Un tío con suerte

Debo ser un tio con suerte, mucha gente me lo dice. Me lo decían allá por los 18 años cuando comencé a echarme la mochila al hombro y escaparme con vuelos de bajo coste a recorrer Europa, cuando poca gente de mi edad se animaba a hacerlo. Cambie las vacaciones en el pueblo por un inter-rail por Europa o una ruta con easy-jet por el Reino Unido. Después viví en Italia, Irlanda y ahora en Japón. Durante este tiempo cuando le cuentas esto a la gente muchas veces la reacción suele ser, que cabrón, que suerte tienes. En éste mismo blog mucha gente me lo dice en repetidas ocasiones.

Y yo así lo creía, soy un tipo con suerte, wow! Hasta que viaje a Argentina (vaya suerte no?!), un mes de viaje de ensueño que se convirtió en mi mejor viaje hasta la fecha, no solo por el sitio, si no por las circunstancias y sobre todo la compañía. En ese viaje nos perdimos por las profundidades de Argentina, esos lugares donde los turistas habituales, esos que van para un viaje de 1-2 semanas y que se limitan a Buenos Aires y el Perito Moreno no ven. En esos momento perdidos conocíamos a muchos mochileros auténticos, de los que se dedicaban a recorrer mundo como hizo Ignacio Izquierdo. Y uno de estos fue un tipo, vasco si mal no recuerdo, que me recordaba a mi amigo de la infancia Jaime, tanto en la cara como en los gestos, como en la forma de hablar. Fue compañero de viaje nuestro durante unos cuantos kilometros de subida hacia uno de los glaciares perdidos en la montaña. En una de las paradas nos contó que era un comercial exitoso en España hasta que se dio cuentaquee tal espiral de exito y dinero no le llevaba a ningún sitio. Necesitaba parar un poco, recapacitar y reconducir su vida. De esta forma se fue con su mochila y cuatro cosas al hombro a recorrer el mundo en un viaje de 6 meses. Un viaje de 6 meses de los que ya llevaba vividos 9. Si la cosa se estaba alargando bastante y solo llevaba el continente de América, su siguiente salto sería a África.

Ante esto y nosotros embriagados por el aroma y la libertad del viaje no podíamos si no sentir una profunda envidia y por tanto decirle, jue que suerte tienes tio, nosotros solo viajaremos para un mes ya nos gustaría continuar la aventura. Cambio algo su alegre semblante para contarnos algo, una lección de la vida que siempre recordaré. Nos dijo: “No tengo suerte, no me ha tocado la lotería ni nada por el estilo, esto simplemente ha sido una decisión en mi vida. Si crees que tengo suerte y que es mejor que lo que tu tienes, haz lo mismo.” Tras un par de minutos más el se cansó de descansar y emprendió la subida, nosotros nos quedamos con sus palabras retumbando entre nuestras cabezas y la inmensidad de las montañas.

Las palabras siguen retumbando ahora igual que entonces, ahora entre rascacielos de Shinjuku, marabuntas de asiáticos o templos entre bosques milenarios. Esas palabras me repiten una y otra vez que no es suerte lo que tengo, simplemente en cierto momento de mi vida decidí vivirla así. Ignacio Izquierdo llego hace nada a Madrid, su ciudad tras 533 de viaje de “Vuelta al mundo”. Aquí os recomiento encarecidamente que antes de seguir leyendo lo que yo pongo os leáis todos su post en el que cuenta su vuelta tras 533 días: Ignacio Izquierdo, de vuelta

Bien, un genial post no? Pero me quedo con una de palabras suyas:

Ahora los recuerdos se apelotonan, como si hubiera estado muchas veces de viaje, sin darme cuenta de que ha sido uno solo. Hace un año y medio que me fui de aquí, sacrificando muchas cosas. Muchos momentos importantes en mi vida cercana en los que no he podido estar, que no he podido compartir con la gente que me importa.

No se puede tener todo y por lo tanto no me arrepiento. Fue una decisión consciente. Sé que soy un privilegiado simplemente por haber tenido si quiera la posibilidad de plantearme hacer algo así. Para mucha gente no es solo impensable, es también imposible. Cada situación tiene sus ventajas y sus inconvenientes, ninguna situación es completamente ideal. Al igual que en un día a día rutinario pasar tanto tiempo de viaje tiene sus días fantásticos y emocionantes, pero también sus días aburridos, horribles y en los que nada te sale bien.

No se puede tener todo, se elige y has de estar contento con tus decisiones, sabiendo que al decidir una cosa desecharas todas las otras y dejarás muchas cosas atrás. Yo hoy por hoy soy feliz en Japón estoy donde quería estar. Sacrifico la comodidad que tenía en España, el no tener problemas con el idioma, la cultura, el trabajo, etc. sobre todo sacrifico los momentos cercanos como los llama Ignacio, el poder estar con mi familia, con mis amigos. Pero hoy por hoy he decidido esto. Los sacrificios no empezaron aquí, comenzaron cuando decidí venirme a Japón, hace ya 5 años. Sacrifiqué el poder tener todas las cosas que podría tener, mis amigos se compraban enormes televisiones de plasma y vivían en buenas casas. Mientras yo lo hacía en una casa de menos de 30 metros cuadrados y con la pantalla de mi ordenador. Y aún con todo más feliz que una perdiz porque tenía un objetivo.

Ahora cuando la gente me dice que que suerte tengo de estar aquí me suena un poco a insulto. Recuerdo los 4 años de ahorro, el año y pico de estar lejos de mi familia y amigos, los esfuerzos para aprender idioma y cultura… He pagado un alto precio por estar aquí, un precio que cualquier que quiera venir de verdad puede hacerlo, pero claro quizá a tan alto precio no queramos pagarlo. Entonces quizá no fuera la suerte lo que me trajo hasta aquí, si no la ilusión y las ganas.

Eso si, reconozco que si tengo suerte, en realidad mucha. De haber nacido en el primer mundo, de haber nacido en ésta epoca y no hace 50 o 60 años y demás cosas. Acepto de buen grado que mi abuela me diga que que suerte tengo, que me lo diga uno de los indígenas que conocí por el Norte de Argentina que se moría de envidia porque visitaríamos el sur de su país que el nunca podría permitírselo… Pero no acepto que me lo diga un compañero de universidad o un vecino de mi edificio ;)


November 6, 2010 · 34 min · Rodrigo Fernandez

Conociendo una ciudad

Cuando visitas una ciudad conoces sitios el 90% turísticos y si te mueves un poquito más, te esfuerzas o tienes un poco de suerte a veces descubres ese 10% de su identidad no turística. En ocasiones la identidad turística y la real están más cerca y en otras no tienen nada que ver; la turística no es más que una fachada para que venga la gente de fuera a gastarse el dinero y a hacer fotos. A mi siempre me ha gustado tratar de conocer la identidad de una ciudad, tratar de calar más hondo, ir más allá de lo propuesto por las guías. Para esto puedes guiarte por consejos de blogs, de gente que vive en la ciudad y que va compartiendo con cuenta gotas auténticas perlas, retazos de vida auténtica en la ciudad. Y aún con todo no conocerás la auténtica ciudad, ésta solo la conocerás cuando vivas en ella. Es necesario sumirte en su rutina, en sus costumbres, verte “obligado” a seguir sus horarios de trabajo y de comidas, de parranda y de irse a dormir, incluso sufrir las inclemencias de su tiempo o aguantar las impertinencias o bondades de sus ciudadanos. Todas estas cosas y muchísimas más conforman el cómo es una ciudad por sus adentros.

No os voy a venir aquí a lo Willy Fogs contanto las muchas ciudades en las que he vivido, porque se que hay gente que lo ha hecho en muchos más sitios que yo. Si bien, si creo que en unos pocos sitios he estado y son bastante diferentes el uno del otro como para resultar bastante pintorescos. Quiero resumir en un párrafo cada uno de estos sitios y luego hacer una de las reflexiones que a mi tanto me gusta hacer en alto por aquí.

Edimburgo (Escocia): En realidad aquí no “viví” ya que solo estuve 1 mes en verano. Pero fue algo de tal intensidad y cambió tanto mi vida que no puedo dejar de nombrarlo. Amo la ciudad de Edimburgo, especialmente en Agosto. Me encanta su arquitectura, su especial tono de luz, los viajes por el norte del país y el fuerte acento del inglés de su gente que hace imposible entenderles a veces. Pero de este sitio lo que más quiero resaltar es el cambio. El cambio que supuso para mi el pasar todos los veranos en el pueblo a, desde entonces, mirar más allá y descubrir un mundo fuera de España y desde ese momento no pude parar. Quiero agradecer a mis padres que fueron los que me dieron el empujón para llevar a cabo esta aventura, seguro que ahora se arrepienten un poquito ya que mira hasta donde me han traido las circunstancias… Pero no nos adelantemos ;)

Milán (Italia): Tras un tiempo de viajar todo lo que pude y un poquito más conseguí que me dieran una beca a un lugar inesperado, a Milán. Sin pensarlo demasiado me planté ahí sin tener ni idea del idioma pero con muchas ganas de vivir la aventura. Allí me encontré una ciudad que no me recibió con los brazos abiertos y a la que me costó amoldarme, para qué engañarnos. A mi favor tenía al resto de compañeros de Erasmus que estábamos más o menos en la misma situación y en seguida hicimos piña. De ese año de universidad aún no se bien ni que me llevé, por rollos de convalidaciones, pero si se que aprendí un idioma, hice amigos y de nuevo me cambió un poquito más la vida, aportó su granito de arena (o su puñado más bien) a cómo soy ahora. La ciudad es la más fea en la que he vivido con diferencia, a veces es desesperante y la gente puede llegar a ser extremadamente seca y altiva, algo que choca aún más siendo italianos, pero es que no tiene nada que ver Roma con Milán por ejemplo. Aún y con todo entre esa maraña de gente siempre acabas conociendo a buena gente y encontrando rincones que te gustan y te llenan de nostalgia cuando piensas en ellos. Seguro que si tuviera la oportunidad de hacer un vuelo via Milán me las apañaría para hacer un día de transfer y volver a revivir alguno de los momentos :)

Dublín (Irlanda): Mi primer viaje para vivir en otra ciudad en el cual era 100% independiente. Todo dio un giro totalmente inesperado cuando mi amigo Javi me decía, dos días antes de viajar allí, que se quedaba una habitación libre en su casa. Hoy puedo decir que aceptar ese sitio ha sido una de las mejores decisiones de mi vida, así como el ir a vivir a Dublín. Dublín es una de las ciudades donde he vivido donde más a gusto se está. Nos gusta mucho quejarnos, pero no se está tan mal. Los transportes públicos son bastante mierdosos, pero si te lo montas bien entre caminar, la bici y los taxis, que no son caros, consigues minimizar bastante su uso. La comida sin ser dieta mediterránea no tiene nada que ver con la inglesa, le da mil vueltas. Para mi el clima es el mejor de todas las ciudades donde viví. Muchos días grises y es que no me gusta el sol, pero en Dublín cuando se deja ver te alegra mucho. Llueve muchos días, pero intermitentemente y lluvia bastante finita en general. Acabas haciéndote a ella. Y lo mejor de todo es que los veranos no son calurosos, sigues durmiendo tapadito. La ciudad es muy bonita, pequeña y con encanto, tiene genial vida nocturna y en general un ambiente muy sano, sin malos rollos. Precisamente tiene que ver con esto el último punto que quiero resaltar: la gente. La gente en Dublín es encantadora, de verdad. Aquí, en Tokyo, todo el mundo es muy correcto y respetuoso, pero no siempre tienen la sonrisa de los dublineses para regalarte cuando te dejan pasar o cuando te piden perdón al tropezar en la calle. Tienen cosas malas, no os creáis que no, pero ahora estoy en modo melancólico así que sólo veo los buenos recuerdos ;)

Tokyo (Japón): Esto si que fue un giro de 180 grados. Me metí de cabeza en Asia, en una de sus principales ciudades y todo cambió, ¡vaya si cambió!. Si recordáis, entre Edimburgo y Milán comenté que había estado viajando. Uno de esos viajes fue tres semanas por el país del Sol naciente, dos semanas de ese viaje fueron dedicadas a impregnarme de Tokyo. Y lo conseguí, pero en su justa medida. Hoy, tras un año (a falta de una semana) de vida en la ciudad, puedo decir que comienzo a comprender el ritmo de la ciudad y puedo tomarle el pulso poco a poco. Tokyo tiene un ritmo frenético, un ritmo que nunca viví en ninguna otra ciudad, ni siquiera en Madrid, mi ciudad natal. Aquí todo es una vorágine, en un principio te puedes ver arrastrado por ella y encontrarte viviendo a 250 kilometros por hora. Creo que el secreto está en saber aprovechar la locura tokyota y saber sumergirte en ella cuando quieres y huir de ella y vivir al margen cuando quieres relajarte, aunque veas el mundo fluir a toda velocidad a tu alrededor, te da igual, tu sigues tu ritmo.

De aquí me gusta cada detalle, sobre todo porque son nuevos, me encanta descubrir cosas nuevas. Me hace sentirme como cuando era pequeño y me sentía sorprendido de ver un pájaro comiendo en el suelo o un helicóptero sobre mi cabeza. Aquí me encuentro cuervos gigantes revolviendo la basura y graznando como locos o un teledirigible enorme sobre mi cabeza con la publicidad del nuevo anime de la televisión. Me sorprendo como cuando era pequeño y, aunque ya no grito y chillo de emoción, la sensación es la misma, la de descubrir un mundo nuevo. Así pues, si tengo que resumir, Tokyo es un mundo de detalles y contrastes.

Madrid (España): No podía dejar de mentar la ciudad donde nací y crecí. La ciudad de la que no me moví, salvo para escapadas puntuales al pueblo, durante mis 18 primeros años de vida. La ciudad que desde que cumplí los 23 ya sólo viví en ella durante menos de dos años juntando todos los periodos (ahora tengo 28). Y no es porque no me guste, amo Madrid y hoy menos que ayer, pero estoy deseando volver aunque no todo sea fácil, como el tema de encontrar un piso en Madrid. A fecha de hoy llevo 9 meses sin pisarla y os contaré qué echo de menos de mi ciudad natal.

Necesito caminar por sus calles llenas de gente bulliciosa, su suciedad y a veces el miedo por no saber si el que llevas detrás es trigo limpio. Necesito sentarme a pedir una caña en un bar y que me pongan unas aceitunas con patatas. Necesito sentarme a la mesa con mi familia y que mi abuela diga castaña para poder comenzar el festín. Necesito pasar una noche de verano en el Retiro con música de bongos de fondo y mientrás Guille, Ferchu, Sebas y yo tomándonos dos bolsas gigantes de pipas y una horchata bien fresca de los chinos mientras tratamos de solucionar el mundo o al menos de aclarar nuestras vidas. Necesito ir a ver la nueva casa de mi hermana, donde vive independizada desde hace unos meses. Necesito poder comerme un trozo de jamón o de tomate o un simple melocotón sin pensar que son bienes de lujo. Y necesito, pero vamos lo necesito como agua de Mayo, beberme un litro de gazpacho, bien fresquito, acompañado de tortilla de patata recién hecha. Necesito también poder estar en una ciudad donde pueda comunicarme sin problemas, donde no sea todo un desafío. No lo necesito, pero echo de menos, dormir en una cama, me encanta mi futón, pero también me hacía gracia dormir en una cama. Echo de menos pasear por el centro y también poder hacer compras grandes a buenos precios en supermercados gigantescos. Pero sobre todo, sobre todo, de Madrid lo que más echo de menos es a la gente y es que es ahí donde estn mi familia y mis amigos y os aseguro que cuando cambiéis de ciudad no habrá nada que echéis tanto de menos.

Concluyendo

Bueno, lo cierto es que no quería divagar tanto, pero es que para mi postear en el blog es como pensar por los dedos, así que me vais a perdonar. A cambio acorto la reflexión. Os recomiendo a todos y a cada uno cambiar aunque sea sólo una vez de ciudad, cambiar de aires por completo, cuanto más podáis mejor. No tengais miedo, ni pereza, todo irá bien. La experiencia os enriquecerá, os cambiará desde bien dentro. Solo hay un problema y en realidad es un problema grande, una vez que lo hagas es posible que ya no puedas parar de hacerlo. Pero es que quizá de eso se trate.


September 14, 2010 · 14 min · Rodrigo Fernandez

Nuevo disco de Javi Beltran en solitario

Ayer mi amigo Javi me dio la noticia: ya tenía su nuevo disco, listo para ser descargado y escuchado. Con esto ponía punto (y seguido) en el trabajo de creación de su disco que ha sido de más de 2 años, de toda una vida en realidad. Pero en el último año lo ha sido de una forma mucho más intensiva, en ocasiones exclusiva. El resultado es un disco redondo, muy cuidado y que suena de maravilla. Y que como suele pasar con la buena música cuanto más lo escuchas más te gusta. Pero no nos adelantemos, vayamos por partes.

Javi fue mi monitor de los Scouts, le conocí teniendo yo unos 13 años y fue ya con 16 cuando le conocí mejor, el ya tenía sus 20-21 añitos y claro me impresionó mucho, en gran parte porque en esas edades los más mayores siempre molan mucho, su melena, su guitarra, siempre contento y con grandes historias que contar. El empezó a trabajar, se cortó la melena y aunque nunca colgó la guitarra si que llevó su rumbo en la vida. Ocasionalmente fuimos coincidiendo de vez en cuando y poco a poco veía que el mismo cariño que yo le tenía parecía tenermelo el también. Eramos más parecidos de lo que parecía en un principio y siempre fue y es un espejo en el que me gusta reflejarme un tio muy interesante. A veces la gente ve solo al Javi de fuera, no porque el no muestre su interior si no porque a veces parece que un tio tan de puta madre no puede ser de verdad.

Finalmente acabamos siendo su compañero de piso, junto con Marta y Alessandro, y bueno claro Hiroko. En el año que viví en Dublín convivimos, malvivimos, nos desvivimos y vevimos (si se que es con b ;) ). En ese año me di cuenta de que ese tio era un tio de puta madre de verdad, que su cariño y su forma de ser no eran fingidas, porque igual que me ha sabido decir cosas buenas también ha sabido decirme siempre las malas y es que Javi para bien o para mal tiene una gran sinceridad y una boca que no puede mantener cerrada. En ese año que vivimos juntos también escuchaba a Javi cantando y tocando en su habitación y veía como con ilusión venía corriendo a veces y me arrastraba a su habitación a ponerme los cascos para pedirme que escuchase su nueva creación. Así fue como conocí algunas de las canciones de este disco.

Todo esto os lo cuento para que tengáis en cuenta que mi opinión en cuanto al disco no es objetiva, aún intentando ser objetivo la opinión seguirá estando realmente viciada, pero que se le va a hacer ;) Las canciones que ya conocía las conozco (claro) pero todas han tenido un giro de tuerca… o más bien taaantos giros de tuerca… Creo que si hay algo que puedo decir del disco es que tiene un curro detrás increíble y que esta terriblemente cuidado hasta el más mínimo detalle. Se nota el mimo y el cuidado con el que se ha hecho y cuando se hace una cosa poniendo el corazón y el alma en ello el producto es siempre bueno. Pero si además si se tiene talento pues ni te cuento.

Estoy super orgulloso de estar en los agradecimientos de su disco :)

Quería tener una opinión formada del disco antes de escribir esto y tras darle unas buenas cuantas vueltas al disco completo creo que ya puedo decir que se que partes me gustan, cuales no y demás. Para que veais que no os miento:

Mis canciones preferidas son Collective, tiene un ritmo buenísimo y suena francamente bien. La Javi Bossa me parece la más bonita sin dudas, me parece original y quizá es a la que más potencial “comercial” le veo. Lejos lejos, me ha sorprendido no es el estilo más directo de Javi y me gusta aunque me cansa un poco tras varias veces escuchadas. Understand me y We are gonna have to me encantan porque las compuso mientras estaba por Dublín y me traen mil recuerdos. No es que las demás no me gusten, me gusta el disco como unidad, todo al completo le veo muy equilibrado.

Por poner pegas la primera y que más me llama la atención es el acento español en las canciones en inglés, se me hace muy marcado sobre todo en el UndeRstand me y en cuando el We are gonna have to, cuando dice “was the haRRdest thing to say”. Pero igualmente siempre me han gustado los acentos y cuando un italiano canta en castellano con acento italiano a nosotros nos parece que su acento es interesante, porque no iba a ser en este caso. De cualquier modo así es como habla Javi, perfecto inglés pero fuerte acento a veces, esto no hace si no que hacer que el disco sea más suyo aún.

Javi siempre ha comentado que cuando hace las canciones no piensa demasiado en las letras, que parece que estuvieran escritas que simplemente le vienen las palabras. Yo quiero pensar que el se expresa más por la música más que por lo que dicen sus letras, puede parecer una tontería, pero creo que su música en si me transmite, su letra esta en las notas y no en las palabras. En cada canción cuenta cosas aunque no esten escritas, estas cosas son su vida, las cosas que le pasan en su vida influyen en lo que compone. Y como parte activa en su vida durante un tiempo me veo un poquito reflejado (o quiero verme) en algunas de esas canciones y por eso me gusta especialmente.

Y ya sin enrrollarme más os pido que por favor le déis una oportunidad a su disco estoy seguro de que os sorprenderá. Podéis descargarlo gratuitamente desde su página web, así como ver algún videoclip de sus discos, el vídeo de como se hizo o investigar algunas de sus inquietudes a parte de la música. Si os gusta y queréis colaborar con el podéis comprar su disco en itunes. También podéis colaborar haciendo todas las menciones posibles a su trabajo, en vuestros blogs, twitters, facebooks, amigos, toooodo! :) Sin más os dejo con la música de Javi:

Su web. Su disco.


August 1, 2010 · 7 min · Rodrigo Fernandez

Comiendo por Google Dublín

Siempre que tengo oportunidad y mis amigos me invitan me paso a comer por Google, una empresa que solo pasar un rato por ahí ya sales maravillado, no me imagino lo que sería trabajar ahí dentro. Como en todas las empresas tendrán sus rollos, pero vamos si me apetece una etapa de trabajar ahí y conocer esa empresa ;) así que Larry Sergey si pasáis por aquí ya sabéis ;) Mientrás tanto os dejo con el vídeo que hice mientrás zampábamos:

El vídeo original tiene una calidad brutal, pero aquí se ha perdido bastante creo que me voy a pasar definitivamente a vimeo ¬¬ (Anda si lo ponéis en HD se ve bastante way :) )


May 26, 2009 · 1 min · Rodrigo Fernandez

Cenas de despedida de Dublín

Ahora que mi vida se ha tranquilizado un poco puedo sentarme y pensar con más calma sobre ella. Por un lado sobre la gran etapa que fue Dublín y lo mucho que la recordaré, pero bueno de eso ya habñe en mi anterior post de despedida de Dublín.

Hoy de lo que os quiero hablar es de las cenar que tuve de despedida, básicamente fueron dos, la primera con Sandra que me invitó a un restaurante francés magnífico, aquí la prueba del delito:

Cena con Sandra

Y la segunda fue con la gente del piso. Inicialmente ibamos a ir a un restaurante ultra pijo cortesía de Sun Microsystems, peeeero por razones que son largas y no vienen a cuento acabamos en un restaurante libanés que era realmente increíble, os dejo las fotos para que juzguéis por vosotros mismos:

Una cervecita libanesa Una cervecita libanesa, que la verdad a mi me sabí a Heineken :P

Vino libanés Un vinito libanés así dulzón que tenía su gracia, para ser vino tinto que no me suele gustar estaba bien.

La bebida no fue realmente el punto fuerte, lo mejor fue la comida y por supuesto la compañía!

Comida libanesa Una lástima que esta foto quedase movida porque realmente me encanta…

Comida libanesa Aquí se aprecia un poco más la cantidad de platos que teníamos

De postre te árabe Esto fue lo máximo que alcanzamos a poder tomarnos de postre

Por supuesto después paseito de media hora para llegar a casa y bajar algo la comida y al llegar un ronda de almax para todos. Uno de los mejores (si no el mejor) sitios donde he cenado en Dublín.


May 20, 2009 · 2 min · Rodrigo Fernandez

Saludos desde el Gravity

Se que últimamente tengo esto un poco olvidado, y es que estuve por España y aquello fue un no parar. Hice 4 examenes de los que estoy muy contento y espero aprobar 3, el 4 he calculado y creo que me quedo en el 4.5 (era tipo test). Luego tuve unos pocos días de vacaciones que use para estar con mi chica que ya llegó de Japón.

Ahora ando de nuevo por Dublín con 2 visitas que son 3, Bartek y Elena y por otro lado David. Estos días aunque han sido muy cargados de curro me ha encantado poder estar por aquí con la gente que me ha venido a ver. De momento una foto de ayer en el Gravity:

Gravity Bar

Más tarde una crónica más en condiciones (y no se me olvida que tengo pendiente la de mi hermana).


September 14, 2008 · 1 min · Rodrigo Fernandez

Mi cumple irlandés

Lo primero es que si os sorprende que hablé de mis entradas deberíais ver lo que he publicado hace un rato: Recapitulamos, nuevo cambio de aires.

Una vez explicado esto, os hahablaré de la celebración de hace un mes y pico, pero que por razones de tiempo no había publicado hasta ahora. En realidad no fue solo mi cumple si no también el de Marta, nuestra compañera de piso. Fue genial porque justamente vinieron Jesús y su reciente esposa.cumple1.jpg

Esto es el momento previo a la fiesta, justo al llegar, cuando aún había luz y es que aquí se comienzan las juergas tempranito.

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Javi enseñó a tocar un poquito la guitarra a nuestra amada Cucu (en realidad se llama Kanako)

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La fiesta fue en la mesa de la cocina, que no se porque con el salón tan hermoso que tenemos siempre acabamos ahí.

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Aquí una fotillo de la fiesta, después de una rica cena basada en pizza y helado.

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Lo que si es cierto es que solemos terminar bailando en el salón, todos lo pasamos bien, jeje.

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Este es el mojito culpable de que nos los pasáramos tan bien, lo cierto es que quedó buenísimo.

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Esta es la única foto de la noche en la que he visto que saliera Jesús.

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Aquí el otro Jesús que se estaba marcando junto con Javi una percusión chula… jeje

La noche fue realmente divertida. Después de beber en casa salimos por ahí, estuvimos en un pub lleno de irlandeses, que me encantó porque toooodo el mundo estaba feliz y sonriente. Sin duda fue uno de los mejores cumpleaños que pude haber pasado en esta isla.

Dublin

August 16, 2008 · 2 min · Rodrigo Fernandez