Japoneses durmiendo borrachos

Que los japoneses se echan una siestecita en cualquier lugar no es ningún secreto. Podría pensarse que es uno de los muchos tópicos que se nombran de Japón, pero que luego no son tan ciertos. Pero la verdad es que el tópico esta vez es real. No quiero extenderme mucho en el asunto, tan solo decir que he visto a nipones quedarse dormidos mientras usaban el móvil, mientras estaban de pie y se despertaban al caerse, mientras estaban de pie y usando el móvil al mismo tiempo, mientras estaban apoyados en el hombre de el de al lado durante la hora punta del tren… O incluso algo muy clásico: niños colgando de la madre totalmente desnucados o en la silllita de la bici también con una extraña posición de cuello.

A la vez sucede que los japoneses beben mucho, pero mucho eh! Si creéis que el alcohol esta integrado en la sociedad española no sabéis hasta que punto lo esta en la nipona. En mis clases de japonés una de las frases de ejemplo que aprendo es «Cuando bebo alcohol se me pone la cara roja» o cuando aprendes a como poner excusas nos enseñan a decir: «Es que ayer bebí mucho así que…» Es muy normal emborracharse al salir del trabajo con los compañeros, especialmente tras terminar un proyecto gordo que todos se van juntos a celebrarlo hasta que no pueden con sus vidas.

Un tercer factor en juego es otro que todo el mundo habrá escuchado alguna vez, resulta que los japoneses no tienen una enzima que les permite tolerar el alcohol y se emborrachan en seguida. Esto es un medio tópico, que es medio verdad. He visto a muchos japoneses que beben de una manera increíble, no paran y lo hacen a un ritmo alucinante. No obstante los que tienen el problema de no tolerar el alcohol, como mi novia, les ocurre que es como si le tuvieran alergia. Al beberlo aunque sea una pequeña cantidad (medio vaso de vino) se ponen rojos, rojos, sofocados más bien. Con los ojos también rojos y borrachos pero de un modo muy tontuno y torpón.

Por un poco cada una de estas cosas y por muchas más que aún no habré sabido comprender aún es super normal que cuando sales de juerga o cuando vuelves de ella tienes que ir sorteando los borrachos tirados por la calle. Vale, no es que te vayas a encontrar uno cada 10 metros, pero raro es el día que vuelves a casa sin haber visto media docena. Lo sorprendente es ver que están tirados como si un franco tirador les hubiera disparado. Me sorprende que no les recojan, parecen muertos de verdad. Y bueno por supuesto me parece alucinante también que no les roben. Ves a gente caída con mochilas de portátiles, hombres bien vestidos que seguro tienen más de 500 euros en la cartera (que seguro cueste a su vez otros 500 euros). Mirándolo así esta seguridad seguro también influye en que puedan «morirse» tan alegremente.

La foto que ilustra el post la hice el otro día volviendo a mi casa, en todo el medio de la calle, ya un poco alejado de la zona de marcha, prácticamente al lado de mi casa. Esta es una de las cosas que no deja de sorprenderme por mucho que la vea en éste país. No se que será de mi el día que estas cosas me dejen de sorprender… 🙂 Habrá que emigrar otra vez? 😛