Contrayendo nuevos super poderes

mascara

Cuando era pequeño nuestro médico era siempre el mismo, un entrañable abuelete, alto, delgado con enormes orejas de las que nacía un buen matojo de pelo. Este buen hombre se llamaba Don Marcelo y tanto yo, como todos mis primos y familia le recordamos con un gran cariño. De pequeño siempre te pasas un buen tiempo en la consulta, que si revisiones periódicas o una visita por una fiebre o una tos. La consulta del médico es algo siempre aburrido para un niño, pero la cosa era menos cuando sabías que verías a Don Marcelo, te sacaría una sonrisa y te llevarías del regalo el palo que uso para sujetarte la lengua mientras escudriñaba tu garganta. Pero aun con todo la espera hasta que eras atendido era siempre interminable.

Para combatir el aburrimiento, siendo una consulta para niños, el buen hombre la verdad es que podría haber puesto algún juguetito o cualquier cosa. Hoy en dia con una Nintendo DS el aburrimiento sería historia, pero en su momento lo más interesante que encontraba era mirar los carteles que decoraban las paredes. En general eran carteles de concienciación contra ciertas enfermedades, carteles publicitarios de papillas infantiles y demás que no revestían de demasiado interes. Todos eran así menos uno. Había un cartel que era una tabla de vacunas.

Este cartel llamaba mi atención por dos razones. La primera es porque siempre pensé en las vacunas como lo más parecido a una inyección que te otorgaba super poderes de la que hubiera oído hablar hasta el momento. Podías librarte de por vida o al menos por bastantes años de contraer una enfermedad que iba desde bastante molesta, hasta peligrosa con un simple pinchazo. Decidme otra inyección tan alucinante como esa. También llamaba mi atención el cartel por su diseño. Era un cartel antiguo, de esos que usaban colores de pantone, mostrando unos cuadros con esquinas redondeadas que hoy en día serían una muestra de lo que la sencillez y el buen diseño deberían de ser. Siempre me han gustado los buenos diseños y la buena música aunque también es verdad que tengo una incapacidad innata de producir ni buenos diseños ni si quiera algo que se asemeje a la música.

En el cartel se indicaba a que edad debían recibir los niños que vacunas. Estaba la de la varicela, la del sarampión, etc. Pero había una que llamaba poderosamente mi atención, la de la rubeola. Era increíble, era la única vacuna que solamente era necesario fuera aplicada a niñas, nosotros los niños estábamos exentos de ella. Creo recordar que le pregunte a mi madre la razón de este misterio y su respuesta fue que porque solo las niñas podían tener esa enfermedad. No es una respuesta correcta, pero creo que la mejor para un niño de 6 años si no quieres meterte en mayores berenjenales. A mi estoy me henchía de orgullo y es que a mi modo de ver, nosotros los chicos, teníamos un super poder de serie, que las chicas tenían que conseguir por medio de la ciencia.

rubeola

Hoy, 24 años después y en Tokio, aprendí que la realidad es bien distinta. Unos extraños puntos rojos empezaron a salirme por el brazo. Lo primero que pensé fue en algún tipo de alergia, pero como no me picaban ni me costaba respirar ni nada, no le di mayor importancia. Ya se irían. Pero no se fueron, si no que fueron a mas, cuando me quise dar cuenta me desperté al dia siguiente con la cara, el cuello, el pecho y los brazos totalmente rojos. Lo cierto es que llevaba sintiéndome raro desde hacia 3 o 4 días. Así que decidí pasarme por el hospital. Fue mi primera visita para que me atendieran en un hospital en Japón y tuve que hacer todo el proceso en japonés como era de esperar. Para mi sorpresa y a pesar de mi fiebre, la cosa llego a buen puerto. Aunque todo sea dicho de paso el buen hacer de enfermeras y doctores puso mucho de su parte en el éxito.

analisis

El resultado, una semana de encierro domiciliario, análisis de sangre, ganglios inflamados en forma de quistes alienígenas en la parte posterior de mi cabeza, piel seca, ojos rojos, sueño perpetuo y cansancio perenne. La rubeola no te hace sentir especialmente mal, no es una enfermedad que te deje KO, de hecho seguí trabajando desde casa. Pero si es una enfermedad de desgaste, son 7 días en los que no te sientes del todo bien y eso termina haciendo mella porque es poco lo que puedes hacer. Y al caer la noche tu energía es tan baja que lo único que consigues hacer es meterte en la cama y dormir durante 12 horas hasta el día siguiente que te levantas mejor, pero aun sin sentirte totalmente descansado.

Así tras 30 años con mi super poder de no contraer la enfermedad, me di cuenta de que ese no era el super poder que tenía, si no otro que es aun más alucinante. Mi cuerpo pasó la enfermedad, y por el camino aprendió a combatirla y desde ahora soy prácticamente inmune a ella. Y este es un super poder que todos tenemos, es un tópico, pero no os parece el cuerpo humano una auténtica pasada?

Por cierto, opinión gratuita que viene a colación. Últimamente hay una corriente de pensamiento «iluminado» que considera las vacunas son malas para el cuerpo porque no son naturales (?? la cicuta es natural y muy buena para el cuerpo no es) y por tanto están en contra de aplicárselas a ellos mismos y a sus hijos. Bien en mi opinión esta gente son terroristas ignorantes, si te ves reflejado y te sientes ofendido, lo siento, haztelo mirar.

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