Con mono de viajar

Antes de venirme a vivir para Japon me encantaba pegarme escapaditas de viajes de vez en cuando tenia un rato me podia ir por ahi. Por ejemplo en un momento dado nos pegamos una escapada por Turquia o antes de venirme para Japon hice una ruta maravillosa express por el Reino Unido. Pero desde que he llegado a Japon salvo un viaje que pude darme con mi familia gracias a que fui en calidad de guia de viaje ;) Tambien nos fuimos de escapada a Taiwan y fue bastante interesante, pero desde luego no fui barato ni mucho menos.

La verdad es que cuando vivia por España en cualquier momento podias enganchar cualquier fin de semana y por no mucho mas de 100 euros hacerte viajes a Europa. Os aseguro que por 100 euros en Japon a nada que quieras dormir fuera, comer o cualquier cosa no vas a llegar muy lejos… es posible que como te lies ni salgas de Tokyo ;)

Algun dia podre volver a viajar? Espero que si!


February 24, 2012 · 3 min · Rodrigo Fernandez

El pasado...

El hecho de este blog tenga camino de 8 años quiere decir que cuando echo la vista atrás en los posts me encuentro con la prehistoria de mi juventud. Me encuentro conmigo mismo con 20 años escribiendo delante del mismo blog, el blog sigue siendo el mismo, todo lo demás ha cambiado, casi parece mentira.

Entre los posts escritos hay uno, que casualmente es el número 13, con el que empezaba una nueva sección del blog: “Desparrames”, ahí mi intención era contar las fiestas y demás actos lúdico festivos hechos con mis amigos. Inauguraba este post (copio pego tal cual, se que es la redacción y todo es una mierda):

Bueno fiestecillas y desparrames varios tendran cabida en esta nueva seccion recien inaugurada. El motivo de este post no es otro que la despedida de mi amiga Cristina que se va un año de erasmos a Tolousse (Francia) te echaremos de menos Cris. Primero la recibimos de sorpresa en nuestros locales, ella no se esperaba nada y estabamos un monton de gente dentro, la verdad es que se sorprendio un monton. Le dimos uno par de regalitos y una tarjetita, espero que le gustasen los regalos al menos eso dijo. Despues nos fuimos al bar del padre de Sebas a cenar, que rica esta la cena ahi y que bien que nos atiende Pedro . Despues estuvimos haciendo el garrulo un rato en el parque aprovechando las ultimas noches calurosas del año, lo pasamos bien y cunado se pasa bien el tiempo pasa deprisa, nos dieron las mil, aparecimos a las 5 en casa, pero merecio la pena. Una bonita despedida de Cristina. Lástima que no hicieramos ni una foto.

Después dos comentarios de dos de mis mejores amigos (Sebas y Mónica). Podéis ver la entrada original aquí.

Hoy 7 años y medio después se que tengo el parrafo que completa esa entrada, es más bien una frase:

7 años y medio después Cris no volvió, en realidad todos nos fuimos

Solo queda añadir una carita a todo esto, por favor elegid la que vosotros queráis: :) :(


March 1, 2011 · 5 min · Rodrigo Fernandez

Conociendo una ciudad

Cuando visitas una ciudad conoces sitios el 90% turísticos y si te mueves un poquito más, te esfuerzas o tienes un poco de suerte a veces descubres ese 10% de su identidad no turística. En ocasiones la identidad turística y la real están más cerca y en otras no tienen nada que ver; la turística no es más que una fachada para que venga la gente de fuera a gastarse el dinero y a hacer fotos. A mi siempre me ha gustado tratar de conocer la identidad de una ciudad, tratar de calar más hondo, ir más allá de lo propuesto por las guías. Para esto puedes guiarte por consejos de blogs, de gente que vive en la ciudad y que va compartiendo con cuenta gotas auténticas perlas, retazos de vida auténtica en la ciudad. Y aún con todo no conocerás la auténtica ciudad, ésta solo la conocerás cuando vivas en ella. Es necesario sumirte en su rutina, en sus costumbres, verte “obligado” a seguir sus horarios de trabajo y de comidas, de parranda y de irse a dormir, incluso sufrir las inclemencias de su tiempo o aguantar las impertinencias o bondades de sus ciudadanos. Todas estas cosas y muchísimas más conforman el cómo es una ciudad por sus adentros.

No os voy a venir aquí a lo Willy Fogs contanto las muchas ciudades en las que he vivido, porque se que hay gente que lo ha hecho en muchos más sitios que yo. Si bien, si creo que en unos pocos sitios he estado y son bastante diferentes el uno del otro como para resultar bastante pintorescos. Quiero resumir en un párrafo cada uno de estos sitios y luego hacer una de las reflexiones que a mi tanto me gusta hacer en alto por aquí.

Edimburgo (Escocia): En realidad aquí no “viví” ya que solo estuve 1 mes en verano. Pero fue algo de tal intensidad y cambió tanto mi vida que no puedo dejar de nombrarlo. Amo la ciudad de Edimburgo, especialmente en Agosto. Me encanta su arquitectura, su especial tono de luz, los viajes por el norte del país y el fuerte acento del inglés de su gente que hace imposible entenderles a veces. Pero de este sitio lo que más quiero resaltar es el cambio. El cambio que supuso para mi el pasar todos los veranos en el pueblo a, desde entonces, mirar más allá y descubrir un mundo fuera de España y desde ese momento no pude parar. Quiero agradecer a mis padres que fueron los que me dieron el empujón para llevar a cabo esta aventura, seguro que ahora se arrepienten un poquito ya que mira hasta donde me han traido las circunstancias… Pero no nos adelantemos ;)

Milán (Italia): Tras un tiempo de viajar todo lo que pude y un poquito más conseguí que me dieran una beca a un lugar inesperado, a Milán. Sin pensarlo demasiado me planté ahí sin tener ni idea del idioma pero con muchas ganas de vivir la aventura. Allí me encontré una ciudad que no me recibió con los brazos abiertos y a la que me costó amoldarme, para qué engañarnos. A mi favor tenía al resto de compañeros de Erasmus que estábamos más o menos en la misma situación y en seguida hicimos piña. De ese año de universidad aún no se bien ni que me llevé, por rollos de convalidaciones, pero si se que aprendí un idioma, hice amigos y de nuevo me cambió un poquito más la vida, aportó su granito de arena (o su puñado más bien) a cómo soy ahora. La ciudad es la más fea en la que he vivido con diferencia, a veces es desesperante y la gente puede llegar a ser extremadamente seca y altiva, algo que choca aún más siendo italianos, pero es que no tiene nada que ver Roma con Milán por ejemplo. Aún y con todo entre esa maraña de gente siempre acabas conociendo a buena gente y encontrando rincones que te gustan y te llenan de nostalgia cuando piensas en ellos. Seguro que si tuviera la oportunidad de hacer un vuelo via Milán me las apañaría para hacer un día de transfer y volver a revivir alguno de los momentos :)

Dublín (Irlanda): Mi primer viaje para vivir en otra ciudad en el cual era 100% independiente. Todo dio un giro totalmente inesperado cuando mi amigo Javi me decía, dos días antes de viajar allí, que se quedaba una habitación libre en su casa. Hoy puedo decir que aceptar ese sitio ha sido una de las mejores decisiones de mi vida, así como el ir a vivir a Dublín. Dublín es una de las ciudades donde he vivido donde más a gusto se está. Nos gusta mucho quejarnos, pero no se está tan mal. Los transportes públicos son bastante mierdosos, pero si te lo montas bien entre caminar, la bici y los taxis, que no son caros, consigues minimizar bastante su uso. La comida sin ser dieta mediterránea no tiene nada que ver con la inglesa, le da mil vueltas. Para mi el clima es el mejor de todas las ciudades donde viví. Muchos días grises y es que no me gusta el sol, pero en Dublín cuando se deja ver te alegra mucho. Llueve muchos días, pero intermitentemente y lluvia bastante finita en general. Acabas haciéndote a ella. Y lo mejor de todo es que los veranos no son calurosos, sigues durmiendo tapadito. La ciudad es muy bonita, pequeña y con encanto, tiene genial vida nocturna y en general un ambiente muy sano, sin malos rollos. Precisamente tiene que ver con esto el último punto que quiero resaltar: la gente. La gente en Dublín es encantadora, de verdad. Aquí, en Tokyo, todo el mundo es muy correcto y respetuoso, pero no siempre tienen la sonrisa de los dublineses para regalarte cuando te dejan pasar o cuando te piden perdón al tropezar en la calle. Tienen cosas malas, no os creáis que no, pero ahora estoy en modo melancólico así que sólo veo los buenos recuerdos ;)

Tokyo (Japón): Esto si que fue un giro de 180 grados. Me metí de cabeza en Asia, en una de sus principales ciudades y todo cambió, ¡vaya si cambió!. Si recordáis, entre Edimburgo y Milán comenté que había estado viajando. Uno de esos viajes fue tres semanas por el país del Sol naciente, dos semanas de ese viaje fueron dedicadas a impregnarme de Tokyo. Y lo conseguí, pero en su justa medida. Hoy, tras un año (a falta de una semana) de vida en la ciudad, puedo decir que comienzo a comprender el ritmo de la ciudad y puedo tomarle el pulso poco a poco. Tokyo tiene un ritmo frenético, un ritmo que nunca viví en ninguna otra ciudad, ni siquiera en Madrid, mi ciudad natal. Aquí todo es una vorágine, en un principio te puedes ver arrastrado por ella y encontrarte viviendo a 250 kilometros por hora. Creo que el secreto está en saber aprovechar la locura tokyota y saber sumergirte en ella cuando quieres y huir de ella y vivir al margen cuando quieres relajarte, aunque veas el mundo fluir a toda velocidad a tu alrededor, te da igual, tu sigues tu ritmo.

De aquí me gusta cada detalle, sobre todo porque son nuevos, me encanta descubrir cosas nuevas. Me hace sentirme como cuando era pequeño y me sentía sorprendido de ver un pájaro comiendo en el suelo o un helicóptero sobre mi cabeza. Aquí me encuentro cuervos gigantes revolviendo la basura y graznando como locos o un teledirigible enorme sobre mi cabeza con la publicidad del nuevo anime de la televisión. Me sorprendo como cuando era pequeño y, aunque ya no grito y chillo de emoción, la sensación es la misma, la de descubrir un mundo nuevo. Así pues, si tengo que resumir, Tokyo es un mundo de detalles y contrastes.

Madrid (España): No podía dejar de mentar la ciudad donde nací y crecí. La ciudad de la que no me moví, salvo para escapadas puntuales al pueblo, durante mis 18 primeros años de vida. La ciudad que desde que cumplí los 23 ya sólo viví en ella durante menos de dos años juntando todos los periodos (ahora tengo 28). Y no es porque no me guste, amo Madrid y hoy menos que ayer, pero estoy deseando volver aunque no todo sea fácil, como el tema de encontrar un piso en Madrid. A fecha de hoy llevo 9 meses sin pisarla y os contaré qué echo de menos de mi ciudad natal.

Necesito caminar por sus calles llenas de gente bulliciosa, su suciedad y a veces el miedo por no saber si el que llevas detrás es trigo limpio. Necesito sentarme a pedir una caña en un bar y que me pongan unas aceitunas con patatas. Necesito sentarme a la mesa con mi familia y que mi abuela diga castaña para poder comenzar el festín. Necesito pasar una noche de verano en el Retiro con música de bongos de fondo y mientrás Guille, Ferchu, Sebas y yo tomándonos dos bolsas gigantes de pipas y una horchata bien fresca de los chinos mientras tratamos de solucionar el mundo o al menos de aclarar nuestras vidas. Necesito ir a ver la nueva casa de mi hermana, donde vive independizada desde hace unos meses. Necesito poder comerme un trozo de jamón o de tomate o un simple melocotón sin pensar que son bienes de lujo. Y necesito, pero vamos lo necesito como agua de Mayo, beberme un litro de gazpacho, bien fresquito, acompañado de tortilla de patata recién hecha. Necesito también poder estar en una ciudad donde pueda comunicarme sin problemas, donde no sea todo un desafío. No lo necesito, pero echo de menos, dormir en una cama, me encanta mi futón, pero también me hacía gracia dormir en una cama. Echo de menos pasear por el centro y también poder hacer compras grandes a buenos precios en supermercados gigantescos. Pero sobre todo, sobre todo, de Madrid lo que más echo de menos es a la gente y es que es ahí donde estn mi familia y mis amigos y os aseguro que cuando cambiéis de ciudad no habrá nada que echéis tanto de menos.

Concluyendo

Bueno, lo cierto es que no quería divagar tanto, pero es que para mi postear en el blog es como pensar por los dedos, así que me vais a perdonar. A cambio acorto la reflexión. Os recomiendo a todos y a cada uno cambiar aunque sea sólo una vez de ciudad, cambiar de aires por completo, cuanto más podáis mejor. No tengais miedo, ni pereza, todo irá bien. La experiencia os enriquecerá, os cambiará desde bien dentro. Solo hay un problema y en realidad es un problema grande, una vez que lo hagas es posible que ya no puedas parar de hacerlo. Pero es que quizá de eso se trate.


September 14, 2010 · 14 min · Rodrigo Fernandez

Vida y obra de un pasaporte 2004 - 2009

pasaporte La semana pasada fui a renovar mi pasaporte y al ir a echarme la mano al bolsillo para pagar los eurillos pertinentes me encontré con esta carta manuscrita, os la transcribo:

Querido Rodrigo:

Soy tu pasaporte, juntos hemos pasado buenos momentos y me gustaría rememorarlos antes de que acabe mi ciclo de vida de 5 años, encantó disfrutar de este tiempo viajando contigo. Sin más te cuento las cosas conforme a yo las recuerdo:

Cuando nací hacía mucho calor, era Madrid en Agosto, me necesitabas para hacer un viaje por Japón, todavía recuerdo tu ilusión por este viaje. Me contaste que estuviste ahorrando durante un año todo tu dinero e incluso fuiste durante un mes a clases de japonés para poder defenderte mejor. La primera vez que me utilizaste fue para comprar el billete del Japan Rail Pass, si ese billete con el cual podías coger durante una semana todos los trenes en Japón. En Septiembre recuerdo perfectamente que me mirabas mucho y un día me metiste en un bolsillo y no dejabas de sacarme de vez en comprobando que no hubiera saltado de tu bolsillo. Tras unas cuantas horas de nervios dentro de un agobiante avión donde hicimos lo posible por hacer pasar el tiempo lo más rápido posible.

Una vez en Tokyo con un poco de nervios perdi la virginidad, sin muchas preguntas me pusieron una pegatina con un código y me graparon un papel a modo de piercing, que desilusión me esperaba un sello de tinta. Luego decidiste que para que no me perdiera era mejor no andar paseando conmigo por ahí, así que me dejaste en la maleta, en casa. Mal hecho porque ese día tuviste que dar explicaciones a un policía. Con más tristeza volvimos para España.

Allí me dejaste aparcado un tiempo, es verdad que me llevabas a tus viajes por Italia, Alemania, Reino Unido… pero siempre era un segundo plato, siempre tenías al señor DNI más pequeño y manejable, maldito… Pero al cabo del tiempo llego mi momento, un viaje donde el no podía llevarte, a Sudamérica!

De momento volvieron los nervios, el comprobarme que estaba todo en regla y demás. Una noche me chaste en el bolsillo y salimos para el aeropuerto con destino a Buenos Aires, tras una noche de más debido al overbooking y con 600 euros más gracias a la indemnización fuimos para allá, esta vez con menos nervios y es que la experiencia es un grado. Nos preguntaron mucho menos al llegar a Buenos Aires, casi automáticamente nos pusieron un sello, si, por fin! un sello de tinta! A partir de aquí comenzó un periplo por todo Argentina donde siempre me llevabas muy cerca, era uno de tus bienes más preciados. Al día siguiente me llevastéis a Iguazú, donde me necesitasteis para cruzar al lado Brasileiro, fue rápido pero muy bonito, ¿verdad?. Tras un par de semanas o así recorriendo por tierra Argentina llegamos a la frontera con Chile. Allí te revisaron tu mochila y no tenías nada sospechoso, no así tu primo que tenía algo ilegal… una manzana! Tras pagar la consiguiente multa con la cual hubieráis cenado los tres y con el sello ya puesto en mi, continuamos el viaje con 1 hora de retraso por el incidente.

Luego me llevastéis a la montaña a caminar por ahí en busqueda de los glaciares. Aun recuerdo cuando me olvidaste dentro de unos pantalones fuera de la tienda, se tiro toda la noche lloviendo y con un viento infernal. Por suerte pude agarrarme fuerte y no volarme, pero estaba totalmente calado. Tras todo el día secándome consegui un estado aceptable, de hecho mucho mejor de lo que podría esperarse. Después volvimos a Argentina para ir a la Isla de Fuego, Usuaia, wow! aquello fue increíble. Allí me volviste a necesitar para coger un vuelo a Buenos Aires y a los dos días volver a España.

Después de esto me volviste a tener de segundo plato, hiciste muchos vuelos entre Dublín y Madrid pero solo era un acompañante de seguridad, de nuevo el DNI fue tu amigo. Por eso decidí huir, no soportaba la idea de que me quedaban menos de 3 meses de vida y por tanto era inservible, decidí escabullirme entre tus cosas de la mudanza, me encontrarás algún día tras un tiempo, un cadaver perfectamente conservado al que mirarás con cariño.

Mi nuevo sustituto parece que tendrá mucho trabajo, esta semana a Turquía y en Septiembre para Japón, parece que dentro de 5 años el también tendrá muchas que contar, una lástima no poder estar aquí para vivirlas contigo. Fue genial pasar estos años contigo Rodrigo, no me olvides, yo siempre fui y seré tu primer Pasaporte.

Un abrazo.

Wow, me ha dejado de piedra ;)


June 8, 2009 · 5 min · Rodrigo Fernandez