Casi 6 meses cumpliendo un sueño

Hasta ahora siempre he dicho que no llevo mucho tiempo en Japón, me consideraba un recién llegado y siempre me presentaba como tal. La semana pasada conocí a un chaval que era amigos de otros y blah blah… la cuestión es que una de las preguntas típicas es y ¿cuanto llevas por aquí? A lo que yo le contesté… nada poco… 5 meses… Y el me dijo… eso no es poco!

y bueno luego echando cuentas estoy casi más cerca de los 6 que de los 5 meses. El tiempo ha pasado muy rápido y si hecho la mirada atrás veo todo el camino recorrido. Has ahora siempre había mirado hacia delante y veía todo el camino que me queda por recorrer, me queda muchísimo con el japonés, tengo que aprender a ser más independiente por aquí, integrarme en la vida laboral… por todo esto siempre pensaba que llevaba poco tiempo, pero el otro día al echar la vista atrás vi que el camino andado tampoco es poco.

Ya tengo todos los papeles necesarios para vivir aquí sin tener que hacer mucha burocracia durante una temporada, el tema de piso arreglado por un tiempo e intentando arreglar el asunto pendiente de la boca con mi nuevo amigo el dentista simpático El japonés lejos de estar dominado va progresando y aunque mi nivel sigue siendo el de un niño pequeño con serios problemas en el habla ya puedo entenderme en algunas mini conversaciones y leer algunas cosas.

La gente me escribe comentarios por aquí, me manda mails, me escribe en el Facebook… y eso me encanta! Me decís lo mucho que me envidiáis en muchos casos y que os apetecería hacer esto que estoy haciendo yo. Os aseguro que esto no es algo difícil de hacer siempre que se quiera, no se necesita nada más que un montón de ganas de hacerlo y si quieres ala, será cuestión de tiempo y constancia pero esta hecho. Pero eso sí por aquí cuento los momentos buenos, los que quiero compartir, los malos también los hay pero esos no suele gustar airearlos, simplemente no os creáis que esto es un cuento de hadas. Aunque si… pesan mucho más los buenos momentos que los malos (pero mucho, mucho!).

En ocasiones vuelves a casa frustrado porque no pudiste entenderte lo más mínimo con el tio del combini que no estaba diciendo otra cosa que si te calentaba tu obento, o vuelves enfadado porque alguien en el metro te empujo con más rabia de lo habitual, lo que te devuelve en un momento a la realidad y es que eres un extranjero, eres distinto a todos los de tu alrededor y la realidad es que no gustas a todo el mundo. Hay días que te sientes que puedes con todo y otros que parece que todo te viene grande, pero eso supongo que nos pasa a todos, estemos donde estemos.

Resumiendo, si os queréis venir a Japón o hacer cualquier otro sueño simplemente hacedlo. Pensad que necesitaríais para poder hacerlo, escribidlo en un papel y luego pensad que cosas necesitáis para conseguir eso, escribirlo en otro y ahora hacedlo. Por ejemplo que necesito para ir a vivir 6 meses a Japón: 8mil euros, papeles en regla… pues ahora que necesitas para esto… 8mil euros… ahorrar 300 euros durante 2 años y pico… pues venga dale caña! Y cumple tus sueños, nunca te arrepentirás!


March 6, 2010 · 6 min · Rodrigo Fernandez

Viviendo a 250 Km por hora

shinkansen

Por fin encuentro un momento de calma para escribir unas cuantas palabras tranquilamente sin pensar en que debería estar haciendo otra cosa y es que la vida por aquí va a toda velocidad y parece que no tiene intención de bajar el ritmo al menos de momento.

Paradójicamente esta tranquilidad la estoy encontrando mientras viajo en uno de los transportes terrestres más rápidos que existen, el Shinkansen o tren bala (el equivalente a nuestro AVE, para que me entendáis ;) )

Se que soy cansino con la misma reflexión, el tiempo. Pero es que de un tiempo a esta parte es lo que no deja de rondarme la cabeza, me doy cuenta de que el tiempo no es algo linea que siempre transcurre del mismo modo. Bueno, el tiempo lo es, nuestra percepción no. Y los minutos y las horas son formas de medir el tiempo para momentos que al salirnos de la rutina perdemos la noción de este, es decir perdemos las referencias y ya no sabemos medirlo sin herramientas externas.

En mi caso estoy aún más perdido y no es cuestión de que piense que son las 12 y resulta que ya son las 2 o las 3. Lo mío es peor, el indicador que necesito son los días, las semanas o incluso los meses. Sin darme cuenta cuando miro el calendario éste me recuerda que estamos a las puertas de diciembre. Que llega la Navidad y la vuelta a España durante un par de semanitas. Y aquí es cuando pienso, pero yo no venía tres meses, esto no iba a ser un periodo largo?

En cuanto piensas en que te parece que hace nada que saliste de España y que vas a volver como si nada, pasas a lo siguiente que es pensar en tu tiempo en Tokyo… Y aquí te parece que llevases una vida, no dirías que solo llevas poco más de 2 meses. Ayer conocí a un chico gallego que se volvía este mismo lunes a España y se sentía ciertamente jodido, se le había pasado esto en un pis-pas.

Y es que aquí se viven muchas vidas concentradas, se vive con más intensidad, por aquello de sentirte fuera de tu país y estar rodeado de nuevas sensaciones. Además sucede que encuentras a mucha gente a tu alrededor que esta en la misma situación por lo que es más fácil hacer amigos aquí. Ya que se convierten en amigos en la mitad de tiempo pero cuentan el doble, porque son amigos y familia al mismo tiempo.

Hablando de amigos en familia no os preocupéis que si que os hecho de menos y estoy deseando volver a veros en Navidades, sabiendo que para la próxima el tiempo de separación será mucho más largo (1 año!). Siempre es mejor que los extranjeros que se encuentran “atrapados” aquí en una espiral de dinero-trabajo aquí. Un italiano nos confesaba el otro día su frutración porque como poco hasta enero del 2011 no podría pasarse por Italia a ver a su familia.

Aún y con todo estos viajes y estas separaciones me parecen de mentirijilla comparadas con las de antes. Antes de volverme a España mi abuela de casualidad comenzó a contarme la historia de su viaje emigrando a Perú allá por los años 40 (creo) y yo la fui sonsacando más y más hasta que me la contó por completo aunque eso removiera un montón de sentimientos en ella. En otro momento os contaré esa historia porque creo que merece ser contada, pero antes las distancias de mentirijilla. Y es que es en lo que estamos, ahora estamos comunicados por Skype, podemos llamarnos desde los móviles en cualquier momento, podemos estar en 20 horas (y 700 euros…) comiendo en la mesa el cocido o la paella de nuestra madre y es que el mundo se ha hecho más pequeño de un tiempo a esta parte. De cualquier modo el haber dejado pedacitos de corazón desperdigados por el mundo hace que siempre te sientas lejos de muchos sitios.

Y teniendo en cuenta que no se puede estar en muchos sitios a la vez, yo de momento solo he conseguido estar en uno, es importante la decisión de donde estar en cada momento. Parece un tema obvio, estás donde estás, pero en realidad el estar ahí es el cúmulo de millones de circunstancias que te llevaron hasta ahí. Para mi es importante parar esas circunstancias de vez en cuando, ver donde estoy y ver si estoy satisfecho con ello. Si no lo estoy es tan fácil como olvidar todas las circunstancias, pensar donde quieres estar y trabajar para crear las las circunstancias óptimas para que el sitio donde quieras estar y el donde estás sean el mismo.

Todo esto viene a cuento de que cuando ahora me hago esta pregunta de que me doy cuenta de que estoy justamente donde quería, hasta el punto de ver los últimos años de mi vida como un viaje hasta aquí. Mi próxima parada en el viaje, me la guardo para mi y sólo para mi :) pero seguro que cuando llegue a esa parada os la cuento, no os preocupéis.

Y tras daros la tabarra un buen rato y felicitaros si habéis conseguido llegar hasta aquí después de mi sarta de divagaciones os informo de que me voy a dormir, porque por aquí son las 7 de la mañana y el Sol que tímido se muestra en el horizonte desperezándose me acaricia con sus brazos incluso aquí a 250 km/h, en mi vida japonesa.

La fotografía es de OiMax en Flickr que la comparte bajo licencia Creative Commons.


November 29, 2009 · 9 min · Rodrigo Fernandez

Disponiendo del tiempo de los demás

Hace mucho que no me marco por aquí una reflexión gratuita, es decir una que me marco porque yo lo valgo, sin venir a cuento. En este caso quiero reflexionar un poco sobre la gente que se cree tan importante que no solo puede disponer de su propio tiempo si no el de los demás. No es que mi tiempo sea más importante que el de los demás es exactamente igual. Por otro lado no es que tenga mi tiempo totalmente ocupado y no pueda perder ni un segundo, simplemente quiero tener elección sobre en que usarlo, no quiero que otros decidan por mi. Y bien teniendo claras estas dos cosas comenzamos con la chapa:

Lo primero una anecdota, quizá el germen de esta reflexión. Hace un año o dos estaba en casa de mis padres y mi madre salió a ver a mi abuela o algo así. Al intentar sacar el coche del garage alguien habia aparcado ocupando parcialmente el vado permanente, por lo que impedía salir (parcialmente) a los coches. Muchos habían conseguido salir, pero claro mi madre con el Toyota Corolla Verso (coche familiar de 7 plazas) lo tenía más complicado. Tras mucho maniobrar guiada por el conserje, mi padre mismo y yo que bajamos a ayudar lo dimos por imposible. Tras 15 minutos apareció la policia que procedieron a llamar a la grua, digo yo que se podían venir ya con ella. A los 5 minutos apareció la mujer, apuradísima, y dijo que solo habia ido un momentito a hacer no se que (momentito = 35 minutos en un lugar donde no escucha las bocinas). A todo esto mi padre le recriminó diciendo algo así como:

Usted se cree tan importante que no solo dispone de su tiempo para sus cosas, si no también el de los demás.

Y yo dije… joder, que sabiduría y fue algo en lo que he pensado mucho y es que así. Desde entonces me he sentido muchas veces en esa misma situación, gente que esta utilizando mi tiempo. Un ejemplo actual es el que me sucede en clases de inglés quizá no es tan obvio, pero para mi también esta claro, a ver que opináis vosotros:

Por motivos laborales voy a mis clases de inglés en horario de tarde, lo mismo sucede con el resto de mis compañeros, creo que todos somos trabajadores. Esto supone que en varias ocasiones no seamos puntuales. Esto se entiende y es tolerado, la mayoría venimos directos del curro y no siempre terminamos cuando queremos. Ante esto no tengo ningún problema, yo soy el primero que lo hago. Pero cuando así es entro pido perdón en voz baja y me siento en mi sitio procurando no molestar y me intento enganchar a la clase tratando de hacer el menor perjuicio posible. Pero hay compañeros que no lo ven así y que deciden que es mejor pedir que vuelvan a explicar la parte que se perdieron o que le digan las respuestas a los ejercicios que no pudieron atender. Qué culpa tienen los que llegaron a su hora que tienen que escuchar la clase repetida.

Otro ejemplo es que los profesores en ocasiones mandan tarea, que prácticamente ninguno hacemos, puesto que tras 8 horas de trabajo diarias y 3 horas y media de clase nos queda pocas ganas de dedicarle ni un minuto más a la academia. Pero entiendo perfectamente que manden la tarea y que se corrija por la gente que si tiene las ganas/posibilidad de realizarla. Pues de nuevo un grupo de gente (suelen ser los mismos que hacen lo otro), piden que se deje tiempo para completar esa tarea en clase, y claro que hay de los que lo hicieron de nuevo se está haciendo uso de su tiempo. En mi opinión esta gente sencillamente no piensa en los demás, es totalmente egoísta.

La excusa que suelen esgrimir es que ellos trabajan que por eso llegan tarde y por eso no hacen la tarea, o que el tranvía llegó tarde cualquier cosa. Y es que cualquier excusa por válida que sea seguro que de quien no es culpa es de la persona que llego a su hora o que realizó la tarea, por tanto es totalmente injusto penalizar el tiempo de esta persona por la otra.

Así que os recomiendo una reflexión a todos y que penséis si en algún aspecto de vuestras vidas no estáis usando solo vuestro tiempo, si no también el de los demás porque esta es una de las peores cosas que uno puede hacer.

Fotografía | Flickr de Marshall Flickman


December 2, 2008 · 5 min · Rodrigo Fernandez