Internet en Japón

Comienzo todo esto contando que no soy ningún guru en la materia. Cuento lo que contaré desde mi punto de vista como usuario de diferentes soluciones de Internet durante el año y pico que he vivido (y sigo viviendo) en Japón y lo contrasto con mis otras experiencias pasadas, lease Dublín, Madrid o Italia. Creo que es una visión bastante global y es detallada hasta cierto punto, pero es desde luego sesgada, para nada completa. Con esto quiero decir habrá errores y demás, pero a mi entender la realidad no difiere demasiado de esto.

Los comienzos:

Hace ya 6 años o así me vine de visita al país y gracias a la conexión en nuestro “albergue” y a la conexión de un amigo en su casa vi que la cosa iba más rápida que en nuestro país. No sabría cuantificar cuanto, pero si notaba que desde luego aquello era mejor. Desde nuestro país eran muchas las leyendas que se escuchan de Japón, siempre se escuchan unas velocidades de vértigo y eran las que a veces se veían anunciadas por aquí. Adsls de 50 mb por segundo y redes de fibra óptica del doble. Así pues volví a España con la idea de que en Japón los datos se movían más rápido, pero no sabía cuanto.

Mientras tanto en Europa…

Los siguientes 5 años los pasé en Europa en un sitio o en otro. En Italia vi una gran variedad de conexiones de Internet, pero en general el servicio estaba bien, era mejor que el de España en líneas generales. Y si pagabas el caro servicio que ofrecía fastweb obtenías una conexión de 20mb (hace 4 años) y además conexiones contra su servidor “local” a muy altas velocidades. De vuelta en España me independicé e instalé ya.com, que es como una lotería o bien te va de maravilla o te va a pedales. A mi me tocó el gordo y bajaba a 1,4mb/s estaba más que encantado. En Dublín la cosa esta chunga, velocidades no muy altas y un Telefónica del lugar (Eircom) ofreciendo además un Internet que capa la cantidad de datos que puedes pagar. Fue un paso atrás a nivel internetil. No obstante en mi vida entró un nuevo factor el tema de la conectividad móvil algo que en Irlanda esta más que cubierto. Velocidades muy buenas, cantidades que se permiten descargar gigantes (equivalentes a la de internet en el hogar, vamos un disparate) y precios a mi entender correctos. Al volver a España la cosa seguía más o menos igual, pero pude probar por un corto espacio de tiempo la conectividad móvil, que desde luego era muy inferior a la Irlandesa, mucho más lenta, mucho más limitada y con precios mucho menos correctos.

Japón, el retorno:

Volvía con la cabeza llena de pájaros internetiles, que si conexiones de 100mb, 1GB precios de risa. Al llegar estas fueron las cosas que me encontré: Un piso que tenía Internet de serie, que bajaba a 3-4mb/s ni me plantee adquirir algo mejor. Pero esto tiene su lógica en cierta medida, ya que era un piso que ya te daban amueblado y todo listo para vivir, y en el precio mensual iban incluidos los gastos, por tanto era muy entendible que te proporcionasen también Internet. Gracias a Hiroko compré un iphone y vi que la conectividad 3G es excelente en el país, con unas velocidades muy superiores a las de España y sin limites a la hora de descarga de datos. De esta forma tengo facturas con 4 o 6 gigas de datos y sin usar tethering (que por desgracia aquí no esta permitido). Luego me mudé y estuvimos en una casa 2 meses donde no tendríamos Internet, esto un expatriado y adicto como yo a Internet no podía soportarlo, la solución fue WiMax, sin entrar en detalles WiMax es como una super Wireless. A traves de esta tecnología un operador nos ofrecía por unos 35 euros al mes una conexión inalambrica desde cualquier sitio a una velocidad a la que descargaba entre 1-4mb por segundo.

Y aquí llegó mi primer big WOW desde que llegué. Y es que espera un momento, pagando lo mismo que pagaba en España por mi ADSL aquí tenía una conexión móvil, tan solo debía cargar un cacharrín USB conmigo y conectarme cuando y donde quisiera a una velocidad que en el pero de los casos era igual a la de España y en el mejor unas 3 veces más rápida. Además no necesitaba instalación y lo podía usar por meses sin permanencia ni leches. Menudo chollo! Ah y por supuesto sin límites de datos, me he descargado en mitad del cruce de Shibuya mientras esperaba a un amigo el último capítulo de Lost :)

Pasaron los dos meses y hubo otra mudanza, esta vez a una casa más definitiva. Esta es la mia pensé, ahora tendremos que contratar Internet, así que me voy a dar el gustazo de pillarme una conexión absurdamente veloz. El primer día que llegamos a la casa solo llevábamos unas pocas cosas en la mochila, la mudanza no sería hasta el día siguiente solo ibamos a “disfrutar” con el nuevo piso. Entre las pocas cosas que llevaba no faltaba el portátil (por supuesto) y lo que hice fue enchufarlo a una clavija ethernet que había en la pared, más por probar que por otra cosa. Mi sorpresa fue que tenía Internet y que iba maravillosamente rápida. Pensé que sería algo momentaneo que estaría dado de alta por error o algo. Al bajar perguntamos al portero y bueno, el hombre es muy majo pero he de decir que anda un poco empanaete y el nos decía que pensaba que no había Internet porque la gente del piso contrataba conexiones. Tras unos 8 meses viviendo en esta casa sigo disfrtando de la misma conexión de la que descargo a unos 4-6MB/s y subo a 1-2MB/s y no pago nada! A la conclusión que he llegado es que esta conexión es una conexión que ofrece la comunidad de mi casa por defecto y que basicamente sirve para ir tirando al principio y con ella contratar una conexión “de verdad” es decir más rápida. Pero vamos yo no necesito más!

El estado de Internet en Japón

Y bien ahora la conclusión y mi impresión sobre el mercado de Internet en Japón. En España si le preguntas a cualquier medio enteradillo de la informática te sabrá decir la velocidad exacta que le ofrece su operador, a cuanto sincroniza su router en realidad, a cuanto descarga torrents a cuanto de descarga directa y si me apuras la distancia a la que tiene su centralita. En Japón es muy distinto, a mi entender no existe esa guerra de velocidades por la conexión o al menos no tanto. La gente tiene conexiones a Internet que son los suficientemente rápidas. Cuando le preguntas a alguien que conexión tiene te dirá que no lo sabe, solo sabe que va rápida, que no tiene que esperar a que se carguen las páginas y que cuando baja cosas la espera es prácticamente nula también. Y creo que esto es la definición de una banda ancha rápida y de calidad, cuando la gente deja de preocuparse de esto hasta el punto de que no la sabe.

Estudio sobre velocidad de las conexiones en el mundo

Todo esto que escribo viene motivado por este artículo: La velocidad REAL de las conexiones alrededor del mundo. Es un artículo en inglés donde lo interesante es el gráfico que se entiende aunque no tengas ni idea de inglés. Sin entrar en detalles Akamai es un CDN, un servicio que esta entre las páginas que visitamos y nosotros y es un servicio MUY usado. Esto hace que a mi entender puedan recolectar estos datos y que estos tengan bastante validez. Del gráfico me han sorprendido ciertas cosas:

La primera es que Korea tenga esas conexiones tan veloces. A mi entender esto puede deberse a muchos factores, pero uno que creo que juega un papel importante es que los koreanos son un país extremadamente orgulloso. Todos tenemos un amigo que siempre es “el más” ese que si tu haces esto el hace eso y un poco más allá, que si tienes un amigo que lo hace mejor, el resulta que lo hace mejor aún. Para mi esos amigos son “los más”. Pues Korea es un poco el equivalente a ese amigo, siempre tienen que ser “los más”. Per bueno dejemos las declaraciones políticamente incorrectas :P

Las velocidades en Japón creo que tienen una media baja para lo que yo veo por aquí. Dice algo más de 8mb/s eso son 1MB/s raroraroraro… Luego pensando un poquito, me di cuenta de que akamai contabiliza TODAS las visitas, entre ellas también las de móviles. Japón es un tremendo consumidor de Internet a través del teléfono móvil y claro estos terminales bajan la media terriblemente. Sería muy curioso ver este gráfico más segmentado por tipos de terminales bajo mi punto de vista.

También me ha llamado la atención que España sin tener velocidades de vertigo tiene pocas conexiones de velocidad muy baja y no muchas tampoco de velocidad alta. Es decir en España la clase media de conexiones también domina en el ambito internetil. Mi interpretación al respecto es en España aunque quieras no puedes contratar conexiones extremadamente buenas. Quien tiene Internet tiene cosas medianamente decentes. Y creo que la falta de conexiones de baja velocidad indica que hay poco trafico generado desde dispositivos móviles.

Ahora si de verdad concluyendo Japón es a mi entender un país mucho más maduro a niveles de Internet y creo que mirando este país veremos un poco hacia donde avanzará el futuro de las telecomunicaciones en el país de la piel de toro, siempre y cuando que medidas contra la neutralidad en la red no se lleven a cabo y alteren todo claro. Así por tanto la tendencia será a mi entender: un crecimiento de la conexiones de alta velocidad y un aumento brutal del tráfico desde dispositivos móviles, que ha de venir motivado por una mejorar en precios y conexiones de dicha conectividad móvil.

Ale espero que todos los que me preguntáis día si y día no por el tema de las conexiones en Japón hayáis quedado satisfechos con este pedazo de tocho que me he marcado ;)

November 10, 2025 · 9 min · Rodrigo Fernandez

Conociendo una ciudad

Cuando visitas una ciudad conoces sitios el 90% turísticos y si te mueves un poquito más, te esfuerzas o tienes un poco de suerte a veces descubres ese 10% de su identidad no turística. En ocasiones la identidad turística y la real están más cerca y en otras no tienen nada que ver; la turística no es más que una fachada para que venga la gente de fuera a gastarse el dinero y a hacer fotos. A mi siempre me ha gustado tratar de conocer la identidad de una ciudad, tratar de calar más hondo, ir más allá de lo propuesto por las guías. Para esto puedes guiarte por consejos de blogs, de gente que vive en la ciudad y que va compartiendo con cuenta gotas auténticas perlas, retazos de vida auténtica en la ciudad. Y aún con todo no conocerás la auténtica ciudad, ésta solo la conocerás cuando vivas en ella. Es necesario sumirte en su rutina, en sus costumbres, verte “obligado” a seguir sus horarios de trabajo y de comidas, de parranda y de irse a dormir, incluso sufrir las inclemencias de su tiempo o aguantar las impertinencias o bondades de sus ciudadanos. Todas estas cosas y muchísimas más conforman el cómo es una ciudad por sus adentros.

No os voy a venir aquí a lo Willy Fogs contanto las muchas ciudades en las que he vivido, porque se que hay gente que lo ha hecho en muchos más sitios que yo. Si bien, si creo que en unos pocos sitios he estado y son bastante diferentes el uno del otro como para resultar bastante pintorescos. Quiero resumir en un párrafo cada uno de estos sitios y luego hacer una de las reflexiones que a mi tanto me gusta hacer en alto por aquí.

Edimburgo (Escocia): En realidad aquí no “viví” ya que solo estuve 1 mes en verano. Pero fue algo de tal intensidad y cambió tanto mi vida que no puedo dejar de nombrarlo. Amo la ciudad de Edimburgo, especialmente en Agosto. Me encanta su arquitectura, su especial tono de luz, los viajes por el norte del país y el fuerte acento del inglés de su gente que hace imposible entenderles a veces. Pero de este sitio lo que más quiero resaltar es el cambio. El cambio que supuso para mi el pasar todos los veranos en el pueblo a, desde entonces, mirar más allá y descubrir un mundo fuera de España y desde ese momento no pude parar. Quiero agradecer a mis padres que fueron los que me dieron el empujón para llevar a cabo esta aventura, seguro que ahora se arrepienten un poquito ya que mira hasta donde me han traido las circunstancias… Pero no nos adelantemos ;)

Milán (Italia): Tras un tiempo de viajar todo lo que pude y un poquito más conseguí que me dieran una beca a un lugar inesperado, a Milán. Sin pensarlo demasiado me planté ahí sin tener ni idea del idioma pero con muchas ganas de vivir la aventura. Allí me encontré una ciudad que no me recibió con los brazos abiertos y a la que me costó amoldarme, para qué engañarnos. A mi favor tenía al resto de compañeros de Erasmus que estábamos más o menos en la misma situación y en seguida hicimos piña. De ese año de universidad aún no se bien ni que me llevé, por rollos de convalidaciones, pero si se que aprendí un idioma, hice amigos y de nuevo me cambió un poquito más la vida, aportó su granito de arena (o su puñado más bien) a cómo soy ahora. La ciudad es la más fea en la que he vivido con diferencia, a veces es desesperante y la gente puede llegar a ser extremadamente seca y altiva, algo que choca aún más siendo italianos, pero es que no tiene nada que ver Roma con Milán por ejemplo. Aún y con todo entre esa maraña de gente siempre acabas conociendo a buena gente y encontrando rincones que te gustan y te llenan de nostalgia cuando piensas en ellos. Seguro que si tuviera la oportunidad de hacer un vuelo via Milán me las apañaría para hacer un día de transfer y volver a revivir alguno de los momentos :)

Dublín (Irlanda): Mi primer viaje para vivir en otra ciudad en el cual era 100% independiente. Todo dio un giro totalmente inesperado cuando mi amigo Javi me decía, dos días antes de viajar allí, que se quedaba una habitación libre en su casa. Hoy puedo decir que aceptar ese sitio ha sido una de las mejores decisiones de mi vida, así como el ir a vivir a Dublín. Dublín es una de las ciudades donde he vivido donde más a gusto se está. Nos gusta mucho quejarnos, pero no se está tan mal. Los transportes públicos son bastante mierdosos, pero si te lo montas bien entre caminar, la bici y los taxis, que no son caros, consigues minimizar bastante su uso. La comida sin ser dieta mediterránea no tiene nada que ver con la inglesa, le da mil vueltas. Para mi el clima es el mejor de todas las ciudades donde viví. Muchos días grises y es que no me gusta el sol, pero en Dublín cuando se deja ver te alegra mucho. Llueve muchos días, pero intermitentemente y lluvia bastante finita en general. Acabas haciéndote a ella. Y lo mejor de todo es que los veranos no son calurosos, sigues durmiendo tapadito. La ciudad es muy bonita, pequeña y con encanto, tiene genial vida nocturna y en general un ambiente muy sano, sin malos rollos. Precisamente tiene que ver con esto el último punto que quiero resaltar: la gente. La gente en Dublín es encantadora, de verdad. Aquí, en Tokyo, todo el mundo es muy correcto y respetuoso, pero no siempre tienen la sonrisa de los dublineses para regalarte cuando te dejan pasar o cuando te piden perdón al tropezar en la calle. Tienen cosas malas, no os creáis que no, pero ahora estoy en modo melancólico así que sólo veo los buenos recuerdos ;)

Tokyo (Japón): Esto si que fue un giro de 180 grados. Me metí de cabeza en Asia, en una de sus principales ciudades y todo cambió, ¡vaya si cambió!. Si recordáis, entre Edimburgo y Milán comenté que había estado viajando. Uno de esos viajes fue tres semanas por el país del Sol naciente, dos semanas de ese viaje fueron dedicadas a impregnarme de Tokyo. Y lo conseguí, pero en su justa medida. Hoy, tras un año (a falta de una semana) de vida en la ciudad, puedo decir que comienzo a comprender el ritmo de la ciudad y puedo tomarle el pulso poco a poco. Tokyo tiene un ritmo frenético, un ritmo que nunca viví en ninguna otra ciudad, ni siquiera en Madrid, mi ciudad natal. Aquí todo es una vorágine, en un principio te puedes ver arrastrado por ella y encontrarte viviendo a 250 kilometros por hora. Creo que el secreto está en saber aprovechar la locura tokyota y saber sumergirte en ella cuando quieres y huir de ella y vivir al margen cuando quieres relajarte, aunque veas el mundo fluir a toda velocidad a tu alrededor, te da igual, tu sigues tu ritmo.

De aquí me gusta cada detalle, sobre todo porque son nuevos, me encanta descubrir cosas nuevas. Me hace sentirme como cuando era pequeño y me sentía sorprendido de ver un pájaro comiendo en el suelo o un helicóptero sobre mi cabeza. Aquí me encuentro cuervos gigantes revolviendo la basura y graznando como locos o un teledirigible enorme sobre mi cabeza con la publicidad del nuevo anime de la televisión. Me sorprendo como cuando era pequeño y, aunque ya no grito y chillo de emoción, la sensación es la misma, la de descubrir un mundo nuevo. Así pues, si tengo que resumir, Tokyo es un mundo de detalles y contrastes.

Madrid (España): No podía dejar de mentar la ciudad donde nací y crecí. La ciudad de la que no me moví, salvo para escapadas puntuales al pueblo, durante mis 18 primeros años de vida. La ciudad que desde que cumplí los 23 ya sólo viví en ella durante menos de dos años juntando todos los periodos (ahora tengo 28). Y no es porque no me guste, amo Madrid y hoy menos que ayer, pero estoy deseando volver aunque no todo sea fácil, como el tema de encontrar un piso en Madrid. A fecha de hoy llevo 9 meses sin pisarla y os contaré qué echo de menos de mi ciudad natal.

Necesito caminar por sus calles llenas de gente bulliciosa, su suciedad y a veces el miedo por no saber si el que llevas detrás es trigo limpio. Necesito sentarme a pedir una caña en un bar y que me pongan unas aceitunas con patatas. Necesito sentarme a la mesa con mi familia y que mi abuela diga castaña para poder comenzar el festín. Necesito pasar una noche de verano en el Retiro con música de bongos de fondo y mientrás Guille, Ferchu, Sebas y yo tomándonos dos bolsas gigantes de pipas y una horchata bien fresca de los chinos mientras tratamos de solucionar el mundo o al menos de aclarar nuestras vidas. Necesito ir a ver la nueva casa de mi hermana, donde vive independizada desde hace unos meses. Necesito poder comerme un trozo de jamón o de tomate o un simple melocotón sin pensar que son bienes de lujo. Y necesito, pero vamos lo necesito como agua de Mayo, beberme un litro de gazpacho, bien fresquito, acompañado de tortilla de patata recién hecha. Necesito también poder estar en una ciudad donde pueda comunicarme sin problemas, donde no sea todo un desafío. No lo necesito, pero echo de menos, dormir en una cama, me encanta mi futón, pero también me hacía gracia dormir en una cama. Echo de menos pasear por el centro y también poder hacer compras grandes a buenos precios en supermercados gigantescos. Pero sobre todo, sobre todo, de Madrid lo que más echo de menos es a la gente y es que es ahí donde estn mi familia y mis amigos y os aseguro que cuando cambiéis de ciudad no habrá nada que echéis tanto de menos.

Concluyendo

Bueno, lo cierto es que no quería divagar tanto, pero es que para mi postear en el blog es como pensar por los dedos, así que me vais a perdonar. A cambio acorto la reflexión. Os recomiendo a todos y a cada uno cambiar aunque sea sólo una vez de ciudad, cambiar de aires por completo, cuanto más podáis mejor. No tengais miedo, ni pereza, todo irá bien. La experiencia os enriquecerá, os cambiará desde bien dentro. Solo hay un problema y en realidad es un problema grande, una vez que lo hagas es posible que ya no puedas parar de hacerlo. Pero es que quizá de eso se trate.


September 14, 2010 · 14 min · Rodrigo Fernandez