Todos somos humanos

«Tokyo esta lleno de personajes», esto es algo que NADIE puede negarlo. Los frikoides pudieron sentirlo en sus propias carnes cuando cogimos el primer tren de Ueno a Shinjuku. Por el camino Ramón gentilmente cedió el asiento a un hombre que agradecido comenzó a hablarnos sin parar. Sin importar si entendíamos su japonés o no, por suerte un poco le entendíamos. Y nos confesaba varias cosas, en lo que más insistía es que aunque el era japonés y nosotros españoles todos eramos humanos, también nos confesó su edad a la que o bien le resto unos años o me temo que esta bastante cascaete el hombre. Para terminar nos hizo la mayor revelación de todas… Que llevaba una cogorza de tres pares de narices.

Esta foto es un recuerdo divertido que me he encontrado ordenando esta tarde mi disco duro 🙂