Sobre las colas en Japón

El viernes pasado tuve un primer aproximamiento a lo que son las colas en Japón, esto podría parecer trivial pero no es así por varias razones. La primera porque fue el primer evento en lo que consideraré desde ahora como un día de suerte, una buena racha, quizá os hable de ello en otro post, pero ahora las colas. Me interesa hablar de lo sucedido porque fue bien curioso y divertido y también porque quiero que comprendais la importancia de las colas en Japón. Aquí les encanta hacer colas y a los comercios les encanta que los clientes las hagan.

Siempre sacan productos en edición limitada a determinados precios, o hacen lanzamientos exclusivos, o regalos a los primeros clientes, lo que sea, todo con tal de tener al abrir una cola en sus puertas, cuanto más larga mejor. Y los clientes no se quejan, a cambio de esperas consiguen lo que quieren, es una de esas asociaciones win to win. No obstante la obsesión nipona por las colas es tal que ya la gente se pone en las colas por ponerse. No es coña, un poco exagerado si, pero coña no. Pensad cuando veis una cola grande, pensáis, mierda, ahí tienen que dar algo de puta madre y os queréis enterar de que va y si al lado hay una más corta, es porque es peor, así que mejor colocarse en la larga…

Pero lejos de la trascendencia de estas colas hoy os contaré lo que nos sucedió el viernes, el día en el que hicimos nuestra primera cola para conseguir una oferta. Eramos nuevos en todo esto, no sabíamos que hacer, hasta ahora mi única experiencia con este tipo de ofertas fue cuando hace 5 años Juan y yo le pedimos a un tipo de una tienda algo así como 10 discos duros, no se cuantas memorias y demás, cuando el tipo nos contó que eso no eran ofertas, si no una especie de concurso, al comprar algo cogías una bolita y esa bolita te podía dar derecho a comprar una de esas super ofertas.

Ya estábamos sobre aviso entonces y además Hiroko entiende japonés lo que es un grado. Por la noche vimos la oferta, un ordenador de 60mil yenes por tan solo 15mil, wow! Pero solo hay 20 unidades… bueno, es viernes y no tenemos nada que hacer y si madrugamos y hacemos cola? Y si ya hay mucha gente pues aprovechamos que hemos madrugado y nos vamos por ahí a montar en bici. Dicho y hecho ahí estábamos a las 7 de la mañana, nos encontramos ya con una cola de unas 30-40 personas a un lado y un pequeño grupúsculo de 5 a otro lado. Había unos carteles así que nos acercamos a verlos, ahí decía que donde la cola larga era para comprar las ofertas normales y que para el ordenador y la tele (también había una tele) se esperase en otra cola (donde estaba el grupúsculo) y que empezarían a dar los números a las 8:30.

Bien, no teníamos prisa ninguna, ni que hacer cola, ya que era un sorteo. Nos fuimos a desayunar y cuando volvimos, la situación era más o menos la misma, la cola larga había crecido y el grupusculo seguía siendo de 5 personas. Hiroko se acercó a preguntar y efectivamente esas 5 personas esperaban para el ordenador, al escucharnos una pareja de unos 65 años que estaban los primeros en la otra cola nos dijeron que ellos también estaban para el ordenador y que estaban primeros que llevaban desde las 4 de la mañana! Entonces les dijimos, ok, pero aquí dice que es un sorteo y que la cola se hace aquí, es así? Entonces por primera vez en las 4 horas que llevaban ahí sin hacer nada se les ocurrió leer el cartel que tenían encima de sus cabezas. Se dieron cuenta pero empezarón a decir que no era justo que ellos llevaban desde las 4 y blah blah… ante la revuelta más gente se interesó y claro lo que llevaban ahí desde la madrugada se pusieron nerviosos…

Supongo que el grupo de los menos tontos, al darse cuenta de la cagada, diría pues que subrnomal soy, callaría y esperaría a que le dieran su número del concurso a ver si había suerte. Pero una de las no tan listas si que quería hacerse notar. Se trataban de una mujer de origen chino ataviada con ropa de varias marcas predominando en louis vuiton (o como quiera que se escriba…), me extrañó mucho que una persona que lleva 3mil euros en ropa se quiera ahorrar 300 euros en un ordenador aguantando toda la noche en pie, en ese momento pensé en las buenas falsificaciones que hacen en Hong Kong. La cuestión es que la mujer con todas sus marcas, con su acento y su “perfecto” japonés se abalanzó sobre nosotros, increpándonos por colarnos.

Para aquel entonces se había montado un pifostio interesante y la gente se movía descontroladamente entre las dos colas, mirando los carteles, acercándose a ver que pasaba. Nosotros explicamos que lo que decía en el cartel era que quien se llevaría eso sería por sorteo, había un mapa de donde hacer las colas y demás, pero que a nosotros nos daba igual que solo estábamos preguntando y que si querían hacer cola en el otro lado nos daba igual. A medida que la gente leyó el cartel se fue pasando a nuestra cola, porque en realidad era donde tenían que estar. Suciedió pues que nos quedamos los primeros de una cola de unas 40 personas, cuando habíamos llegado hace 5 minutos. La mujer china estaba visiblemente alterada, seguía sin comprender que el orden de la cola no valía, que era un sorteo. O simplemente quizá no quería creerlo.

Lo que hicimos fue salir de las primeras posiciones de la cola y ponernos al final del todo, no se si la señorita esta se sintió que habría ganado o aliviada, que se yo. El caso es que ahí al final de la cola esperamos media hora más mientras nos comíamos nuestro desayuno comprado. Cuando abrieron a eso de las 8:15 adivinad quien fue flechada a quejarse a los de la tienda, si nuestra amiga adoradora de osos pandas, junto con la pareja de 65añeros. Juntos olvidaron toda la educación y respeto que suele reinar en este país. Bueno en realidad si la había y fue por parte del dependiente. Éste estuvo tratándoles de usted y hablándoles amablemente todo el rato, incluso pidiendo disculpas, cuando los carteles habían estado toda la noche colgados con las normas, los mismos carteles que habían tenido toda la noche estas personas detrás de sus cabezas.

Al final, todo el mundo se fue con su numerito y a las 10:45 salían lso resultados del sorteo. A las 11:15 llegamos nosotros, vimos el cartel y Hiroko dijo incredula… me ha tocado :) Fuimos al mostrador donde nos dieron la tarjeta que nos daba derecho a comprar el ordenador. De esa mañana no cambiaría nada, ni el madrugon, ni el momento de las colas, todo fue divertido e interesante, solo cambiaría el haber llegado antes a buscar el número y coincidir con Chunli para ver su cara al ver que nos tocó.

Por último añadir que en realidad los japoneses si que saben hacer estas colas. Después de estas 40 personas que se pegaron el madrugón llegaron otras 250 más, que llegaron un poco antes del cierre del sorteo con todo preparado. Eso fue lo que hicimos nosotros en el sorteo del día siguiente, pero es que claro, nuestro día de suerte ya había terminado.


May 3, 2010 · 8 min · Rodrigo Fernandez

En España la gente no sabe hacer colas

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Los extranjeros cuando vienen a España y van a comprar algo a un mercado se sorprenden del sistema de “la vez”. Éste ingenioso sistema consiste en que cuando llegas preguntas “quien da la vez”? Y el último que llegó te irá que él/ella y sabes que después de ser atendida esta persona te tocará a ti. No funciona del todo mal, pero a veces se producen malentendido y altercados, que si se cuela alguien, que si uno solo pedía tinta de calamares y no tiene que esperar la cola… en fin, que tiene sus fallos. Ya está muy instaurado el sistema de números y salvo en pequeños o muy perdidos establecimientos tienen un numerito tu lo coges y cuando te toca te atienden. Lo bueno de esto es que puedes irte más fácilmente a hacer otras cosas mientras. Además para gente que no domine el lenguaje bien mejor, no tiene que decir aquella frase rara de “quién da la vez?”

Ahora bien en muchos lugares (correos uno de ellos) han instaurado un sistema de colas multiples. La idea es muy sencilla y seguro que todos los conocéis, además de los números se te da un letra, la letra corresponde a la cola que haces, si ponemos un ejemplo médico que se ve muy claro si estás en la cola del ginecologo te dan el ticket G y si estas en el del cardiólogo el ticket C, no son intercambiables, nadie querría ir al ginecologo a que le miren el corazón… En realidad no se difiere mucho al mercado, donde coges un número para la pescadería, otro para la frutería y otro para la carnicería. La diferencia es que aquí se dispensa todo junto y se muestra en una misma pantalla, de esta forma esta todo más centralizado, parece que es mucho mejor sistema.

Pero claro, ahora entra en juego la estupidez humana, que como bien decía Einstein: “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana y de lo primero no estoy seguro.” Pues bien con este sistema hay gente que piensa que se le están colando… Sin ir más lejos ayer en correos cogimos un ticket para la cola A, a su vez había cola B, C y E. Tras llevar unos 20 minutos esperando una mujer comenzó a quejarse porque ella llegaba esperando 1 hora y acababa de pasar un chico que había entrado hace 5 minutos, la funcionaria le contesto que hay un sistema de tickets y de colas que si el tiene el suyo no es que se pudiera colar. En realidad lo que ocurría es que estaba en una cola que estaba más llena o iba más lenta claro… pero ella seguía en sus 13 y se fue de ahí habiendo montado el numerito y yendose indignada confiada en que se le habian colado. Y digo yo, tan complicado es? Porque mira que si tienes ticket de la carnicería no te vas a quejar de que en la frutería les atienden más rápido :S

Historia de bonus (si quieres leerla pincha en “seguir leyendo”, si te aburriste de mi pasa de esto.

Una historia de racismo sucedida dentro de correos también. Unos amigos de Hiro, una japonesa y un japonés, fueron a hacer unas gestiones a correos, se enteraron de como funcionaba el sistema y cogieron un ticket para su turno. A los pocos minutos entro una mujer entre los 50 y 60 años. Cuando ya llevaban un rato esperando y casi les tocaba la señora se percató de que había que coger turno, por tanto había esperado durante un buen rato para nada. Lo normal aquí sería poner cara de gilipollas y luego cambiarla a poker y coger un ticket disimuladamente para que se note lo menos posible tu estupidez. Pero esta mujer no se iba a contentar con esto, la tomo con los “chinos”, es decir los amigos japoneses de Hiroko, les decía que tenía que darles su ticket porque ella no sabía como funcionaba el sistema pero que ella había llegado antes y que además era su país y que era un servicio público. El chico se quedo petrificado con el ticket en la mano, a lo que la señora contesto robándole impunemente el ticket de la mano, él no pudo hacer nada por su vergüenza y modales japoneses. Por suerte, la chica más echada para alante le dijo como puedo que era su ticket y que cogiera el suyo, pero la mujer no quiso dárselo, la gente miraba pero nadie mediaba en el conflicto. Al poquito llamaron el número a la ventanilla, donde fue la mujer y los japoneses esto le explicaron lo sucedido y la mujer continuó con su argumento que seguramente hubiera funcionado en los años 50. La funcionaria le dijo a la señora que tenía que coger su ticket para su turno, ella se puso hecha un basilisco, pero fue ignorada. entre quejas e improperios ellos hicieron las gestiones, mientrás que la mujer ignorada tuvo que irse a coger su turno…

En fin, como está el mundo. Esperemos que los japoneses me traten un poquito mejor de como tratamos por aquí a veces a los extranjeros (pero luego España no es un país racista…)

Fotografía | Looking Glass


May 8, 2009 · 8 min · Rodrigo Fernandez