Las vueltas que da la vida...

No recuerdo hace cuanto de esto, per hace mucho yo aún estudiaba el ciclo formativo probablemente, recuerdo que estábamos todos en el salón viendo la tele, probablemente medio adormilados cuando mi padre entró con el poco silencio que le caracteriza a el. Un par de sonoros saludos al entrar por la puerta, un susurro que nadie es capaz de hacerlo con tanto volumen como los que produce mi padre mientras dice: “Ah… estais dormidos…”, luego agarrarle el dedo gordo del pie que salé del sofa a mi hermana o algo así, en pocos segundos el troll de las cavernas que es mi madre al despertar de la siesta en pie y ya se arma la de dios es Cristo… Total seguramente después de una de estas mi padre nos contaba entre risas una anecdota que le había sucedido en su trabajo, en un hospital. Mi padre tiene miles de anecdotas, unas muy divertidas, y otras no tanto ;) Esta era una de las divertidas, por eso la recuerdo, bueno por eso y porque… bueno ya veréis porque ;)

Mi padre entre risas nos contaba que habían venido unos japoneses de no se que laboratorio a contarles vete a saber que historia. El caso es que cuando ya se iban el hombrecillo este se dejaba algo y mi padre debía alertarle pero ya estaba entrando en el ascensor y no le iba a dar tiempo a interceptarle antes de que las puertas se cerrasen. En esos momentos de la vida de mi padre un japonés tenía para el la misma familiaridad más o menos que un marciano, a ambos los veía en la tele, pero a ninguno los veía en la realidad. Mi padre tenía que llamar la atención del hombrecillo pero no sabía como, su inglés no es que sea algo muy digno de mención y a saber como era el del japonés, los esfuerzos de mi padre estaban centrados en soltar alguna palabra en japonés.

Si esto pasase en la actualidad estoy seguro de que a cualquier nos vendría algo a la cabeza desde un “sushi”, “sayonara (baby)” o “tenpura” que se yo, quien más quien menos se sabe alguna palabra en japonés, incluso la tristemente célebre ultimamente: “tsunami”, pero no, eran otros tiempos hace unos 10 años y mi padre no tenía ni la más mínima de las ideas de japonés y lo único que pudo decir es: “TERUMO”.

Hoy al llegar a casa me he encontrado una cosa encima de la barra de la cocina:

Resulta que mi novia que anda algo fastidiada de la garganta se tomó la temperatura con este tan común termometro aquí, de la marca termómetro, que como bien me explico mi padre en su día es una marca de productos de hospital de origen japones y por aquel entonces la única palabra que mi padre conocía en ese idioma.

Todo esto me hizo reflexionar, que cuando mi padre me contaba esa historia y todos nos moriamos de la risa ninguno (y menos yo mismo) podríamos imaginar que 10 años después yo estaría contando esta historia sentado desde mi casa de Tokyo, ciudad en la que llevo viviendo cerca ya de 2 años… De verdad que las vueltas que da la vida pueden llegar a ser realmente alucinantes :)


June 21, 2011 · 5 min · Rodrigo Fernandez

Mi casa en obras II

Una entrada muy pero que muy rápida que no me tengo en pie del sueño. La obra en casa de mis padres va cogiendo forma, esta vez el nivel de destrucción ha decrecido y ya comienzan a construir y no solo deconstruir. En esta ocasión el narrador es mi padre, no es otro que aquel que ikusuki en un hanami tuvo a bien apodar a los 5 minutos de verle y saludarle como Groucho Marx y yo tuve a bien de decirselo a el ante la verguenza del propio Ikusuki ;)

En fin, dentro vídeo:


May 11, 2011 · 3 min · Rodrigo Fernandez

Recordando a los padres

Sin lugar a dudas hay muchas personas importantes a lo largo de nuestras vidas, personas que poco a poco van cambiándote y te convierten en un tipo de persona o en otra. Según mi forma de pensar cada persona a la que conocemos nos aporta algo o nos quita algo y eso va creando la escultura de nuestra persona. Hay personas que nos aportan granitos, otros que nos regalan auténticas barbaridades, también quien nos araña y se lleva un poquito de nosotros y quien se lleva partes importantes de nosotros mismos.

Pero todo esto se hace sobre una base, un material sobre el que se comienza a esculpir, este material nos lo aportan nuestros padres y son ellos los primeros que comienzan a aportarnos nuevas cosas a paladas prácticamente ya que es poco el tiempo y mucho lo que nos quieren dar. También van moldeando y quitando cosas que no quieren en nosotros.

Con esto quiero decir que si somos lo que somos en gran medida, nos guste o no, es gracias o por culpa de nuestros padres. En mi caso es gracias y tengo mucho que agradecer a mi familia a la que tengo mucho que agradecer y muy poco que reprochar. Con nuestros padres hemos vivido mucho tiempo de nuestras vidas y además en una etapa muy importante por eso es que es de las primeras personas que echamos de menos al tener lejos, aunque paradójicamente son también las que muchas veces echamos de más al tener cerca.

Todos tenemos situaciones, palabras, canciones, olores o sensaciones que nos recuerdan a nuestros padres y por supuesto también objetos. En su gran mayoría son objetos que has visto toda la vida y que has asociado siempre y automáticamente a esa persona. Somos seres sencillos en realidad, animales, más avanzados pero animales. Cuando somos cachorros (pequeños) nuestros padres equivalían a protección y ellos eran sinónimo de ello y su mera presencia te tranquilizaba. Objetos que asocias a estas personas ejercen el mismo efecto sobre ti. Todos conocemos historias de niñas que duermen en campamentos abrazadas a un jersey que huele a su madre e historias así.

Yo también tengo esos objetos, no de los que duermo abrazados a ellos, pero si de los que cuando veo me recuerdan a mis padres y siempre me crean una situación de nostalgia y calidez por dentro. Son los siguientes:

Este León es el único superviviente de todo un zoo que tenía cuando era pequeño. Eso es lo que me han contado mis padres porque yo la verdad es que no lo recuerdo. Cuando era pequeño en mi casa había mucha ilusión por crear una buena familia pero el dinero no sobraba. No estéis pensando en que vivía en la inmundicia y que solo comiamos cada cinco días, nunca falto de nada pero sobre todo al principio cuando las cosas arrancaban no había grandes lujos. Y es que es lo que tiene empezar una vida en familia, tener hijos, independencia, etc, etc. Que hoy en día la gente se va con ya todo más enfilado y con una pantalla de 50 pulgadas y dos coches… pero bueno eso es otra historia que me pierdo. La cuestión es que mi padre que siempre ha sido habilidoso e ingenioso aunque nunca se lo vaya a reconocer cara a cara no vaya a ser que se le suba a la cabeza ;) me hizo todo este zoo para que jugase con los animalicos.

Ahora mismo cuando me lo cuentan alucino con el curro que debió ser y me sorprende ver que solo tengo uno, a donde fue a parar el resto os preguntaréis? Pues vaya… digamos que se… “cayeron” por la ventana… digamos que yo les ayude a que así fuera ;) Al igual que a veces ayudaba a que cayese orina por la terraza… pero bueno eso es otra historia :P La cuestión es que el león este ahora vive en Japón, esta en mi mesa y cada vez que le veo pienso en las manos siempre calidas de mi padre, que huelen a tabaco haciéndo un ejercito de animales en medio de un tremendo y molesto estruendo, dejando a su paso un mar de serrín, pinceles manchados que luego le tocaría recoger a mi madre entre quejas. Es por tanto que no puedo evitar dibujar una sonrisa en mi cara cada vez que lo veo.

Toca el turno a mi madre. Que es lo que tengo que me recuerda a ella, pues es una cosa que puede parecer muy tonta, pero es lo siguiente:

Si! unas tijeras. Desde que recuerdo estas tijeras siempre han estado rondando por mi casa. Eran las tijeras de mi madre, tenía esas y quiza otro par más. Eran unas tijeras que cortaban bien y que tenían punta. Nosotros no podíamos usarlas por dos motivos tienen una punta infernal y cortan muy bien, lo cual no es bueno porque o bien nos cortaríamos o las destrozaríamos. Y es que si, los niños tienen esa habilidad para destruirlo todo, yo especialmente, que de pequeño tenía la habilidad de romper/desarmar todo. Si, como el telecopio de mi padre (dos veces, hasta el último tornillo) o la litera de mi habitación, aún no se como lo hacía ya que herramientas no tenía por supuesto, si ni podía usar esas tijeras!!!

No es que mi madre me cediera las tijeras como herencia familiar antes de yo venirme hasta el lejano oriente. No, lo que sucedió es que cuando vinieron hasta aquí mi madre viajo con una de sus preciadas tijeras. Al volver para Madrid ya en el aeropuerto y con el equipaje facturado se percató de que llevaba las tijeras en el bolsillo, estaba claro que acabarían en una caja junto con mecheros, pinzas, cortauñas y otras armas de destrucción masiva. Así que me las dio para que me las quedase. Yo le dije de broma que las iba a tirar a la basura… típica broma absurda que tengo la manía de soltar con tal de no decir mis sentimientos auténticos ni por una vez en mi vida no vaya a ser que me derrita o algo… A los pocos minutos mis padres junto con mi hermana y su novio cruzaban el arco de seguridad y giraban para bajar las escaleras mecánicas a la zona de embarque. En ese momento vi a mi madre de cara con lágrimas en los ojos. He visto a mi madre llorar, llorar de verdad 3 veces es por tanto que todas y cada una de ellas me han marcado, me han aportado o me han quitado un trozo a la escultura que soy ahora mismo. Es por eso que mi cara sonreía despreocupada como si no importase, pero mi mano apretaba fuerte las tijeras doradas, es por eso que cada vez que corto algo me acuerdo de mi madre. Lo que no sabe es que creo que se me va a olvidar llevarás de vuelta estas navidades a España, tendrá que volver a por ellas si quiere recuperar uno de sus tesoros :)

En fin… y a vosotros que objetos o que cosas os recuerdan a vuestros padres?


November 27, 2010 · 11 min · Rodrigo Fernandez

Fotos de la pre-nochebuena

Estas Navidades he estado bastante desaparecido por aquí y es que ha sido tiempo de arreglar miles de cosas, de estar con amigos y familiares. Pero eso si, hice muchas fotos y las voy a ir compartiendo por aquí a razón de un evento por día o similar. De momento os dejo con las de la pre-nochebuena. Es decir lo acontecido justo antes de la cena, preparación, fotografía familiar en el árbol y demás.

Podréis ver fotos como la de la cabecera o tan divertidas como ésta:

En su album de flickr: Las fotos de la pre-nochebuena


January 7, 2010 · 1 min · Rodrigo Fernandez