Recordando a los padres

Sin lugar a dudas hay muchas personas importantes a lo largo de nuestras vidas, personas que poco a poco van cambiándote y te convierten en un tipo de persona o en otra. Según mi forma de pensar cada persona a la que conocemos nos aporta algo o nos quita algo y eso va creando la escultura de nuestra persona. Hay personas que nos aportan granitos, otros que nos regalan auténticas barbaridades, también quien nos araña y se lleva un poquito de nosotros y quien se lleva partes importantes de nosotros mismos.

Pero todo esto se hace sobre una base, un material sobre el que se comienza a esculpir, este material nos lo aportan nuestros padres y son ellos los primeros que comienzan a aportarnos nuevas cosas a paladas prácticamente ya que es poco el tiempo y mucho lo que nos quieren dar. También van moldeando y quitando cosas que no quieren en nosotros.

Con esto quiero decir que si somos lo que somos en gran medida, nos guste o no, es gracias o por culpa de nuestros padres. En mi caso es gracias y tengo mucho que agradecer a mi familia a la que tengo mucho que agradecer y muy poco que reprochar. Con nuestros padres hemos vivido mucho tiempo de nuestras vidas y además en una etapa muy importante por eso es que es de las primeras personas que echamos de menos al tener lejos, aunque paradójicamente son también las que muchas veces echamos de más al tener cerca.

Todos tenemos situaciones, palabras, canciones, olores o sensaciones que nos recuerdan a nuestros padres y por supuesto también objetos. En su gran mayoría son objetos que has visto toda la vida y que has asociado siempre y automáticamente a esa persona. Somos seres sencillos en realidad, animales, más avanzados pero animales. Cuando somos cachorros (pequeños) nuestros padres equivalían a protección y ellos eran sinónimo de ello y su mera presencia te tranquilizaba. Objetos que asocias a estas personas ejercen el mismo efecto sobre ti. Todos conocemos historias de niñas que duermen en campamentos abrazadas a un jersey que huele a su madre e historias así.

Yo también tengo esos objetos, no de los que duermo abrazados a ellos, pero si de los que cuando veo me recuerdan a mis padres y siempre me crean una situación de nostalgia y calidez por dentro. Son los siguientes:

Este León es el único superviviente de todo un zoo que tenía cuando era pequeño. Eso es lo que me han contado mis padres porque yo la verdad es que no lo recuerdo. Cuando era pequeño en mi casa había mucha ilusión por crear una buena familia pero el dinero no sobraba. No estéis pensando en que vivía en la inmundicia y que solo comiamos cada cinco días, nunca falto de nada pero sobre todo al principio cuando las cosas arrancaban no había grandes lujos. Y es que es lo que tiene empezar una vida en familia, tener hijos, independencia, etc, etc. Que hoy en día la gente se va con ya todo más enfilado y con una pantalla de 50 pulgadas y dos coches… pero bueno eso es otra historia que me pierdo. La cuestión es que mi padre que siempre ha sido habilidoso e ingenioso aunque nunca se lo vaya a reconocer cara a cara no vaya a ser que se le suba a la cabeza 😉 me hizo todo este zoo para que jugase con los animalicos.

Ahora mismo cuando me lo cuentan alucino con el curro que debió ser y me sorprende ver que solo tengo uno, a donde fue a parar el resto os preguntaréis? Pues vaya… digamos que se… «cayeron» por la ventana… digamos que yo les ayude a que así fuera 😉 Al igual que a veces ayudaba a que cayese orina por la terraza… pero bueno eso es otra historia 😛 La cuestión es que el león este ahora vive en Japón, esta en mi mesa y cada vez que le veo pienso en las manos siempre calidas de mi padre, que huelen a tabaco haciéndo un ejercito de animales en medio de un tremendo y molesto estruendo, dejando a su paso un mar de serrín, pinceles manchados que luego le tocaría recoger a mi madre entre quejas. Es por tanto que no puedo evitar dibujar una sonrisa en mi cara cada vez que lo veo.

Toca el turno a mi madre. Que es lo que tengo que me recuerda a ella, pues es una cosa que puede parecer muy tonta, pero es lo siguiente:

Si! unas tijeras. Desde que recuerdo estas tijeras siempre han estado rondando por mi casa. Eran las tijeras de mi madre, tenía esas y quiza otro par más. Eran unas tijeras que cortaban bien y que tenían punta. Nosotros no podíamos usarlas por dos motivos tienen una punta infernal y cortan muy bien, lo cual no es bueno porque o bien nos cortaríamos o las destrozaríamos. Y es que si, los niños tienen esa habilidad para destruirlo todo, yo especialmente, que de pequeño tenía la habilidad de romper/desarmar todo. Si, como el telecopio de mi padre (dos veces, hasta el último tornillo) o la litera de mi habitación, aún no se como lo hacía ya que herramientas no tenía por supuesto, si ni podía usar esas tijeras!!!

No es que mi madre me cediera las tijeras como herencia familiar antes de yo venirme hasta el lejano oriente. No, lo que sucedió es que cuando vinieron hasta aquí mi madre viajo con una de sus preciadas tijeras. Al volver para Madrid ya en el aeropuerto y con el equipaje facturado se percató de que llevaba las tijeras en el bolsillo, estaba claro que acabarían en una caja junto con mecheros, pinzas, cortauñas y otras armas de destrucción masiva. Así que me las dio para que me las quedase. Yo le dije de broma que las iba a tirar a la basura… típica broma absurda que tengo la manía de soltar con tal de no decir mis sentimientos auténticos ni por una vez en mi vida no vaya a ser que me derrita o algo… A los pocos minutos mis padres junto con mi hermana y su novio cruzaban el arco de seguridad y giraban para bajar las escaleras mecánicas a la zona de embarque. En ese momento vi a mi madre de cara con lágrimas en los ojos. He visto a mi madre llorar, llorar de verdad 3 veces es por tanto que todas y cada una de ellas me han marcado, me han aportado o me han quitado un trozo a la escultura que soy ahora mismo. Es por eso que mi cara sonreía despreocupada como si no importase, pero mi mano apretaba fuerte las tijeras doradas, es por eso que cada vez que corto algo me acuerdo de mi madre. Lo que no sabe es que creo que se me va a olvidar llevarás de vuelta estas navidades a España, tendrá que volver a por ellas si quiere recuperar uno de sus tesoros 🙂

En fin… y a vosotros que objetos o que cosas os recuerdan a vuestros padres?