Viviendo a 250 Km por hora

shinkansen

Por fin encuentro un momento de calma para escribir unas cuantas palabras tranquilamente sin pensar en que debería estar haciendo otra cosa y es que la vida por aquí va a toda velocidad y parece que no tiene intención de bajar el ritmo al menos de momento.

Paradójicamente esta tranquilidad la estoy encontrando mientras viajo en uno de los transportes terrestres más rápidos que existen, el Shinkansen o tren bala (el equivalente a nuestro AVE, para que me entendáis 😉 )

Se que soy cansino con la misma reflexión, el tiempo. Pero es que de un tiempo a esta parte es lo que no deja de rondarme la cabeza, me doy cuenta de que el tiempo no es algo linea que siempre transcurre del mismo modo. Bueno, el tiempo lo es, nuestra percepción no. Y los minutos y las horas son formas de medir el tiempo para momentos que al salirnos de la rutina perdemos la noción de este, es decir perdemos las referencias y ya no sabemos medirlo sin herramientas externas.

En mi caso estoy aún más perdido y no es cuestión de que piense que son las 12 y resulta que ya son las 2 o las 3. Lo mío es peor, el indicador que necesito son los días, las semanas o incluso los meses. Sin darme cuenta cuando miro el calendario éste me recuerda que estamos a las puertas de diciembre. Que llega la Navidad y la vuelta a España durante un par de semanitas. Y aquí es cuando pienso, pero yo no venía tres meses, esto no iba a ser un periodo largo?

En cuanto piensas en que te parece que hace nada que saliste de España y que vas a volver como si nada, pasas a lo siguiente que es pensar en tu tiempo en Tokyo… Y aquí te parece que llevases una vida, no dirías que solo llevas poco más de 2 meses. Ayer conocí a un chico gallego que se volvía este mismo lunes a España y se sentía ciertamente jodido, se le había pasado esto en un pis-pas.

Y es que aquí se viven muchas vidas concentradas, se vive con más intensidad, por aquello de sentirte fuera de tu país y estar rodeado de nuevas sensaciones. Además sucede que encuentras a mucha gente a tu alrededor que esta en la misma situación por lo que es más fácil hacer amigos aquí. Ya que se convierten en amigos en la mitad de tiempo pero cuentan el doble, porque son amigos y familia al mismo tiempo.

Hablando de amigos en familia no os preocupéis que si que os hecho de menos y estoy deseando volver a veros en Navidades, sabiendo que para la próxima el tiempo de separación será mucho más largo (1 año!). Siempre es mejor que los extranjeros que se encuentran «atrapados» aquí en una espiral de dinero-trabajo aquí. Un italiano nos confesaba el otro día su frutración porque como poco hasta enero del 2011 no podría pasarse por Italia a ver a su familia.

Aún y con todo estos viajes y estas separaciones me parecen de mentirijilla comparadas con las de antes. Antes de volverme a España mi abuela de casualidad comenzó a contarme la historia de su viaje emigrando a Perú allá por los años 40 (creo) y yo la fui sonsacando más y más hasta que me la contó por completo aunque eso removiera un montón de sentimientos en ella. En otro momento os contaré esa historia porque creo que merece ser contada, pero antes las distancias de mentirijilla. Y es que es en lo que estamos, ahora estamos comunicados por Skype, podemos llamarnos desde los móviles en cualquier momento, podemos estar en 20 horas (y 700 euros…) comiendo en la mesa el cocido o la paella de nuestra madre y es que el mundo se ha hecho más pequeño de un tiempo a esta parte. De cualquier modo el haber dejado pedacitos de corazón desperdigados por el mundo hace que siempre te sientas lejos de muchos sitios.

Y teniendo en cuenta que no se puede estar en muchos sitios a la vez, yo de momento solo he conseguido estar en uno, es importante la decisión de donde estar en cada momento. Parece un tema obvio, estás donde estás, pero en realidad el estar ahí es el cúmulo de millones de circunstancias que te llevaron hasta ahí. Para mi es importante parar esas circunstancias de vez en cuando, ver donde estoy y ver si estoy satisfecho con ello. Si no lo estoy es tan fácil como olvidar todas las circunstancias, pensar donde quieres estar y trabajar para crear las las circunstancias óptimas para que el sitio donde quieras estar y el donde estás sean el mismo.

Todo esto viene a cuento de que cuando ahora me hago esta pregunta de que me doy cuenta de que estoy justamente donde quería, hasta el punto de ver los últimos años de mi vida como un viaje hasta aquí. Mi próxima parada en el viaje, me la guardo para mi y sólo para mi 🙂 pero seguro que cuando llegue a esa parada os la cuento, no os preocupéis.

Y tras daros la tabarra un buen rato y felicitaros si habéis conseguido llegar hasta aquí después de mi sarta de divagaciones os informo de que me voy a dormir, porque por aquí son las 7 de la mañana y el Sol que tímido se muestra en el horizonte desperezándose me acaricia con sus brazos incluso aquí a 250 km/h, en mi vida japonesa.

La fotografía es de OiMax en Flickr que la comparte bajo licencia Creative Commons.