (o podemos dejarlos en el congelador hasta que los vayamos a necesitar si hemos preparado la receta con antelación).
Sacamos los rollitos del congelador y los vamos sumergiendo en la cobertura de chocolate que habíamos preparado hasta más o menos la mitad de su altura.
Batimos el resto de ganache con varillas eléctricas a velocidad media hasta obtener una consistencia media.
Con una manga pastelera y una boquilla de estrella hacemos unas rosas de chocolate sobre cada rollito. Podemos decorar con grué de cacao.
Dejamos que se atempere un poco y a disfrutar.
Consejos PiC
A pesar de seguir las proporciones exactas, la mermelada no me solidificó demasiado (desconozco el motivo) así que si ves que está muy líquida puedes añadir un poco más de pectina (es el elemento que hace que gelifique) y es recomendable que no utilices toda la cantidad que te sale. Fíjate en el grosor y que quede una capa fina sobre la base de bizcocho.
Ettore Cioccia en su receta hace 4 roll cakes grandes, yo preferí hacer unidades más pequeñas de tipo bocado; o mejor dicho, de dos o tres bocados ;-). Tú puedes ajustarlo a lo que prefieras cuando hagas el corte del bizcocho.
Mejillones en escabeche
A priori pensé que sería una de esas recetas que no merecería la pena hacerlas caseras pero cuán equivocada estaba. Me apetecía hacer el escabeche, ver el método y comprobar si conseguía ese sabor tan característico. Tanto me gustó que he repetido el proceso unas tres veces este verano. Cunden mucho y aguantan varios días en la nevera así que no hay excusa para tener un aperitivo bien rico en casa y hecho por uno mismo.
Ingredientes
1 kg mejillones
300 ml aceite oliva
100 ml vinagre Jerez
50 ml vinagre blanco (yo usé de arroz)
100 ml vino blanco
1 cabeza de ajos (dientes separados sin pelar)
1 cebolla en juliana grande
3 rodajas de jengibre fresco
Pimienta en grano (yo usé de Jamaica)
2-3 cayenas
3 hojas de laurel
Sal
2 cucharaditas de pimentón (dulce, picante o mezcla)
Elaboración
Cocemos los mejillones al vapor para que se abran pero queden tiernos. Les quitamos las conchas y las barbas. Reservamos.
Ponemos en una cazuela el aceite a calentar y añadimos todos los ingredientes excepto los mejillones cocidos y el pimentón.
Dejamos cocer a fuego medio durante 30 min.
Pasado el tiempo, apartamos del fuego y echamos el pimentón. Removemos bien y añadimos los mejillones.
Volvemos a poner al fuego para darle un calentón a los mejillones durante unos segundos.
Solo queda pasarlo a botes y listo para degustar. Aunque mejor dejarlos unas horas para que se asienten bien los sabores.
Consejos PiC
Puedes esterilizar previamente los botes que vayas a utilizar hirviéndolos en agua durante 15-20 minutos.
Con esta receta no estamos creando una conserva porque no hemos hecho el vacío ni los hemos hervido después por lo que te recomiendo guardarlos en la nevera. Cuando quieras disfrutarlos, te recomiendo que los saques un poco antes de la nevera para que se atemperen y el aceite no esté tan sólido.
Puedes añadir otras hierbas aromáticas o especias según tus gustos y tu despensa.
Poke de atún y aguacate con huancaína de mango
Esta receta la hice siguiendo los pasos exactos de Kitchen Club y la verdad es que si los ingredientes prometían ser una bomba de sabor, el resultado fue incluso mejor de lo esperado. Muchos sabores que combinaban a la perfección. Si acaso, el huevito frito sería un elemento prescindible pero la salsa estaba deliciosa y nos hizo repetir a todos los catadores. De presentación no me quedó ni de lejos tan espectacular como la receta original pero el sabor estuvo a la altura.
Ingredientes
(Para 6 personas)
Salsa huancaína de mango
80 g queso fresco (tipo burgos)
100 ml leche evaporada
60 ml puré de mango
3 galletas tipo cracker o de soda
1 rebanada de pan de molde remojada en leche
2 cdas de cebolla picada
40 g de nueces
3 cdas pasta de ají amarillo (o al gusto)
½ cdta comino
sal
Tartar de atún
300 g de atún
Ralladura de 1 lima
1 cdta shichimi togarashi (yo no tenía y usé pasta harissa)
1 cda aceite sésamo
30 ml salsa soja
50 ml aceite oliva
Resto de la receta
400 g de arroz sushi
2 aguacates maduros
6 huevos de codorniz
2 tortillas de maíz
Sal, aceite y sésamo
Elaboración
Empezamos preparando la salsa huancaína. Salteamos la cebolla en una sartén con un poco de aceite de oliva a fuego fuerte, debe estar dorada pero crujiente.
En un robot de cocina agregamos la cebolla y el resto de ingredientes, trituramos hasta conseguir una crema.
Corregimos el punto de sal. Reservamos.
Picamos el atún en dados medianos y lo aliñamos con ralladura de lima, harissa, aceite de sésamo, salsa de soja y aceite de oliva. Removemos con cuidado y reservamos.
Cortamos los aguacates en dados medianos y aliñamos con sal y aceite de oliva (les podemos dejar los huesos hasta el momento de emplatar para que no se oxiden o echar un poquito de zumo de lima).
Cortamos las tortillas de maíz en tiras y freímos hasta que queden crujientes pero que no se nos quemen (se doran bastante rápido y al enfriar quedan más duras). Reservamos.
Freímos los huevos de codorniz con puntilla.
Llegada la hora de emplatar, ponemos una buena cantidad de salsa en cada plato, luego colocamos el arroz sushi sin aplastar, añadimos el aguacate aliñado, el tartar de atún y terminamos con el huevo de codorniz y las tiras de tortillas de maíz.
Decoramos con cebolleta fresca y sésamo.
Consejos PiC
La pasta de ají amarillo la puedes encontrar fácilmente en tiendas de alimentación de productos latinos. Lo mismo para el puré de mango que lo suelen tener congelado (muy buena opción si no es época de mangos o no los encontramos maduros).
No he puesto cómo hice el arroz tipo sushi porque lo hice en la arrocera y después un poco de «trampa» porque usé unos polvos de un preparado que ya vienen con la sal, azúcar y vinagre correspondientes. Yo me los traje de Japón pero en tiendas de productos asiáticos seguramente los puedas encontrar.
Recuerda congelar el pescado al menos 24 horas para evitar problemas con el anisaki.
Dorayaki
Los dorayaki son un dulce típico de Japón que es probable que conozcas por ser una de las comidas favoritas del personaje de dibujos Doraemon. Se trata de un tipo de tortitas hechas en la sartén y que se unen a modo de sándwich (como si fuera una concha Codan pero más gordita). El relleno tradicional es el anko que es una pasta dulce elaborada a partir de judías azuki y azúcar. El anko se utiliza en muchos postres japoneses así que si no lo has probado nunca, te animo a que le des una oportunidad aunque las palabras «judía» y «dulce» no te resulten muy tentadoras en la misma frase.
Esta receta es de Masaharu Tada, el chef de la residencia del Embajador de Japón en España.
Ingredientes
Salen 5 unidades (es decir, 10 tortitas)
1,5 g de bicarbonato
15 ml de agua
2 huevos
6 g de mirin (yo no tenía y lo sustituí por vino blanco)
15 g de miel
80 g de azúcar glas
100 g de harina
300 g de anko para el relleno
Elaboración
Mezclar el bicarbonato con el agua hasta que se disuelva del todo. Es preferible que el agua esté tibia para que te resulte más fácil este paso.
Batir los huevos en un bol con unas varillas y añadir el mirin, la miel y el azúcar y batir de nuevo.
Cuando esté todo integrado, añadir la mezcla de agua y bicarbonato y batir de nuevo.
Añadir la harina y batir hasta obtener una masa lisa sin grumos pero, cuidado, que no queremos batir en exceso la mezcla.
Para asegurarnos de que la masa no tiene ningún grumo hay que pasarla por un colador o tamiz.
Dejar reposar la masa durante 30 minutos para que así el bicarbonato haga efecto y obtengamos una masa mucho más esponjosa y homogénea.
Pasado el tiempo de reposo, ponemos a calentar una sartén, untamos un poco de aceite vegetal y echamos un poco de masa en el centro, ella sola se expandirá un poco hasta formar un círculo perfecto.
Cuando salgan burbujas en la superficie es el momento de voltear la tortita y cocinar por el otro lado.
Repetir con el resto de la masa.
Una vez hechas todas las tortitas, solo queda emparejarlas y poner en su interior el relleno de anko. Para ello lo mejor es hacer una bola con el anko, ponerla sobre una de las tortitas, cubrir con su pareja e ir aplastándolas suavemente para que se cierre sin romperse.
Consejos PiC
Si no tienes o no te gusta el anko puedes rellenarla con una crema de chocolate o crema pastelera. El anko es la versión original y además de estar delicioso es más manejable para esta receta por tratarse de un relleno más compacto.
El calor de la sartén va a depender de tu cocina. Tienes que ir vigilando que los dorayaki te queden dorados por fuera pero bien cocinados por dentro. Yo los hice a una temperatura media en la placa de inducción.
Es una masa bastante dulce y como el anko también lo es, creo que admitiría reducir un poco la cantidad de azúcar glas.
Tortitas americanas
Y este es el título exacto que lleva la receta número 1029 del libro «1080 Recetas» de Simone Ortega, un clásico de las cocinas españolas. No puede ser una receta más sencilla y deliciosa. Variantes de tortitas hay muchas pero empecemos por los básicos y a disfrutar ;-).
Tortitas con chocolate negro y coco tostado
Ingredientes
200 gr. de harina
½ cucharadita de sal (en palabras de Simone: «de las de moka», así que pequeñita de verdad)
3 cucharaditas de levadura tipo Royal
1 cucharada sopera de azúcar
1 cucharada sopera de aceite de oliva
2 huevos
1 vaso (de los de agua) de leche fría (200 ml aprox.)
Elaboración
Aquí no voy a seguir la receta tradicional sino que te lo voy a poner muchísimo más fácil, para que te puedas hacer unas tortitas incluso antes de irte a trabajar.
Poner todos los ingredientes en un vaso batidor o bol y batirlos con la batidora de mano o con cualquier robot de cocina hasta obtener una masa fina y homogénea.
Calentar una sartén y cuando esté bien caliente, echar un poco de la masa en el centro. Se formará un círculo perfecto. Cocínala a fuego medio.
Cuando veas que se han formado burbujas en toda la superficie es el momento de darle la vuelta con una espátula y cocinarla un tiempo similar por el otro lado.
Repetir con toda la masa.
Acompañar de sirope, mermelada, chocolate, fruta o lo que más te guste.
Consejos PiC
Si no confías en la antiadherencia de tu sartén, puedes poner un poco de mantequilla o aceite para evitar que se peguen.
Si te resulta muy fuerte el sabor del aceite de oliva puedes sustituirlo por girasol.
Si no quieres hacer toda la masa puedes guardarla cruda en la nevera y hacer el resto de tortitas al día siguiente (dos días de felicidad asegurada). O también puedes optar por hacer directamente la mitad de cantidades (receta fácilmente divisible).