El fin de una generación

Mi abuelo materno murió cuando yo era bien pequeño y lo cierto es que no supe comprender lo que ello significaba, más allá de que era algo bien triste porque mi madre lloraba. En el 2011 tuve que despedirme en la distancia de mi abuela materna, no mucho después falleció mi abuela paterna. Ya solo me quedaba mi abuelo y lo cierto es que el hombre tenía ya muchos achaques.

De nuevo, como en las otras dos ocasiones anteriores, fue por la mañana cuando me dieron la noticia. Pero algo era distinto esta vez estaba en Madrid pasando las navidades con mi familia. Ese mismo dia salimos para Sevilla. Por primera vez vivi de cerca el asunto de tanatorio, saludar a un montón de gente de la que finges acuerdarte a veces y de la que te acuerdas otras veces, y en raras ocasiones un abrazo cercano que sientes como auténtico. Alli en el tanatorio estaba el cuerpo de mi abuelo, detrás de un cristal. La gente se acercaba, lo miraba y se quedaban un rato hablando mientras lo miraban. Yo no queria acercarme a mirarlo mientras hubiera alguien alrededor. Aprovechando un momento que estaba despejado me acerque y pude verle. Sin duda era mi abuelo pero al mismo tiempo no era el. Hasta ahora nunca había visto el cuerpo inerte de un familiar tan cercano, lo cierto es que me hizo estremecerme por dentro. Se trataba de una suerte de vaina vacía, mi abuelo no estaba ahí. A los pocos segundos alguien vino a hablarme a decirme cualquier cosa sobre la levedad del ser o algo así… No creo que acertase a contestarle más alla de una leve sonrisa que seguramente no fuera mas que un gesto torcido y tuve que salir a tomarme un receso al pasillo.

Después vinieron un par de días de estar con mi familia por parte de padre. Sin duda esto fue lo mejor, no pasamos mucho tiempo juntos y de esta forma tuve la ocasion de hacerlo. Una vez enterrado y demas volvi a encontrarme con Cortegana, el pueblo de mis abuelos y de mi padre y tios. La casa de mis abuelos vacia, igual que siempre pero a la vez distinta, se trataba tambien de otra vaina vacia.

Tras despedirme de mis dos abuelas en la distancia esta vez pude hacerlo en persona, pero aun con todo la situación no fue muy distinta que estando lejos. Supongo que no hay una forma mas o menos agradable de lidiar con la muerte. Sin duda de lo que mas me alegro es de haber podido estar con mi familia y de tener cerca a mis padres, especialmente a mi padre en un dia como este.

Y con esto digo adios a una generación tan solo espero de todo corazón tardar muuuuchos años mas con esta generacion. Siempre viviréis en mi memoria.