La punta del iceberg

Soy aficionado a los videojuegos desde que era pequeño y uno de los juegos que más alabanzas ha recibido a lo largo de la historia por grandes jugones es sin lugar a dudas el Shenmue, pero no os preocupéis esta no es una entrada de videojuegos. La cuestión es que una de las proezas que este juego hacía es que era un universo abierto si bien como estos hay muchos en otros juegos. Esto quiere decir que no tenías que hacer a y luego b y después c, si no que tenías un mundo por descubrir y una (casi) completa libertad de acción. Otros juegos de universo abierto tienen un problema, los personajes creados por el juego no tienen vida. Es decir si sigues a uno de ellos verás que da vueltas alrededor de un punto sin parar, se queda quieto en algún lado o que simplemente llegado un momento desaparece mágicamente. En Shenmue los personajes tenían vida! Se iban a hacer sus cosas y demás, le daba una gran profundidad y coherencia al juego. Pero como os decía esta no es una entrada de videojuegos.

Hace años ya, unos 8 o 9 yo practicaba aikido y como todo aprendiz de aikido que se precie veneraba a mi maestro y escuchaba sus palabras no solo en lo referente a la práctica del arte marcial si no en la vida y es que en muchos aspectos creo que la práctica, no, la dedicación de tu vida al aikido hace que cambies radicalmente y creo que de estas personas tenemos mucho que aprender. Pero no os preocupéis, esta no es una entrada de aikido. Mi maestro nos contaba una vez mientras nos tomábamos unas cervezas después del entrenamiento que el otro día había ido al garaje y por el camino se cruzó con un vecino, el estaba de espaldas pero por fuerza tuvo que oirle no obstante este ni le saludo y no contesto con esto le cerro la puerta en las narices ante lo cual y ya el mal humor que llevaba el hombre por a saber que razones se cogio un rebote de cuidado. Al pasar de nuevo al lado del vecino con el coche lo hizo con un gran acelerón que creo bastante estruendo y levantó un buena nube de polvo. El hombre se dio un susto de muerte y luego se le quedo mirandole con cara atónita. En medio de su cabreo incluso una persona dedicada al aikido perdió los nervios y esbozó media sonrisa de maléfica satisfacción. Sonrisa que se congelo en sus labios al segundos después y a juzgar por los gestos y demás del vecino mi maestro se percató de que tenía un vecino sordo…

Hace no mucho como sabréis mi abuela materna falleció, fue un duro golpe para todos porque siempre ha sido, es y será un persona muy querida en la familia. Pero de nuevo este no es un post sobre mi abuela… No obstante este hecho sirvió de catalizador para unir aún más a la familia, algo que desde luego fue sin dudas el último deseo de mi abuela y que se esta cumpliendo como no puede ocurrir de otra forma cuando se desea algo con tanta fuerza. En medio de tanta unidad familiar comenzaron a surgir de forma natural los relatos de como vivimos cada uno el recibir la devastadora noticia. Todas las historias como os podéis imaginar muy tiernas y conmovedoras. Pero hoy me gustaría traer aquí un aspecto de una que me llamó mucho la atención, la de mi primo pequeño, mi primo Gerardo.

Yo siempre le he visto como mi primo pequeño, y por tanto como un pequeñajo, pero lo cierto es que ya hace tiempo que dejo de serlo ya pasados los 20 años hace algún tiempo es universitario y por lo que veo con la cabeza muy bien amueblada. La cuestión es que contaba que tras recibir la noticia viajaba en el tren, me guardo los detalles por no venir a cuento, pero si comento una frase que el comentaba en su relato. Dicha frase venía a decir algo como que viajaba en el metro angustiado y luego subió corriendo, aun sabiendo que no había prisa ya, las escaleras pues no veía el momento de poder dar un abrazo consolador y a la vez reconfortante a su madre. Lo que quiero destacar de esto es que no tengo ni idea pero es posible que mi primo en su momento de angustia empujase a alguien en la escalera o que no dejase salir a alguna viejecita delante por la puerta. Esas personas seguramente pensaron que vaya joven barbudo más mal educado, que como esta la juventud…

Esta es una inquietud que he tenido desde siempre, la de tratar de saber que piensan los demás, empatizar con ellos al máximo, tratar de comprender porque la gente actua como actua. Esto es curioso ya que mi hermana escribió hace un tiempo un post que he sido incapaz de encontrar, pero que hablaba sobre como ella en el metro iba tratando de hacer lo mismo, descifrar los pensamientos del resto de viajeros. Lo que yo saco de todo esto es que cada uno tenemos nuestras historias que siempre creemos que son lo más importante del mundo y en cierta forma es cierto, porque para nosotros lo son. Pero también creo que es necesaria cierta humildad y empatía y dejar de lado el criticar por criticar porque lo que vemos de los demás es siempre solo la punta del iceberg. Pero no… este post tampoco trata de icebergs.

Y aunque ya si que de verdad no tenga nada que ver, comentar que la foto que encabeza el post es de Sara, amiga que no creo que se pueda hacer a la idea lo mucho que la echamos de menos :(


December 7, 2011 · 6 min · Rodrigo Fernandez

Reflexión sobre la muerte

Como habréis podido adivinar en este caso el post será una de mis reflexiones, se que a algunos os gustan mucho y son vuestros posts preferidos, algunos otros ya habréis dejado de leer porque os aburren mis reflexiones, no pasa nada ;)

En este caso y sin ninguna razón concreta hablaré de la muerte que ha sido el pensamiento que me ha asaltado como os digo sin venir a cuento de nada, hablaré sobre la muerte. Cualquier persona de mi edad (27 años ahora mismo) por desgracia ha tenido que enfrentarse a ella de algún modo. ninguno lo ha hecho de forma directa y que pueda contarlo pero si que tendrá gente más o menos cercana a la que le haya llegado la hora. En mi ranking personal creo que hasta hace no mucho la que más me ha afectado habían sido muertes no directamente relacionadas conmigo, si no de seres muy cercanos de amigos. La más notable sería sin dudas la muerte del padre de un grandísimo amigo en un desafortunado accidente. Nunca podré olvidar cuando otro amigo me llamó para darme tan triste noticia, es algo que sin duda te remueve el alma.

De todos modos creo que no llegas a ser consciente de lo que la muerte significa hasta que te toca de un modo personal y realmente cercano. Ésto me sucedió por primera vez cuando no era capaz de asimilarlo cuando me enteré de la noticia de mi abuelo. En su momento era un niño que no comprendía la magnitud de las noticias que mi madre no pudo darme porque el llanto no se lo permitía y me lo tuvo que contar mi padre. De algún modo me enteré de que no volvería a ver a mi abuelo, pero no mucho más allá. Hace mucho menos me enteré a traves de la misma persona, mi padre, de la muerte del hijo de mi abuelo de mi tio, mi padrino. De nuevo las palabras sonaron como un martillazo que te agita el alma y te la deja temblando y de primeras no alcanzas a conseguir conectar con tus sentimientos, no es algo que se asimile en el momento, al menos yo no fui ni creo ser capaz aún de hacerlo en un momento.

Tras colgar el teléfono las conexiones comienzan a hacerse y tu mente se va percatando de los sentimientos y conforme ésta se va dando cuenta de las consecuencias de la noticia los sentimientos se hacen más patentes. En éste caso el dolor fue más grande debido a la distancia y es que si en estos casos la impotencia es siempre total la distancia te hace sentir aún menos impotente si cabe y es que ni siquiera puedes estar con los tuyos para pasar y ayudarles a pasar este mal trago. Después de esto vienen actos, como entierro, funerales y demás. En estos momentos muchas veces de nuevo te das cuenta que estas de nuevo desconectado de tus sentimientos, supongo que en realidad no es otra cosa que una medida de autodefensa que tenemos los seres humanos.

A partir de aquí convives con el hecho de que no verás nunca más a esa persona. De hecho te acostumbras, supongo que dependiendo del contacto que tuvieras con ella este dolor tardará más o menos tiempo en desaparecer. Pero siempre existe un dolor residual que nunca, nunca jamás se irá. No es que ese dolor este ahí siempre, pero si te golpeará cuando menos lo esperas, cuando ves una foto, pienses en un evento en el que esa persona soliera estar presente o como en mi caso cuando piensas en la lista de regalos de Navidad y te das cuenta de que desgraciadamente este año no tienes que hacerle uno. Éste ha sido posiblemente el hecho que ha hecho que comience estos últimos días a pensar más en este tema, la muerte.

La muerte es sin ningún tipo de lugar a dudas e interpretaciones el final de la vida y a partir de aquí ya cada uno tiene sus ideas. Que si existe algo o nada de nada, te reencarnas o pasas a otra vida o nivel de existencia. De cualquier modo a día de hoy no tenemos la certeza que nos indique que sucede tras esta y creo que todos moriremos sin tenerla, más allá de la certeza que nos pueda dar una convicción o dogma de fe que tengamos.

La muerte es por tanto una gran putada, se termina la vida a partir de ahí una cosa es segura y es que todo cambia, de seguro que ya no haremos nada más en nuestra vida. La muerte también tiene un papel importantísimo que es darle sentido a nuestra vida, cualquier cosa sin un fin no tiene demasiado sentido. Si ahorramos dinero para hacer un viaje, comprar algo o con el proposito de asegurarnos un futuro mejor el hecho de hacerlo nos llenará, pero si no tenemos fin, si ahorramos por ahorrar nuestro ahorro no tendrá ningún sentido. Del mismo modo creo que la muerte hace que nuestra vida cobre sentido por paradójico que resulte.

Por tanto la muerte debe hacernos recordar varias cosas que no deberíamos olvidar, como es el respeto máximo a la vida, tanto nuestra como de los demás, ya que considero que es lo más importante que poseemos, quizá sea lo único que realmente llegamos a poseer de verdad y por tanto NADIE tiene el derecho de quitarselo a nadie, salvo uno mismo en situaciones determinadas (aquí entra el tema de la muerte digna y demás, en el que no voy a entrar ya que es una reflexión totalmente distinta). También la muerte me ayuda a recordarme que es necesario maximizar todos y cada uno de los momentos de la vida. Me gusta esa otra reflexión que hizo alguien mucho más listo que yo que decía vive cada minuto como si fuera el único pero ten en cuenta que seguramente no lo sea. Es decir vive la vida a tope, pero ten en cuenta que seguramente sea muy larga por lo que respétala pero no vivas con miedo a la muerte pues si no, no habrás vivido.

Creo que comienzo a divagar así que iré concluyendo, convierte tu vida en la busqueda de la felicidad aún teniendo en cuenta que nunca la encontrarás de un modo absoluto y es que el ser humano es incorformista por naturaleza, pero te garantizo que tratando de ser feliz, luchando por ello día a día lo serás o al menos serás más feliz que el día anterior y al final es de lo que se trata todo esto, de ser felices.


December 14, 2009 · 9 min · Rodrigo Fernandez